Still speeding

Te levantas con la legaña y la desgana. Entras al servicio, abres el grifo, te inundas de agua, te secas y salpicas el cristal. Decides por fin redescubrir tu careto mañanero y mirarte el careto as usual. Y ahí está ella: albina, pertinaz e indudable. Una cana gigante en la patilla. Ya está decidido: cambiaré de espejo.

Necesitas una canción. Here I come, here I come, here I come

Con la acumulación de años también tienes retornos. Y ahora que el sueldo y la vida se me van en el coche…al menos he recuperado el placer de escuchar los discos a la antigua usanza: de la primera pista a la última. Sin prisa en la escucha y a todo volumen. Y fue así – en uno de esos días que necesitas descubrir nuevas sintonias para tu camino – cuando por fin escuché despacito al bueno de Liam. Enganchado quedé. Y qué clase ha tenido siempre Letterman, carajo.

Ya puestos me busqué el “The death of you and me” de Noel y de momento me gusta más Liam. Aunque imagino conociéndome que con el tiempo acabaré al revés.

Salutiferia variada y faritos

Con la intención de cambiarle la termonuclearidad a Octubre uno lo intenta a base de historias. La primera… una sucesión de montajes futbolísticos que bien podrían ganar el Farito a montaje del año. ¿Cómo sería Mouzil? Aquí la respuesta. La segunda…¿Y si Mourinho hubiera entrenado al Barça? Qué pérfidas son las hemerotecas.

Otro vídeo tonto es éste de Pepe en el Fifa que sumado a su astrastrastópica declaración de “A veces se me va la pinza” nos hace nominarle al premio “Walker Texas Ranger” para los inminentes Faritos (como avanza el año, carajo).

Un premio antiguo era el de “Mejor historieta/conversación ficcionada” . En “Los 4 palos” Garcinuño nos ha traído algo similar: “Teletienda: hazte con tu propio escaño”, una lectura recomendada. Una oferta irrepetible.

En el sector viñetas destacar un dibujo “deja vu” en Autoliniers. Y deciros que con los cambios en Facebook hemos reubicado dos grupetes imprescindibles: “Viñetas de Illo” y “Fe de ratas”. Chindasvinto os requiere.

Y ahora…necesitamos ayuda. Un año sin muchachada es demasiado largo. Y una de las categorías imprescindibles de los Faritos 2011 es el de gracieta del año. Ya tenemos algunos candidatos pero queremos más. Os proponemos la canción de David Guapo o el cine de Ernesto Sevilla. Pero… ¿nos falta algún momento imprescindible del año? En vídeos y en el resto de categorias, si gustáis de echar un re-vistazo a las nominaciones. Mientras lo pensáis quedaos con Leo Harlem

Terminamos… este rinconcito ha tenido algún retoquito de aspecto y enlaces. Tenéis por ejemplo al abogado de “Castilla y León en Red” con su página “Descargas Legales”o un blog pucelano que tiene buena pinta: Vallisoletvm.

Aunque al final siempre me acaba tirando lo maño. Foto curiosa del mes: “Juntos pero no revueltos”. Y la mejor noticia del semestre…que al torero Manzaniano le han vuelto a surgir las ganas de darle a la tecla. Lo último lleva por título…“Tan solo Eva”.

Y ya. Que con el sabor de saber que Cotillard es lo único verdadero y todo lo demás mentiras sin importancia va y llega el Lunes. Me subo al tren de Tiza a la espera de lo siguiente

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Películas sin ciencia ficción

Para ser abulense y orgulloso de serlo el martes se me olvidaron dos apuntes básicos de supervivencia: en Ávila en La Santa hace fresco y en la muralla conoces a todo el mundo, también a los de las barras. Y si Willy se va y te quedas solo y Marazu no termina de salir pues te acaban invitando. El cali está frío, el sol no calienta, la luna está llena y tú colgado y cubito. La solución no parecía ser abrazar al concejal.

Fran, sácame otro katxi que Urquijo le canta a dolores…

(…)

La memoria de Chila es memoria de artista: memoria y lagunas. El barbas siempre cuenta mal nuestra historia. Miedo fue posterior a un primer verano de encuentros. Yo acababa de terminar la carrera y era un don nadie al frente de Protagonistas Ávila. El comercial de la casa me ofreció traer al estudio a un chavalín que había ganado un concurso para sacar una maqueta. Me pasó el disco, lo escuché y entrevisté por primera vez a ese tal Jorge Hernández. Poco después me llegó un primer pánico: tenía que hacer un programa en directo en el Carrefour. El comercial volvió a tirar de mi y me recordó al señor Marazu. Le invitamos a que viniera a tocar algo. La noche anterior al programa me encontré al cantante a una hora imprudente para ambos tomando algo que no era agua en el Cetro de Ottokar…

“Pero tío…que en 7 horas me cantas en directo en el programa”

“Ya, bueno…y tú me entrevistas ¿no?

