“Hay, recuerdos que no voy a borrar
Personas que no voy a olvidar
hummmm…
Enfilamos ya el final de la segunda temporada…dos añitos casi ya viviendo por Zaragoza. Todo ha cambiado mucho desde entonces y generalmente a mejor. No hablo de horarios, sueldos y medios, que de eso ya sabemos como está el percal. Me refiero a la pequeña familia que fuimos creando a pesar de los altibajos y que ha hecho que la maquinaria (familiarmente llamada “La Churrera”) esté siempre a plena potencia el domingo para llegar al lunes con el horno calentito.
Este año el mundial acorta las fechas y acabaremos antes pero si uno mira fotos, videos, archivos, documentos word, clasificaciones… se da cuenta de que han sido muchas historias, muchos madrugones, muchos trípodes al hombro.
Es esta una profesión que quita muchas horas y procura otras tantas satisfacciones…
pero seguramente la mayor de todas haya sido conocer a mucha buena gente. De la mala también ha habido, pero la memoria cada vez la desarrollo de manera más selectiva.
Todas estas fotos tienen un tiempo, no son nuevas… finales de Noviembre si no me equivoco, ya que el invitado fue Rivero y recuerdo que aquello fue después del concierto de Muse en Madrid. Alberto estaba a punto de sacar el libro…
Las capturas y fotografías nos las hicieron un grupo de alumnas de la Universidad San Jorge, que nos visitaron como si fuera un making-off. Son muchos momentos, buenos instantes… una carpeta que sé que visitaré cada cierto tiempo para recordar buenas eras. No puedo subir todas por la gente, la que está detrás de las cámaras, que no sé si querrían verse por aquí en abierto. Pero quede claro que sin ellos no podría escribir nada de todo esto.

Estamos llegando ya al final. Las caras cambiarán – los proyectos y las prioridades lo hacen – pero las sensaciones del 2009-2010 ahí quedarán. Problemas personales y colectivos aparte, le pondría un notable alto a la campaña. El calendario marca ciertas citas obligadas pero lo bueno de este trabajo es poder darle a la maquinita para acercarse a otros puntos más desconocidos. Generalmente ahí se encuentran los momentos más gratos.

Hemos vivido ascensos, también algún descenso. Se nos ha ido la luz en todo el barrio en mitad de una tormenta. Los ordenadores nos han dejado sin sonido, sin imagen y/o directamente se nos ha bloqueado. Gajes del oficio. También es posible que alguna vez hayamos tenido algún fallito (pero uno se siente mejor echándole la culpa al sistema y al gobierno si hace falta).
Lo superamos. Además, servidor también tiene sus manías. Tengo un mechón de pelo de una rasta quitada a Deivid en verano, para recordarme la tranquilidad de estar en la playa si el día viene complicado. Los minipitufos tienen que estar encima de la torre de la CPU y vibrar cuando el ventilador parece empezar a volar. La pelotita de goma estará preferiblemente rebotando por la pared o en la cabeza de alguna compañera. Sólo falta la estampita de San Cucufato.
Pero una cosa estará clara: si no hay croquetas, el lunes es el día de la tortilla…
Apoyado en varios pilares inquebrantables. Intentando ponerle al mal tiempo buen pitufo y alta cafeína a las arrugas… así fue como sobrevivimos otro año más.
Esta vez es fácil buscar la palabra final: Gracias.
Hay, aromas que me quiero llevar…“













