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La fuga sin Rocroi

“En cuanto a quiénes figuraban en primer término del cuadro y quiénes no, lo cierto era que nosotros, la fiel y sufrida infantería, los tercios viejos que habían hecho el trabajo sucio en las minas y en las caponeras, dando encamisadas en la oscuridad, rompiendo con fuego y hachazos el dique de Sevenberge, peleando en el molino Ruyter y junto al fuerte de Terheyden, con nuestros remiendos y nuestras armas gastadas, nuestras pústulas, nuestras enfermedades y nuestra miseria, no éramos sino la carne de cañón, el eterno decorado sobre el que la otra España, la oficial de los encajes y las reverencias, tomaba posesión de las llaves de Breda -al fin, como temíamos, ni siquiera se nos permitió saquear la ciudad- y posaba para la posteridad permitiéndose toda aquella pamplina: el lujo de mostrar espíritu magnánimo, oh, por favor, no se incline, Don Justino. Estamos entre caballeros y en Flandes todavía no se ha puesto el sol.

-Será un gran cuadro -dije.

* Con permiso de Kurt y de Don Arturo…para Decapi. Por estar ahí como siempre (con el móvil a punto de caerse la cazuela)

Como cada verano…

…toca cumplir la tradición.

Es decir, recordar que somos feos….

” La calle es un muestrario dantesco de pantorrillas peludas, sandalias infames, camisetas de tirantes bajo las que asoma la pelambrera racial, bodis –o como carajo se escriba- que embuten ombligos rollizos, pantalones ceñidos en torno a ancas descomunales, camisetas fofas con exóticas referencias, zapatillas multicolor fosforito con airbag, bañadores de pata larga que lo mismo sirven para rascarse los huevos mientras cenas en un restaurante , y otros horrores varios “

…y que uno ya no sabe si comprar una bicicleta o un dromedario para ir al trabajo

Asi que vaya todo esto dedicado al Decapitado que no siempre viaja en avión e informo de mi intención de ir próximamente a Huesca, a Ávila y al cine a ver Origen…que tiene una pinta estupenda.

Nos vemos en los bares (…si te quedas en casa te entra la depresión)

Asumir que rendirse no es una opción

“…Y vamos viendo cómo la vida, a medida que va pasando, nos va liando de mala manera, nos va metiendo en problemas y, cuando parece que uno aprende a vivir bajo unas condiciones determinadas, entonces todo da un giro y se desequilibra de nuevo, teniendo que aprender, otra vez, a vivir bajo otras condiciones determinadas.

Tenía razón Vio (suele tenerla) cuando decía que al engancharme a “The Wire” me preguntaría por qué no la había visto antes. Ya lo hago. Baltimore: drogas, policía, vendedores, yonkis, políticos, medios de comunicación. No hay malos ni buenos. No hay visiones maniqueistas. La vida te va líando de mala manera, te va metiendo en problemas, todo se entremezcla y se junta.

Pero la frase que da comienzo a esta entrada no habla de esto, sino (lectura recomendada) de “A dos metros bajo tierra“. Una serie de la que oigo últimamente mucho a pesar de que terminó hace tiempo. Habrá que hacer caso este verano a Casciari y verla.

Y sigo con series. Serían casi las 3 de la mañana del miércoles cuando se me escapó una carcajada que debió oirse en todo el edificio. Era el final del primer o segundo capítulo de Studio 60: El programa había acabado y todo el elenco se felicitaba, se iba de copichuelas…pero en ese momento el guionista del programa Matt Albie (Matthew Perry) se gira y mira el reloj. La cuenta atrás ha comenzado otra vez, tocaba escribir de nuevo.

La rueda gira y gira. Pensaba en todo ello en la ducha, chorreando agua por las orejas. El último lugar donde soñar con escapar de la tiranía del tic-tac. Pensaba en que nada era blanco ni negro. Imaginaba cómo encontrar acomodo en las nuevas realidades inminentes. Recordaba a Deivid advirtiéndome del meneo que le iba a pegar a mi vida. Me sonreía al pensar que de nuevo caería al abismo del minuto a minuto, del tener que volver a mirar el reloj y escribir y producir y seguir con mi workaholism al que pensé que nunca llegaría.

Y mientras seguía con mis planes, la vida sucedía. Sin tiempo para pararse en recuerdos…pero con una dosis de Páez justo a tiempo para darse cuenta de cómo extrañaré a los que se van y los que se quedan.

Esto del medio audiovisual es como el fútbol. Con Junio llegan los descartes y los parches. Tampoco faltan los directores deportivos que guardan las piezas serviles y mantienen las inservibles mientras aniquilan los cimientos. Eso pasa todos los veranos. Alguna aldea gala resiste al invasor, pero son las menos.

Y así salí de la ducha, dispuesto una vez más a atravesar el parque, estornudar un par de veces, esquivar al perro ladrador y comprobar que de nuevo nos habían robado el Marca del buzón. Pensé en los honrados mercenarios y en cómo sobrevivir al juego de La Oca.

El teclado me esperaba otra vez. Sting cantando Fields of Gold y Josh Lyman Danny Tripp llamando a la puerta: It’s not going to be a problem at all



And I like it when she makes me laugh, and I like making her laugh, which isn’t easy to do, so it’s gratifying. She’s undeniably sexy. I like it when she smiles at me, and a couple of other things, but that’s it.

Estamos jodidos.