Protagonistas Ávila. Verano de 2005

La conexión entre ambos fue creciendo cada día. Yo tenía 22 años así que Marazu era todavía el Capitán Potito, un yogurín que eso sí…ya prometía mucho. Saltaba a la vista que ese jovenzuelo al que llamaban Chila era un mico que sabía sacarse letras muy interesantes. Y fue entonces cuando – un par de meses después – se me apareció por la emisora con una guitarra y un papel doblado. Eran tiempos familiarmente de mierda para ambos, tiempos de decir adiós a gente cercana. El papel doblado eran cuatro notas y unas letras escritas a borrones: la noche anterior Marazu no había dormido porque le estaba naciendo “Miedo”

Ese día me dejó con la boca abierta y supe que a ese pendejo le tendría que seguir la pista de cerca. Ahí empezó todo lo otro: el recuerdo crónico, los tropiezos y trapecios, el cubo de rubik, la madurez sin frenos. La suela del zapato.

Meses después de aquellos días estaba de viaje en Lanzarote con mi hermana. La grabación del programa de radio sonaba en el coche y cuando Jorge cantó aquello de “miedo a no verte más, miedo a la realidad, miedo a vivir bajo las luces de la oscuridad, miedo a que no contestes si te llamo, miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo” … recuerdo como mi hermana se giró con una lagrimita y me dijo: “este amigo tuyo es muy puñetero, me encanta”.

(…)

Y ahí estabamos anoche junto a los hielos esperando a Jorge. Teresa me dio dos besos y el barbas hizo un guiño de que ahora vendría. Calculé otra media hora al fresco. Pero ahí estaba la gracia: 6 años después estábamos otra vez los dos en casa, en una de esas noches – como canta Ariel – de guitarras, tragos y amigos. Veladas que merece la pena salir del agujero. Rodri “Papa” y Nacho habían preparado una jornada especial con tres bandas y mucha música. Marazu decía en el micro que estaba cumpliendo uno de sus sueños: telonear en casa a sus ídolos.

Se podría hacer un post aparte de las vicisitudes de quedar con un músico despues de un concierto y del par de leyes que hay que infringir para lograrlo. Afortunadamente está David Pollo como sustento base y ministro del interior de la situación. Sin pollo éste ya no tendría cabeza.

Cuando por fin atrapé al barbas, Marazu empezó a contarme que sigue sintiendo que las letras no son su fuerte. Yo me reí, recordé mentalmente toda esta historia y pensé que él también forma parte de ese club de creadores que te arrastran al pensamiento rumiante, que les escuchas y te hacen dar mil vueltas a las cosas. Ya sabéis: canciones que tocan el corazón, bandas sonoras de nuestras vidas cotidianas. Amores, dolores, sabores y sinsabores, lo mágico y lo trágico. Pero esa historia y la que viene en el futuro – si os parece – os la cuento mañana jueves en Los 4 palos

* Aquí la actualización: “Marazu, el recuerdo de una canción”

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La retranca gravitatoria

Salimos del trabajo y bajamos a echar una caña. Yo estaba reticente a dejarme engañar para ir a la Oktoberfest de Valdespartera. Me costaba mucho abrirme a los maños, no tenía un duro, prefería estar solo, me había propuesto cambiar de vida. Desarraigarme de lo anterior, encontrar un nuevo camino totalmente diferente, descubrir al verdadero Rubén. Como si el que había vivido hasta entonces no hubiera sido real.

Ávila sonaba a pasado, el amor imposible, la sintonía que no lo curó, la independencia que no llegaba, el moho de estar en las paredes de siempre, con las caras de siempre y los problemas de siempre. Mi vida pedía libertad, tiempo para mi cabeza. 2008 de viajes, mudanzas, mariposas y huracanes.

No todo eran canciones de Muse ni la historia tan bonita como parece. El inicio fue apasionante pero difícil. La ciudad me quedaba grande, vivir solo era más caro de lo que nunca esperé y los dardos también comenzaron a llegar. La primera noche que me sacaron del aislamiento – a base de jarras – me levanté taquicárdico y con una extraña sensación. La pantalla servía la imagen de un beso en labios que hasta antes de ayer decían echarme de menos.

Un par de semanas después estaba ahí enfrente de la caña. A pesar de que Pilares pillaba a principios de mes ya sabía que tendría menos de 100 euros para acabar octubre. Cerveza y salchichas parecían un buen plan que seguro que saldría caro. Pablete se empeñó en asegurarme que me financiarían entre todos. Demasiado me financiaron. Los pasillos se convirtieron en traicioneros y pitufar entonces pareció una buena opción. Tal vez siempre tuvo razón y la primera daga la saqué yo: Medalla y arañazo.

