Los 4 Palos

Pongamos que estaba en uno de esos días que la almohada está juguetona y te sigue chivando cosas por más vueltas que des a la cama. Era un día de primavera por Zaragoza. Tenía la idea de abrir una sección semanal dentro de esta página que se convirtiera en un altavoz para hablar de Ávila, desde la libertad que da la distancia. Sus problemas, la añoranza, la ciudad que siempre quisimos que fuera, lo que nos gusta, lo que nos disgusta… Algo así como hacer que el sábado se convirtiera en el día de nuestra ciudad. Para ello, por supuesto…intentaría convencer al de siempre.

El de siempre

Un día lo definí como mi aliado vital y lo curioso es que nunca hemos vivido en la misma ciudad desde tiempos del instituto. En aquellos además no eramos tan amigos. Fue después, ya en la universidad…primero por teléfono y luego gracias a Internet cuando descubrí que ese abulense de apariencia arisca era un tío sorprendente y al que admirar. Ha pasado el tiempo, ahora es mucho más terco (la edad no perdona) pero a la vez más culto, tenaz…imprescindible. El jodío está haciendo estos días – luego lo comprobarán – que me quede sin adjetivos.

En su farito ya dije que “es pieza angular, argamasa maestra. Si un día le pierdo, me habré perdido a mi mismo”. Es una de las diez personas que tira de mi en la vida y sin él como apoyo no voy a ninguna parte.

Pero hay más.

La espiral talentosa

Viajemos otra vez atrás en el tiempo. En gran medida esto del periodismo base es un reino de chicas. Son más en número, son más listas, son más avispadas. Y afortunadamente es así…porque si no ya me dirán (con este sueldo) qué tendría de bonito ganarse el jornal en este curro. El caso es que durante un par de años tuve cerca a un compañero al que nunca llegué a conocer bien. No por nada en especial sino porque sucedió así. Nos saludábamos, compartíamos algún chascarrillo puntual sobre la actualidad, los políticos, la vida en general. Escribía bien y era un tío majo. Nos guardábamos un aprecio dentro de lo correcto.

Y de repente se abrió un blog. Era abulense y somos pocos, así que hacia allá me encaminé con el proposito de rendir visita y enlace de cortesía. Y me puse a leer y ya no pude parar. Debajo de esos rizos se escondía una prosa exquisita, de distancia corta y gusto amplio. Me quedé “en mal estado” por no haberle descubierto antes.

…Y el director de orquesta

Y entonces apareció el músico. Le conocía de vista porque tenemos muchos amigos en común pero nunca habíamos intercambiado nada más que un hola que tal. Le admiraba como músico porque cualquiera que sepa tocar un instrumento goza de mi envidia eterna desde mi manifiesta mediocridad motora. Sabía también que le daba a la fotografía y al diseño… a ambas cosas con cierta pericia.

El Twitter hizo el resto. Los lazos de los cuatro se fueron estrechando poco a poco… y el querido Willy se propuso juntar las notas, dirigir la idea y encabezar la orquesta.

Cuando me propuso “Los 4 palos” y viendo qué músicos había de compañía sólo pude decir adelante.

Ahí tienen a nuestra joven criatura que comienza su viaje. Como les decía somos 4 abulenses que vamos a hablar de Ávila (ésta es nuestra declaración de intenciones) y si quieren conocer más a la tropa nos hemos dejado unos recados aquí entre unos y otros.

Como queremos que el trayecto sea largo y fructífero hemos abierto más canales de comunicación. El que así quiera hacerlo nos puede seguir en Facebook y acompañar en Twitter.

La primera tanda de artículos ya está en marcha: Willy abre el debate sobre Gredos, Pablo habla sobre la presencia en Ávila del movimiento 15M, Alberto tira por la política con un soberbio artículo sobre las elecciones y servidor tira hacia el deporte.

Y nada, esto es todo. Os esperamos.

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