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La retranca gravitatoria

Salimos del trabajo y bajamos a echar una caña. Yo estaba reticente a dejarme engañar para ir a la Oktoberfest de Valdespartera. Me costaba mucho abrirme a los maños, no tenía un duro, prefería estar solo, me había propuesto cambiar de vida. Desarraigarme de lo anterior, encontrar un nuevo camino totalmente diferente, descubrir al verdadero Rubén. Como si el que había vivido hasta entonces no hubiera sido real.

Ávila sonaba a pasado, el amor imposible, la sintonía que no lo curó, la independencia que no llegaba, el moho de estar en las paredes de siempre, con las caras de siempre y los problemas de siempre. Mi vida pedía libertad, tiempo para mi cabeza. 2008 de viajes, mudanzas, mariposas y huracanes.

No todo eran canciones de Muse ni la historia tan bonita como parece. El inicio fue apasionante pero difícil. La ciudad me quedaba grande, vivir solo era más caro de lo que nunca esperé y los dardos también comenzaron a llegar. La primera noche que me sacaron del aislamiento – a base de jarras – me levanté taquicárdico y con una extraña sensación. La pantalla servía la imagen de un beso en labios que hasta antes de ayer decían echarme de menos.

Un par de semanas después estaba ahí enfrente de la caña. A pesar de que Pilares pillaba a principios de mes ya sabía que tendría menos de 100 euros para acabar octubre. Cerveza y salchichas parecían un buen plan que seguro que saldría caro. Pablete se empeñó en asegurarme que me financiarían entre todos. Demasiado me financiaron. Los pasillos se convirtieron en traicioneros y pitufar entonces pareció una buena opción. Tal vez siempre tuvo razón y la primera daga la saqué yo: Medalla y arañazo.

Aquel cruce salió bien (mosquetera para todas las siguientes batallas) como pudo haber salido mal. De esas cuatro primeras compañías tres acabarían siendo muy olvidables: una trastornada, una milady sin clase y una intrigadora de guerras que nunca merecieron la pena. El primer año todo acababa en una especie de Berlin Est…

Donde las brujas vuelan sin escoba, y los pecados de ayer se me perdonan

Y así evidentemente no iba a ningún sitio. Las preguntas nunca cesaban pero a veces no te atreves a ver la respuesta o simplemente no tienes tiempo porque lo único apremiante es sobrevivir. Con los meses aparecieron las personas necesarias, se refinaron los encuentros y descubrí que lo importante es la compañía. La nueva sí pero la de siempre también. Ávila ya reclamaba volver a su sitio.

Cuento todo esto porque es Octubre y echo de menos Zaragoza. Me gustaría estar pateando esas calles, riendo con las buenas compañías, alejado de los problemas que aquí en Castilla son mucho más reales. Pero eres tú y tus circunstancias y la realidad siempre llama a tu puerta aunque no se la termines de abrir.

La pelea se ha vuelto dura. En aquel edificio zaragozano que tantas horas nos robó trabajábamos como 50 personas. En esas navidades caerían una primera decena y desde entonces el boli rojo no paró de hacer criba. Ya solo sobrevive una decena y cada uno ha buscado su aventura y su sobrevivir. 2009 parecía malo y ahora resulta idílico. Os lo digo en confianza…a saber cómo miraremos al 2011 en 2013.

“Será cuestión de llamar a algunos viejos amigos
dispuestos a celebrar que al menos estamos vivos.
Desafiando al azar
con tres botellas de vino

Algo de tiempo es el mensaje final. Son días de Pilares y cada vez que veo una foto vuestra por ahí me da mucha envidia. Valladolid nunca será Zaragoza aunque también voy encontrando esas personas y noches especiales. Sigo sin dinero para hacer todos los viajes que quisiera y el año me ha regalado además una buena dosis de estocadas. La pelea se endurece, la espada de Damocles nos sigue amenazando. Los míos se buscan la vida por Badajoz, por Francia, por Madrid, por donde se puede. Echo de menos ciertas cosas y personas, ya os digo.

