De compañero de piso, Robe
Cuando me fui a vivir a Zaragoza me arruiné enseguida. El paleto de Ávila descubrió, rápidamente, lo que era vivir en una ciudad en la que todo costaba más, de dinero y de tiempo. El semáforo que necesitabas en verde, siempre estaba en rojo. Uno de esos primeros días, de esos de calor maño que […]