#LHDHP: El dilema

Las historias felices están en recesión.

Esa frase fue una de las que me salieron de dentro en la charla sobre “El sentido de un guisante” que preparó en Ávila la concejala Sonsoles Sánchez Reyes. Me había hecho un pequeño guión sobre lo que contar, pero me lo dejé en casa. El resultado fue mejor que haber ido con algo preparado, porque al estar entre caras conocidas me limité a contar lo que llevaba dentro en ese momento. Y lo que llevaba dentro era ya el embrión de #LHDHP, libro modesto que ya he terminado de escribir.

Mi anterior pequeña novela era un compendio de escritos de adultescencia, escrita en épocas en las que uno se podía enamorar. Mi sensación, cuando presentaba el libro, es que había caído ya en mala época. En ese momento, la crisis estaba todavía en pleno golpe (que no quiere decir que haya desaparecido ya, pero me entendéis). Yo mismo estaba en paro, y me costaba de algún modo hablar de historias felices cuando todas las conversaciones alrededor eran sobre el negro futuro.

#LHDHP es mi exorcismo personal de la crisis. Es una historia cualquiera, mezcla de las desesperanzas y resiliencias, que podrían protagonizar dos jóvenes cualquiera de la España de la presidencia de plasma.

Y ahí estoy, realmente sin saber qué hacer ahora. Pido ayuda a través de esta tribuna.

Presentarlo a concursos, buscar despacio una editorial, optar por la autoedición, colgarlo gratis, subir a Amazon, hacer un crowdfunding. He mirado de todo y prácticamente en algún momento cualquiera de esas ideas ha sido mi preferida.

Hoy en día, llegado el momento clave… no sé que hacer. No es la misma situación que cuando el guisante, que buscaba lectores y presencia, al estar en paro. Que necesitaba encargarme de un producto, yo mismo, y demostrar que podía darme publicidad y llevar algo mío a buen puerto. Encargarse de todo fue bonito pero agotador. No sé si ahora tendría fuerzas y tiempo para hacer algo similar.

Sé que con #LHDHP no ganaré el Planeta. Es obra pequeña (mayor que la anterior, eso sí) aunque tiene hallazgos y parece que está gustando entre los que han leído trozos, como una evolución lógica en mi propia escritura.

Así que…

O tal vez mejor, como dice @jelkogar : “Autoedición aunque te lleve más tiempo”. Se agradecen los apoyos en cualquier caso…

Ayer, mi idea principal era subirlo a Amazon y el que quisiera una copia privada, que lo pidiera bajo demanda. Al amanecer, me veía con ganas de hacer algo muy similar al guisante. Y ahora, tras decirme @beatrizolandia que le había gustado el trocito que le mandé, he vuelto a pensar en la posibilidad de intentar convencer a alguna editorial.

La verdad es que acepto cualquier idea o sugerencia, que para algo ha de servir este rincón. Sea como fuere, doña #parientasintwitter ya se lo ha leído entero (ahora está con la corrección más puntillosa) y parece que le ha gustado. En especial Julia, la portera de la novela. Uy, ¡spoiler! :)

Pd: Las canciones que acompañan a la novela, se pueden ya encontrar por aquí.

#seriestills

Con ganas de ir contracorriente.

De vez en cuando en Twitter se hace algo muy viejuno, algo que hacíamos los blogueros de antaño: memes. Ahora se hace con hashtags y así en plan moderno, pero antes se hacía una entradica en la bitácora sobre algún atuntería y nominabas a los siete u ocho tiburcios que solían apuntarse a aquellas historias y que harían girar la rueda.

Es más, antes de todo aquello, cuando existía HI5 (¡ojo! que según veo sigue existiendo, pero en fin)  lo de los memes o algo similar se hacía a emails de hotmail, terra o mixmail. Tomad viejunidad cibernética.

Bueno, a lo que voy. Que entre mis cuentas personales, profesionales, deportivas y para escribir tonterías, entre todas ellas, no he recibido ni una nominación al IceBucket, yo que quería hacer lo de Charlie Sheen pero con céntimos. Pero eso no es lo que más me ha dolido. Lo que me duele es que nadie me haya retado al #moviestill.  Así que me he venido aquí a mi antro a proponer un #seriestills.

Voy a ello… (derechos de imagen a las respectivas compañías a las que hago publicidad con este humilde post por el que no gano un duro) 

starbuck

Starbuck, bitches

Pelopúntico con Bartlet

Pelopúntico con Bartlet

Heroin

Heroin

Fuck You, You Fucking Fucks

Fuck You, You Fucking Fucks

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Ahí quedan cuatro de mis momentos a no olvidar.

Que recoja el guante quien quiera recogerlo…

 

La suerte y el conejo

“La colocación es fundamental”, me digo a mí mismo para ganar fuerzas y confianza. No ha sido tarea fácil lograr la ansiada posición: justo en frente de ella, a tiro de guiño y complicidad.

