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Querida Ahsoka… Ahsoka querida

Querida Ahsoka… Ahsoka querida

Pero cómo va a tener un padawan Anakin si él también es un padawan.

Y con ese bloqueo mental, me cerré a mí mismo la puerta de ver nada que tuviese que ver con las guerras clon.

Dave Filoni ha estado en Madrid (aquí fotografiado por la fariteada Patri Garcinuño, this is the way) presentando lo de Grogu. Muchos años hace ya de ese 2008 en el que dirigió la peli y empezaba la serie dedicada al conflicto galáctico que no quise ver. Tonto yo entonces. Porque esos años me pillaron en Zaragoza. Viviendo solo, con otro ritmo, otro margen, otra cabeza. No tenía niños, pero sí CAI baloncesto, CAI Balonmano, Mann Filter, Cablescom, Multicaja… y sus entrenamientos, grabaciones, idas y venidas. Correcto. Pero aun así, tiempo. Tiempo de ese que ahora cotiza caro: el de ponerte una serie sin negociar nada con nadie.

En fin: cada época tiene sus tiempos. Ahora, en la actual, el de padre autónomo y madre estudiosa, el timing bueno es la noche. El momento de los papeleos, de concederse un vicio a la Switch, tal vez leer, hacer algún trabajo que permita tener algo de fondo.

En ese contexto ideal, y dos décadas después, le acabé por dar una oportunidad a los dibujos de Star Wars. No viniendo de la nada, sino de disfrutar de The Mandalorian o de Andor y saber que había más contexto de esos personajes en las series animadas.

Pero… bah, pensé: son dibujos para niños. Historias edulcoradas.

Spoiler: para nada.

Fue al salir Ahsoka (la serie) cuando rompí la barrera. Decidí, antes de ver la serie, ver la peli. La de 2008. Entretenida pero sin más, pensé.

Y empecé a ver la serie, que además estaba Mary Elizabeth Winstead y aquello pintaba bien.

Salto en el tiempo.

Intento ahora convencer a #parientasintwitter para que vea Ahsoka y así la re-veo yo una vez que he visto Star Wars Rebels. Porque claro, ahora sé la historia de Kanan. El gran focker que hay detrás del Capitán Rex. Entiendo lo importante que es Sabine Wren. O lo gran rival que es ese malo azul, Grand Admiral Thrawn.

Tras Ahsoka, y viendo que tendría que trabajar un poco por la noche, pensé que podría poner Rebels de fondo. Y si no podía hacerle caso, no pasaría nada. Serían unos tontos dibujos.

Qué equivocado.

Y cómo me emocioné con lo de Kanan. Con la familia del Fantasma. Sí, lo mejor de Star Wars de esos años fueron los dibujos… ¡y yo solo había visto las decepcionantes películas! (que ahora algunos quieren sacar del canon).

Me faltaba el viaje final: las guerras clon.

Ahsoka, ahora te adoro. Todo el proceso de ver crecer a la chulita. Pero no solo eso… las contradicciones de Anakin. Su sentimiento de dolor, el no querer perder a Padmé, todo se explica mejor. Y otra cosa: Obi-Wan Kenobi. Qué gran personaje. Y ese capítulo fascinante  en el que se reconoce que hubo algo, alguien, por lo que habría dejado la Orden Jedi.  Y no lo hizo y pasó luego lo que pasó.

Y ahora que ha pasado el May the Fourth, y que pronto tendremos a Grogu y al Mandaloriano en The Mandalorian, me quedará todavía una última estación en este viaje: Darth Maul. Tal vez para otra entrada.

(también Mandalore se entiende mejor gracias a los dibujos. La historia de mi Sabine. Lo de mí Kanan. Hasta mí Bo Katan Thrace —ya, ya sé que estoy aquí mezclando series galácticas—).

En fin… Ahsoka, querida, ahora que acaba el viaje…

me da miedo llegar al capítulo de la Orden 66.

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