Pero en cierto modo encontré la respuesta y el camino correcto. Y ahora que todo se mueve raro en tiempos de neutrinos, con esa retranca gravitoria en la que todo se acelera y da mil vueltas entre tanto ruido, es bueno hacer un parón. No tener prisa, encontrarse. De algún modo sospecho que hoy no he perdido si apuesto por esperar tiempos de sonrisas. Saber que están ahí para llevarmelas de la mano, pelearlas y no soltarlas. Que siga cantando Rafita al partido porque me he empeñado en que a este Octubre le cambiamos el talón.

27 (sentencias)

Formas parte de ese juego que te enloquece y te atrapa y del que ya nunca podrás salir aunque cada día descubras que lo juegas un poco peor. Hablemos de la certeza fría y los tragos largos de tequila. Las musas me cobran a precio de desamores y quiero cambiarles el talón.

Veo a muchos levantar un estandarte cuando realmente sienten la bandera pirata y hasta que yo no vea mi Union Jack seguiré con mi carta de corsario. Suena épico pero es una puta mierda, no vayáis a pensar. Imaginemos que puede haber vidas más sanas pero que también sean menos reales. Y para pasteurizarnos siempre nos quedará Paris.

Esta guerra de mañanas requiere de más batallas nocturnas. Tú te la follarás, pero yo entiendo a Sabina…

La retranca de la vida es cuando la sinfonía universal se pone a barajar las cartas con sus consabidos comodines y acabas siendo rápidamente descolocado y vuelto a colocar y entonces en un instante el año deja de empezar en Septiembre y vuelve a hacerlo en Enero y las ideas, las miradas, los proyectos y las sensaciones cambian a la vez y has de decidir en apenas segundos lo que podrías ser algún día y lo que en consecuencia dejarás de vivir a cambio del nuevo camino y entonces el móvil quema esperando respuestas pero tú sigues sin saber si deberías apostar por matar el proyecto de lo que ya nunca serás o retomar la idea del que nunca dejaste de ser o si deberías buscar otra tercera idea que ya no está entre las combinaciones posibles por lo que debes dejar de regatearle indecisiones al ring-ring que ya nunca más es ring-ring y responder de una vez la llamada y coger las maletas de nuevo al pensar en tu medio plazo y en que hay inversiones que hay que realizar aunque la campana de Wall Street, o tal vez gracias a ella visto lo visto, no parezca tenernos en sus poderosos planes.

La verdad no se mueve entre tintes, se mueve entre escalofríos de certezas…

Germanearle un tequila al calimocho. Se trata de vibrar dirección a la armonía y de que puestos a rompernos sea del uso y no de oxidación. Apostando porque a la ciudad le faltan poetas y le sobran gilipollas.

No siempre es tarde, aunque arda y quema, no siempre los cobardes tienen que cumplir la condena. Y cuando sueñas vuelas por azar y con tequila aclaras tu ansiedad y por tu sueño viajo sin temblar – sin más – de viaje sin temblar…

Una luna con sonrisa de mona lisa que no sabes si rie o duerme o si está despierta porque se mofa de su estado menguante o de tu soledad entre mantas y sábanas arrugadas. La botella no solucionará los problemas y la escritura tal vez se quede corta. Desechando mis cervezas y yo con estas pintas…

Tengo la lengua tan afilada como tu tacón.

En_espiral

 

- Le declaro una guerra bacteriológica a tus labios

[ Te quedas sin palabras ]

- El problema más bien es que las que se me ocurren no te las puedo decir. Es difícil jugar contigo que siempre supiste que no llevaba cartas.

 

Armada con su tanque y él apuntándola con cuatro flores. Yo, que tantas veces me he metido con Coelho… ya me ves, convencido de que nuestras matemáticas hacen orden cósmico.

Sí, es una historia cojonuda…salvo porque es mía.

