(To Believe in) Ted Lasso

No me gusta Ted Lasso, no me convence del todo. Y a la vez me encanta Ted Lasso y estoy deseando ver otro episodio, y que de algún modo de aquí salga un spin-off (dado que han dicho que esta tercera será la última temporada)

Voy explicando: Ted Lasso no me gusta… los excesos del personaje. Y a la vez me encanta Ted Lasso, la serie que lleva su nombre, en la que lo de menos es Ted Lasso, como personaje, y tampoco importa el fútbol. Porque Ted es un entrenador de fútbol. Pero lo de menos es Ted, y tampoco es relevante (en exceso) el fútbol. 

Porque si de algo peca Ted Lasso es de tomarse poco en serio al Ted entrenador y al fútbol en general, haciendo que el espectador tenga que vivir en el borde de la suspensión de la realidad. Por eso, cuando se vende la serie como una comedia de un entrenador americano que se va a Inglaterra a ser el coach de un equipo de fútbol… te están engañando en todas las partes. Ted puede ser adorable, pero también es excesivo. Y puede ser entrenador, pero lo es terrible si hablamos de fútbol. Y tal vez dirija un vestuario de balompié, pero nada de eso importa más que como excusa para contar todo lo demás. Es que ni siquiera es una comedia. Ted Lasso habla de la vida, de la esperanza, de la desesperanza, de caerse, de irse al guano, de la amistad, de darse a los demás y encerrarse en uno mismo, de buscar la mejor versión de los de tu entorno e intentarlo hasta el final. 

¿Cómo va a ser una comedia con el fútbol de fondo si lo que más te consigue Ted Lasso es hacerte llorar?

No, el trailer no le hace justicia.

Ted Lasso cree. O, más bien, quiere creer. Y tú le acompañas en esa sensibilidad frágil en la que confía ciegamente en que buscar lo mejor de los demás te acaba llevando al objetivo. Pero no es una ¿comedia? que lleve necesariamente a finales felices. Y, en la vida, te traicionan. O, simplemente, las cosas no salen como esperabas. Ahí es donde Ted Lasso se merece todos los premios. Y ya lleva unos cuantos. Porque te pasa como te pasaría con Ted en la vida real: que por una parte te agotaría (y más si, como yo, llevas unos años en Valladolid, que todo se pega y al fin y al cabo soy de Ávila), pero por otra parte le querrías siempre cerca.

Así que no es Ted, pero sí es Ted la causa. Pero también todo luce por personajes como la brutalmente honesta Keeley (Juno Temple) el borde capitán irascible Roy Kent (un Brett Goldstein magnífico) o el escudero de las pocas palabras Beard (Brendan Hunt)

La serie ofrece, además, algunas joyas escondidas. Es el caso de un episodio muy contestado, «Beard after hours» (la peor nota en IMDB)  que en su momento te resulta rara por romper el ritmo de la narración pero que estoy seguro de que crecerá en las memorias una vez la serie se nos marche y nos deje. 

Ha empezado, en Apple TV, la tercera y última temporada. Ted (no haré spoilers) le está dando vueltas a las cosas. Todo lo que tiene que ver con la Premier League chirría, y no cuajan los chistes de Ted (mejor en versión original que doblada) pero no puedo tener más ganas de dejarme llevar a nuevos hallazgos de su recalcitrante optimismo, su memoria de pez, su «Be curious, no judmental», su relación con Rebecca y cómo esta cerrará o no su ciclo amoroso, la madurez del insoportable Tartt, la sonrisa de Obisanya.

Y al final te pasa como a Roy cuando se da cuenta de que ha caído en la trampa de Lasso: Fuck!

 

Tenéis que verla. 

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