9. Hay partida

(“… mientras uno de los dos lo impida” – Quique González) Tuvo que ser fuera de sus dominios, pero lo acabamos sabiendo con certeza. Ella me necesitaba, a su modo me quería, pero no se atrevía, no debía. Eso significaba

23. No hay partida

(“Yo no te culpo por querer dejarme solo; tal vez te aplauda por decírmelo tan claro” – Lori Meyers) Lo que quiero decir no debo decirlo y mi vida vive en bucle desde ese pensamiento. Es verdad que murieron los momentos