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Los siete melódicos picos

Uno de mis amores platónicos me escribió una vez desde la Pérfida Albión diciendo que sus compañeros de habitáculo los escuchaban sin parar y eso le hacía acordarse de mi. Como para no tenerle cariño al grupeto.

Aun así he de confesar que mi aturdamiento estereofónico tardó en fructificar. Los tenía desde hace años, en uno de esos encargos masivos a la mula. Moraban en un par de cds de los de viajar lejos. Pero ante el acorde desconocido solía ser implacable en el shuffle y siempre acababa pasando a la siguiente.

Todo cambió junto al oso y al madroño. Mejor dicho…todo cambió al intentar esquivar la capital de dichos elementos. Volvía de Zaragoza, de la primera entrevista de trabajo. Iba contento y con tiempo y decidí evitar autopistas, caravanas, peajes. Me metí por todos los pueblos desconocidos…por donde se graba Gran Hermano y por ahí. Recorriendo pueblos, agotando gasolina, descubriendo parajes que hacen las delicias de los intrépidos domingueros. No me hagáis buscar por donde caía ninguno. Los reinos de Perico Delgado son amplios y preciosos.

Había tiempo, ya digo. Ahí perdido, tomando curvas cerradas y apoteósicas, decidí que había que darle una oportunidad a Superman

A vista de pájaro (con ruedas) aquellos territorios eran magníficos. Había turistoides y panfiloides (servidor mismamente). Algún miedica no pasaba de 20. Yo era Raikonnen, más rápido y seguramente más idiota a la vez. Me defenderé, tampoco corría mucho. Aquellos sitios me encandilaban… pensé en llevar allí a la primera novia que me echara.

El destino me persigue, pero yo soy más rápido. Total, que pensé que Maybe Tomorrow

Tras perseguir todo instinto inadecuado, acabe encontrándome. Aquello era Navacerrada y ladera abajo estarían mis viejas tierras segovianas. Al atravesar La Granja llamó la matriarca familiar. La cena estaba hecha y no entendían por qué no terminaba de llegar.

Ahora todo está trufado de radares, pero por aquel entonces aquello estaba más despejado. Llegué en un cuarto de hora largo. Al cruzar las murallas ya sabía que the bartender and the thief are lovers.

Yo sólo miraba…

El Itunes asegura que me he pasado la mitad del 2010 así, just looking. Pero todavía me queda mucho Stereophonics por delante. A decade in the sun, por lo menos

Ay, Friedrich…

Did we lose ourselves again?
Did we take in what’s been said?
Did we take the time to be
All the things we said we’d be?
And we bury heads in sand
But my future’s in my hands

“Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens”.

So your useless contribution will be…

No, surrender. He de confesaros que los últimos días me han llevado por los railes de la vida cual montaña rusa: de alegría y tranquilidad a desasosiego e inseguridad. Las presiones sociales-comerciales de esta fecha se acercan en el tiempo y hay que dejar todo atado para poder escaparse unos días.

Y dado que la tierra se ha empeñado en tardar 24 horas alrededor del sol y no 26… más añadiendo que servidor no es Hiro Nakamura…la solución está siendo la habitual: dormir menos. Lo cual por lo visto debe ser sanísimo. Y un carajo, apunto.

A lo que iba. Mi cabecica ya anda maquinando qué canciones incluir en el cd que reproducirá mi coche cuando viaje camino de Ávila. Pero con las emociones-rollercoaster me estaba quedando sin canciones que escuchar. Escamado como una ardilla.

El rescate me ha venido desde Gales. El Tigre de Idem sonaba en la radio del taxista y yo me he acordado de unos paisanos suyos a los que sólo acudo de vez en cuando. Pero esta vez su desembarco sonoro parece definitivo para mi final de año. Decidido: el inicio del viaje tendrá este sonido…

La verdad es que sigo sin decir a nadie qué diántres quiero por navidad, aunque un mostacho a lo Clouseau entraría entre mis planes (genial, Ardilla, genial). Me conformo de momento con que la carretera esté tranquila y el viaje sea apacible.

Hablemos del frío:
Abundan estos días las escenas de mascotas, será el tiempo. No me gustan los gatos aunque una de mis lectoras preferidas los adora y por empatía me he emocionado con Antonio Burgos. Sin embargo sigo pensando que no hay nada como un perro y hete aquí que un pequeño héroe me vuelve a dar la razón.

[En este mundo de perros e hijos de perra]

Tiempo, nada como el tiempo.
No hablo ahora del atmosférico sino del que podré tener en vacaciones. Por ejemplo, para ver películas míticas que no termino de ver. ¿Eres adicto al cine? Yo he dado tan sólo un 27%. Me merezco un contundente “Necesita mejorar”. Peyton me colgaría.

En fin, que como leí en alguna parte…no hay mejor combinación para estas fechas que la de brasero y mesita. In the end, en estos días de congelación que por no quererte no lo hace ni tu gata, finalmente he encontrado un remedio eficaz para buscarme la conexión que me dure 120 horas más.

En primer lugar…dejarme en las manos de Quique (me guardo los detalles más oscuros)

…y buscar la sonrisa en los desbarres chanantianos que recoge Wikiquote. A la espera de que se me llene el Dradis.

Pd: Por los Dioses de Kobol, yo creo que ya recobrado el ánimo…¿Alguien me adopta como Pet para el sábado?