Nos hemos arremolinado en dos puntos (nosotros junto a la canasta y ellas en la fuente) hasta que el enviado especial de estos menesteres (Mario, “el pecas”) nos ha dado luz verde al acercamiento. Quien más, quien menos nos hemos hecho los interesantes para acabar logrando la compañía del mejor compañero de palmada, del fiel aliado que retendrá la rueda para darte justo el pase de gol en el momento final:

El conejo de la suerte – ha salido esta mañana
a la hora de dormir, oh sí ya esta aquí

haciendo reverencias, con cara de vergüenza

Tú besarás al chico o a la chica que te guste más”

Pero ellas también tienen aliadas, y ha sido Marina,  la pérfida Marina, la fiel escudera de mi ansiada Lucía, la que ha retenido la melodía el tiempo suficiente para no dejarnos hacer la jugada.

Y ha sido mi amor, mi adorada y brillante rubia de ojos azules, la que se ha levantado hacia la esquina, hacia el pivot malvado que se mete todas las malditas canastas. El gigantón guapete al que si osas quitarle el balón te pita “palo” bajo no se qué norma internacional de la federación internacional de baloncesto. Con un padre vociferante que siempre me grita “dásela a mi hijo” si me chupo una jugada de ataque.

Ahí está Lucía, agachándose justo en frente de él. Dándole un beso en la mejilla al gilipuertas, que mientras lo recibe me mira fijamente y me hace el gesto de “canasta”. Tres puntos, colega.

Y encima Marina, la vinagres, se ha reído de mi cara. En mi cara.

“Que importa si cuesta, yo a rastras mejoro…

…a que salgo de ésta, a que me enamoro”.

30 (castañas)

El diablo viste de Prada… y a veces ni eso.

Ella sin dejarse dejar pero dejando el dejarse. Permitiendo a la vibración acercarse y fluir. Las verdades siempre buscan conexión y demandan su sinapsis.

Enredarse y enredarnos.

El segundero sigue su avanzada cual blitzkrieg.

El ingenio se la juega en miradas de instantes. Cuando las palabras menos significan más. Caras insolentes que resurgen retando a los sofás.

Aguantando las miradas con sapiencia de metrónomo.

Se declara la guerra a cualquier punto que se interponga de esos ojos al infinito…

Ahí estaba esa voz.  Riéndose de mí desde mi propia cabeza.

Tu sombra se hace más pequeña, mi fantasma más grande, mi realidad más mentira. Recuerdo ya indubitable cuando la noche alucierna. Me sirvo un cubata y pongo el brazo en el sofa como un derrotado Draper en blanco y negro.

Va duro y espeso por ahí dentro.

Todos son autómatas de un engranaje que nunca cambia. Un trending topic fugaz y sin sentido. Con la sonrisa vacía y una vida de ibuprofeno.

Al final es Dios el que es un poco R.R.

Con noctunidad y demasía.

Esta realidad no suena tan real y todas las ficciones ahora parecen de mentira.

Una escombrera en la que todos sean lo mismo: una chatarra sin sueños.

Entregado a una bebida y a la pausa de las certezas que buscan su sitio entre el eco diario.

Todo está en el pasado, ahora nada es ya pausado. Nocturno análisis de un flamante cobarde envejecido Fuí yo el que por mí mismo me fui convirtiendo en otro bailador de lo inane.

“Abandonad toda esperanza” es ahora un viaje iniciático que se hace en vida.

Las preguntas adecuadas lo son todo.

La persona que te hace hacerte las preguntas adecuadas: ella lo es todo.

<— (30)

—> 31

 

La carraca

Llega ese momento en el que sales a correr y te tira el abductor, te tomas dos helados y ganas medio kilo, sales una noche y tienes resaca dos días. Sí: lo bueno de este año es que ya no cumplo 30 castañas, lo malo es que las castañuelas me van sonando a carraca.

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Visualizando la juventud allí a lo lejos

En 2010 empecé una tradición que era recopilar cada año tantas sentencias como el número de cumpleaños que despedía, que sirvieran de resumen del año. Aquello resultó en “Si caemos, que sea tarde y con una sonrisa” 26 frases, “Desechando mis cervezas y yo con estas pintas” 27 sentencias, “En un año para olvidar lo primero inolvidable” 28 ejecutorias y “Caras nuevas y filosofías viejas”
29 (and the next day).

Los 30 se me caen de la buchaca pasado mañana. Y como contaba el otro día por “De bodas”, ha sido un cambio de digito bastante emocional… amigos que se empeñan en casarse o fabricar patucos, costumbres que buscan reubicación. Los rituales que a pesar de todo se resisten a morir, como apunta Deivid en un comentario. Nos cambiamos todos un poco entre nosotros, en un guión no escrito de altibajos para alcanzar la felicidad necesaria junto a la almohada. Hace tres años me junté con los dos casaderos, en una despedida de la vida a todo lo anterior. Fue profético aquel “Impertérrito imperfecto“. Creo que ese verano deberíamos enmarcarlo, entre maullidos de rebeldía.

Otros enlaces e historias:

1. En un año sin Juegos Olímpicos, es buen momento para recordar “Lo que la medalla esconde” y ver el vídeo de “Las niñas de Oro”.

2. En homenaje a “Satan is my lord”, me apetece recuperar aquel post sems sobre “El horrendificio” de Moneo.

3. ¿Cómo? ¿Que ya no tienen vacaciones? ¿Acaso no saben que verano rima con ano?

Y bah. Que somos feos.