Aquel cruce salió bien (mosquetera para todas las siguientes batallas) como pudo haber salido mal. De esas cuatro primeras compañías tres acabarían siendo muy olvidables: una trastornada, una milady sin clase y una intrigadora de guerras que nunca merecieron la pena. El primer año todo acababa en una especie de Berlin Est…

Donde las brujas vuelan sin escoba, y los pecados de ayer se me perdonan

Y así evidentemente no iba a ningún sitio. Las preguntas nunca cesaban pero a veces no te atreves a ver la respuesta o simplemente no tienes tiempo porque lo único apremiante es sobrevivir. Con los meses aparecieron las personas necesarias, se refinaron los encuentros y descubrí que lo importante es la compañía. La nueva sí pero la de siempre también. Ávila ya reclamaba volver a su sitio.

Cuento todo esto porque es Octubre y echo de menos Zaragoza. Me gustaría estar pateando esas calles, riendo con las buenas compañías, alejado de los problemas que aquí en Castilla son mucho más reales. Pero eres tú y tus circunstancias y la realidad siempre llama a tu puerta aunque no se la termines de abrir.

La pelea se ha vuelto dura. En aquel edificio zaragozano que tantas horas nos robó trabajábamos como 50 personas. En esas navidades caerían una primera decena y desde entonces el boli rojo no paró de hacer criba. Ya solo sobrevive una decena y cada uno ha buscado su aventura y su sobrevivir. 2009 parecía malo y ahora resulta idílico. Os lo digo en confianza…a saber cómo miraremos al 2011 en 2013.

“Será cuestión de llamar a algunos viejos amigos
dispuestos a celebrar que al menos estamos vivos.
Desafiando al azar
con tres botellas de vino

Algo de tiempo es el mensaje final. Son días de Pilares y cada vez que veo una foto vuestra por ahí me da mucha envidia. Valladolid nunca será Zaragoza aunque también voy encontrando esas personas y noches especiales. Sigo sin dinero para hacer todos los viajes que quisiera y el año me ha regalado además una buena dosis de estocadas. La pelea se endurece, la espada de Damocles nos sigue amenazando. Los míos se buscan la vida por Badajoz, por Francia, por Madrid, por donde se puede. Echo de menos ciertas cosas y personas, ya os digo.

Pero en cierto modo encontré la respuesta y el camino correcto. Y ahora que todo se mueve raro en tiempos de neutrinos, con esa retranca gravitoria en la que todo se acelera y da mil vueltas entre tanto ruido, es bueno hacer un parón. No tener prisa, encontrarse. De algún modo sospecho que hoy no he perdido si apuesto por esperar tiempos de sonrisas. Saber que están ahí para llevarmelas de la mano, pelearlas y no soltarlas. Que siga cantando Rafita al partido porque me he empeñado en que a este Octubre le cambiamos el talón.

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El club del hombre impasible

Alguien había colocado primero una de esas estatuas y luego otra y luego otra. En una semana y media – y nadie sabía muy bien cómo ni por qué – todos los puntos altos de las ciudades más importantes iban amaneciendo con esa figura: Un gigante hombre impasible plantado junto a las antenas de telefonía mirando sin ganas, aplatanado, con las manos en los bolsillos.

Una planetaria colección de tancredos de la parsimonia.

FF al fin de la historia. El último hombre se había quedado definitivamente idiotizado por lo catódico, sin opción de un sálvame. ¿Dónde estás corazón? ¡Qué me dices! Giraba la noria desperdigando charcutería fina. ¡Qué tiempo tan feliz! Salsa rosa de la buena: Channel nº4

No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo.

El verano había sido impar pero Septiembre llamó a la puerta para acabar con la revolución.

El fútbol había vuelto.

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El efecto neutrino

¡Un neutrino!
- Toc, toc –
¿Quién es?

Necesitamos gente con quien charlar y reír pero yo le sigo teniendo pánico a tus ojos cuando deciden hablar. Supe desde ese primer fogonazo visual que sólo podíamos ser felices juntos y que si un día veía que ya no me necesitabas, sin esa primera certeza, sería momento de dedicarse a otras cosas.

Te preguntas por qué no quiero verte y rechazo cualquier encuentro. Siempre fuimos polos magnéticos reclamando juntos un mismo centro de gravedad. Estar a tu lado es remover electrones perdidos, declararle la guerra a un rey midas de la velocidad. Sentir que si te toco viajaríamos en el tiempo, tiempo atrás cuando todavía no presentabas compañía en tu anular. Nuestro laboratorio de ideas sigue luciendo brillante como no lo hizo con ninguna. Pero esa fuerza imparable es tan poderosa como dañina, tan seductora como anguila, perceptible pero intocable, siempre a punto de escapar.

Imprecisa y sin fin. Tan distinta a lo que hay por aquí

Y así fue como entraste en mi relatividad para darle sentido a la teoría. Más veloz que un rayo de luz, imparable en la carrera de fotones, protagonista de cada marco que le imagino al futuro. Pero yo quiero lo que tú no quieres. Es decir, yo quiero y tú también quieres pero yo quiero lo que tú no debes.

Lo único bueno de ser pobre es no tener dinero ni para vestirte en mis sueños…

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