Y no te mentiré, desnudar estas miserias da cada vez más respeto. At the end of the day…its all about her

<--- (27)

—> 28.

Y darle la vuelta al calcetín

El plan de viaje me atraía: Cuatro o cinco horas de coche y un disco nuevo para estrenar. De eso que el tiempo pasa despacito y puedes ir pensando en princesas que te encuentras en los labios cuando besas. A todo chillido. Los gastos de recuperar a cuatro ruedas me han hecho cambiar de prioridades…pero es que hay cosas imbatibles como el poder conducir mientras escuchas Desarraigo a todo volumen

Dice mi sobrino que tengo más canitas. Creo que ahora alguna menos: hay encuentros que rejuvenecen. Camino de 28 primaveras hay viajes que merecen la pena cuando te vas dejando los sentimientos por fuera. Esto de sobrevivir merece la pena por los buenos ratos en compañía y en eso – percweet mediante – Zaragoza es imbatible. Guitarras, tragos, amigos…enemigas…. y amigas.

Vacaciones…esos días en los que hay tiempo para lo que nunca hay tiempo. A pesar de la lluvia hubo tiempo para visitar las tiendas de campaña en el Pilar y en Teruel o hacerse un recorrido por un paseo Independencia con arte en las baldosas. Vale, también cayeron algunos vicios.

Era importante cerrar este ciclo de un semestre extraño con unos cuantos excesos y la ganancia de algun kilito. Pucela todavía no es Zaragoza y no sé si alguna vez lo será. No es fácil encontrar los buenos aliados, los grandes ratos, el humor de unos y otros… No me extenderé más que eso ya lo escribí. Sé que he cogido el camino que tenía que coger pero parece que volver al Ebro de cuando en cuando va a tener que ser obligado. Será verdad que uno sale de ahí maño para siempre.

Y luego había que pasar por Ávila… En fin, que voy a tener que dejar de conocer gente estupenda porque creo que ahora necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones.

Ya sabía yo que éste iba a ser uno de esos domingos que si no escribia algo la cama se iba a convertir en un laberinto de vueltas. Mañana sonará el implacable despertador para recordarme que hey men… tal vez elegí una vida equivocada. Pero con tanta caballería…creo que me apetece ver otro capitulito más de Juego de Tronos…

Despierto

Unas veces estás más despierto a la escritura y otras veces parece que se te olvida como era eso de juntar letras. Será que estos días hay demasiado mensaje en el ambiente pero en ausencia de Draper…sólo le dedico mi insomnio a Tony Soprano. Bueno, y de paso a ahorrar un poquito de dinero para un viaje pendiente desde hace demasiado tiempo.

Será la alergia o los momentos rumiantes…pero hay veces que las viejas fórmulas y las canciones de siempre no funcionan. Es decir, que es viernes y he vuelto a Tony y Coque. Que tampoco es mala compañía

“Todavía estoy despierto
haciendo cosas que no quiero
No debería estar aquí
pero no sé por dónde salir
Todos los hombres tienen miedo
y las mujeres son de hielo
Se trata de sobrevivir

Pues eso…que en dos semanas vuelvo a Zaragoza unos días. Medio año de bromita ya era suficiente.

V. dl P.

Echo muchísimo de menos Zaragoza.

La visita vecinal por la ventana del dormitorio, el mensajito increpatorio para la pachanga de los lunes, la posibilidad de que el martes fuera el nuevo jueves y el miércoles fuera un día libre. Las kwaks intempestivas, el jinete nocturno, la bodeguilla, los dardos, las hamburguesas de noche profunda. Visitar San Francisco y germanearle un tequila al calimotxo. Recibir la visita de la resaca en plena tarde de pabellones, tener el pique diario en todo tipo de juegos, recibir la llamadita para ver cuando montábamos otro poker y poder también fanfarronear sobre la próxima timba de Pro. Saber que tendría a Dieguito pidiéndome en cualquier momento una noche de cervezas, tapear toda nuestra zona hasta llenar bien el tubo, ser llamado tocino por el tipo más brutal de Calatorao. Disponer siempre de una buena calavera a mano, ese tipo con el que ser y no ser en la cuestión del rock’n'roll.

