O del día que me puse existencialista con un húmero
Nunca se sabe dónde crece una semilla. Así que, cuando mi amigo subió una foto de una ecografía con canción de fondo de interpretación discutible, pensé que se había quedado embarazado. De broma le escribí que, aunque siempre nos habíamos dicho el uno al otro -en mitad de aglomeraciones-que en el mundo sobra gente… bebés no. Los bebés son bienvenidos.
Me dejó cocerme —a mí y a unos cuantos más— en el supuesto embarazo hasta el día siguiente, confirmándome tras ello que era simplemente su húmero. Mi mujer, advertida de la situación, me dio un callejón porque, decía, “era evidente”.
El pequeño M y su noviembre existencialista
El pequeño M ha tenido también un noviembre existencialista. En su caso, ha repasado todas las cosas que había hecho mal durante el año y que podían hacer que Papá Noel le tuviese en la lista equivocada. Me pregunta: “Papá, ¿yo en qué lista de Papá Noel estoy? ¿En la de los niños buenos o en la de los niños malos?”. Le aseguro que está en la de los niños muy buenos.
Ahora hay elfos por la casa, que es una de esas cosas de la modernidad que dan colorido a este frío diciembre que acaba de inaugurarse.
M., tras reflexionar un instante, insiste en sus dudas: “¿Y tú, papá, en qué lista estás?”. Yo le respondo: “Desde que nacisteis tú y tu hermano, me he perdonado todo”.
No es que no me arrepienta de cosas, porque todos somos frutos de nuestro tiempo y los errores han estado ahí: faltas de respeto a seres queridos y no queridos, peligrosas noches de amnesia, prepotencias, decisiones apresuradas.
Todo eso es cierto, pero si hubiese cambiado cualquier cosa ya no serían ellos. No serían exactamente M y L. Y tienen que ser ellos, porque ellos son los que dan sentido a todo. Por eso —y esta sería la versión extendida que tal vez algún día lea— yo estoy en la lista de todo perdonado.
Y, una vez que han nacido, soy indudablemente mejor. Cometiendo errores, por supuesto. Pero el planeta gira ahora con otro sentido. Y es bueno.
Y habiendo dado un giro planetario después, con Atlas pasando de largo porque Ganímedes le resulta más atractivo, aquí está de nuevo el frío polar. Todo indica que esta semana volverán las nieves. En unos días os recordaré que hay que votar los faritos. Y será Nochebuena, y las uvas, y los saltos de esquí.
Siga esto girando (queda casi todo perdonado)