Les hablaba de la necesidad de los viajes, pero no sólo de los geográficos. Me refiero también a los mentales. Sentarse a rememorar el camino, aprender de lo que nos forjó. Tantas veces me lo hice repetir después de que apareciera Ana por Zaragoza para hacerme recobrar la senda: Es la compañía, estúpido
“No somos nadie en un universo muy grande. Si seguimos acercando la lupa, seguimos siendo una mierdecilla dentro de una maquinaria de poderosos en la que no contamos para mucho. Sólo acercando mucho la lupa encontramos el punto de vista adecuado. Los nuestros. Ahí si que somos importantes.”
Acaba Agosto y llega Septiembre, perogrullada que no por dejar de repetirse cada año me produce precisamente alegría. El asunto de los septiembres es que se acaba el paréntesis y vuelve la vida real. Y algunas veces – y esta vez va a ser el caso de nuevo – con cambio de reglas.
El asunto es que las dos personas que más tiraban de mi en Valladolid -cada una desde su parcela – van a seguir existiendo en mi vida pero van a estar más lejos. Y una de las salidas no me la esperaba y el radar indica tocado amenaza de hundido.
Ustedes son gente lista y saben leer entre líneas. Juguemos a ello: A finales de verano hay fichajes, hay directores deportivos, hay tuercebotas y también hay aficionados a la demolición. El sagaz de turno no falta en ninguna ciudad, por lo que se ve. Así que.. ¿qué tal si asumimos que rendirse no es una opción y me echan un vistazo entre vídeos a una historia antigua? …
Esto del periodismo tiene sus cosas y sus crisis…
“No es que piense que me equivoqué haciendo periodismo. Está claro que esto me gusta, soy un esclavo de la información, soy incapaz de no estar mirando qué ha pasado a cada momento. Pertenezco mucho más a ese mundo que al de vendedor de chucherías. Pero esto se trata de un conjunto, y me apetecería dedicarle más tiempo a la vida y menos al trabajo. Manejar un poquito más de dinero, un poquito más de tiempo. Las dos cosas a ser posible, una de ellas al menos.”
Pero aquí seguimos. Servidor tenía un miedo terrible al entrar en Pucela (ya saben aquello de Lady Valladolid y demás epitafios). Y no es cuestión de regalar el piropo: Valladolid está muy lejos de ser para mi lo que es Zaragoza. Es una ciudad de pocos aliados, aunque los que lo son (habría de decir las que lo son) son irrepetibles. Demonios, me va a faltar algo en el día a día.
Seguimos porque este trabajo ofrece cada día algo diferente. Aunque haya que sobrevivir a la fauna y sus envidias, quedan las sonrisas, las historias y las gentes. Además, estar loco o echar dos cervezas por encima de la cuenta se mira con cariño. Forma parte del paisaje que no se debe perder.
Pero me da rabia tener que renunciar a otro eje insustituible. Me da rabia porque ya le dije a las musas que les quería cambiar el talón y tengo también la sana intención de cambiarle las reglas a Octubre. Este año no tirarás más hojas. Tenemos la trinchera preparada en la línea de fuego
Así que toma rocknroll, Otoño. “I got blisters on my fingers!”
“Quién sabe quién nos sustituye, sólo sabemos que se nos sustituye siempre, en todas las ocasiones y en todas las circunstancias y en cualquier desempeño, en el amor, la amistad, en el empleo y en la influencia, en la dominación, y en el odio que también acaba por cansarse de nosotros; en las casas en que habitamos y en las ciudades que nos consienten, en los teléfonos que nos persuaden o nos escuchan pacientes con la risa al oído o con un murmullo de asentimiento, en el juego y en el negocio, en las tiendas y en los despachos, en el paisaje infantil que creíamos sólo nuestro y en las agotadas calles de tanto ver marchitarse, en los restaurantes y en los paseos y en nuestras butacas y en nuestras sábanas, hasta que no queda olor en ellas ni ningún vestigio y se rasgan para hacer tiras o paños, y en nuestros besos se nos sustituye y se cierran al besar los ojos, en los recuerdos y en los pensamientos y en las ensoñaciones y en todas partes, sólo soy como nieve sobre los hombros, resbaladiza y mansa, y la nieve siempre para…”
Caras se van, caras llegan. A todos se nos sustituye pero no tenemos por qué renunciar a los que nos hacen felices…aunque pasen a estar un poquito más lejos. Sin pasos atrás. Habrá que seguir porque lo único que sigue prohibido es rendirse. This is war.
Ya te amenacé: Volvería y te emborracharía y mucho. Y lloraremos y mucho. Primero de tristeza, luego de alegría y al final otro poco de tristeza (y mucho). Probaré mil maneras de retenerte: raptaré tus peluches, precintaré tu ordenador, te ataré a la silla. Eres periodista de las que no quedan casi por ningún sitio: pertinaz, sagaz, independiente. También enfadica, cariñosa, de locura abrazable. Hay que joderse Clarita, me dejas las ondas a cero…pero ésta tenía que ir por ti.
Ya eres pieza irrompible del club de “los mios“.