Diantres, diría que hasta echo de menos el cierzo, pedir la dimisión de Agapito y cantarle a Navaleno, estudiarse las estadísticas de Bonifacio, el vacile perpetuo en la redacción, hacerle rimas a Paul Davis. Ponerle un par de velas al media offline, regatearle cervezas al Juan Sebastián, pedir dos hamburguesas en el Patio de Fran, llamar a Anita y que te diga que es un lego barato.

La rutina, la gente, lo que podríamos llamar el zaragoceo, el desorden final en el que se había convertido mi vida. Un desorden muy disfrutable. Ahora tengo un sentimiento de pérdida como no lo había tenido desde el final de carrera. Mucha gente muy querida lejos. Sufro una especie de resaca de segunda universidad, de la universidad de la vida. Allí aprendí a ser independiente y pelear sólo… y luego comprendí que no puedes sobrevivir en la trinchera sin ayuda, que lo importante es la compañía. Allí la tuve y muy buena y la echo de menos. Mucho.

Ahora vamos con los claroscuros. La historia de los últimos años se deja ver entre los muros de estas páginas. Un aprendiz de gaviota en vuelo directo a la mediocridad me llevó a cerrar la puerta de Ávila. Trompicones aparte aterricé en Zaragoza. Conocí gente estupenda, muchos crecimos juntos y sacamos adelante la batalla. Pero la batalla no merecía dedicarle la vida entera, había que buscar otra vía. La penúltima estación parecía tenerlo todo pero había algo que seguía quedando cojo. V dl P.

Porque era un desorden muy disfrutable el que tenía desde el verano pero no dejaba de ser un desorden. Y lo malo de esta vida perra es que no tiene escrúpulos a la hora de trincharte si llega la hora. La guadaña de la inestabilidad estaba siempre muy cerca, rondando. Germán lo sabe bien: no sabíamos ya con seguridad a cuantas kwaks de la suerte íbamos a sobrevivir.

Trastazos aparte y después de un Diciembre loco… apareció la opción de volver a la radio. Regresar al contacto directo con la gente, vivir el periodismo otra vez de cerca con el día a día de salir a la calle y conocer nuevas caras, nuevos problemas. Habrá nuevas gaviotas y rosas podridas pero ya sé mejor dónde cortar el tallo. Surgirán muchas historias inabarcables, prisas, estrés, gritos y horas perdidas que no aparecerán en el sueldo. Lo sé.

Pero este fin de semana pude ir por primera vez a ver jugar a mi sobrino. Perdieron 11-0 y me dio igual… porque el chico salía del campo tarareando los Beatles. La mano de su tío se le empieza a notar otra vez. Podría poner otros cuantos ejemplos más de la nueva vida pero creo que ya se me va entendiendo de sobra

Achtung. La vida la lleva un maquinista de colmillo afilado que gusta de cambiarte los raíles cuando menos te lo esperas. Lo sé y no me olvido…pero esta vez creo que sí. Ha sido divertido pero es momento de pensar a medio plazo y la apuesta parece ser la buena. Ha llegado la hora de cambiarle el título a la obra y dejar de ser una Víctima de la Provisionalidad. Para lo bueno y para lo malo. Cerca de Ávila, sin estar en Ávila. Suficientemente lejos de las telarañas de la inmovilidad y el caciquismo perpetuo, suficientemente cerca de la tranquilidad de tener ahí a los tuyos. Ellos a mi y yo a ellos.

En unos días todo ha cambiado mucho…el blog también tenía que hacerlo un poquito. Por aquí seguiremos hablando de lo mismo: la música, los amoríos, las batallas perdidas y las batallas ganadas. Las peleas por dar, por recibir, por sufrir y eso sí… nunca callar.

Si alguno queda por ahí que vaya preparando la brújula. Volvemos a la mar.

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