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El año que pequé de optimista

No le podré nunca agradecer lo suficiente a Garfield el que me hiciera empezar el año con buen humor. Los retornos post-vacacionales suelen ser terribles y este año no lo fue. Es una cuestión de cambio de opinión (recomiendo leer a Punset).

Porque este año no se me parece en nada al anterior, aunque todo siga más o menos igual que cuando escribí Iam estis. Ha sido una cuestión personal. Resistencia, intentar siempre estar lo más tranquilo posible y desde ahí aprovechar para estar un poco más feliz. Huir de ansiedades y de cosas imposibles. Disfrutar de los momentos.

He estado cuarto de siglo persiguiendo la felicidad y me ha costado todo ese tiempo reconocer la derrota: que no sé cuál es exactamente y seguramente por eso no la encuentro. Debe ser que no hay una felicidad absoluta sino pequeños momentos que siempre recordarás. (Esto lo he visto en un anuncio de tv, sí). Pero es cierto…pienso en los días en Segovia, en mi gente de Ávila, en los encuentros en Madrid, las noches de viaje por Asturias. En todos esos momentos siempre había alguna preocupación: un trabajo mejor, una chica que nunca hizo caso. Faltaba siempre algun cachito para sentirme pleno. Y sin embargo ahora los recuerdo como grandes momentos.

Ese ha sido el cambio de chip, pensar que algún día recordaré con cariño estos días de llegar a casa y dormirme tarde entre chistes del gato y fichajes del Football Manager, en una casita pequeña con permanentes platos sin limpiar y anuncios de Maldini en el Spotify. Los años que empecé a enderezar el rumbo, el momento en el que ordené a esa mente brutal llamada cerebro que pecara un poco de optimista.

2010 está siendo pausado. Aburridamente tranquilo. Soporíferamente sin historias. Con pocas cosas que contar. Y eso también ha resultado ser felicidad.

Entre Sabina y Sinatra. Pirata cojo. Puppet, a pauper, a poet, a pawn and a king

Sigo sin respuestas a las grandes preguntas. De pequeño pensaba que los mayores no se equivocaban. De jovencito pensaba que los mayores tenían menos dudas. De menos jovencito sé ahora que dudar es mi pasatiempo favorito. He aprendido a aceptarlo y disfrutarlo. No sólo es que no sepa nada, sino que cada vez me quedan menos certezas. Girando y girando.

Ejemplo, hoy mismo. Tras un año y medio en Zaragoza y creer que tenía más o menos dominado el ambiente de la ciudad, resulta que voy a un partido de fútbol americano y descubro que sigo tan perdido como siempre. Encuentro un deporte con una enorme afición en la grada. Veo talento en donde de lejos puede parecer que hay brutalidad. Descubro respeto, pasión, amistad. Tengo una charla con un directivo durante el partido y disfruto con él de una tarde en la que aprendo cosas que jamás habría descubierto por mi mismo. Me digo entonces que tengo que salir más de casa e ir a más bares, fijarme en más conversaciones, atender a más desconocidos. No poner etiquetas previas y seguir empapándose de historias.

Y resulta que todo eso entra en colisión con parte de lo que escribía al principio. Ahora hablo de menos tranquilidad, de moverse, de no quedarse quieto. Resulta que de repente me han dado ganas de moverme, de lanzarme a por la semana, de organizarme otro viaje. 7 días, 4 ciudades. Fútbol y buena comida en Soria. Amigos y cervecita en Madrid. Música de Marazu y momentos de familia en Ávila. Viaje de vuelta con Riders on the storm y tal vez algo de lluvia. No es casualidad que cuando antes hablaba de momentos, hablara de muchas ciudades diferentes.

Ya son ganas de hacer el indio. Que me perdone el general Custer.

Llevaré cámara, tiraré fotos, almacenaré momentos. Voy a juntar deliberadamente a gente muy diferente, a ver qué mezcla resulta. Una vez más, viajaré con más ideas que tiempo. Tendré que no ver a gente que quiero ver. Al final pasará lo de siempre… lo siento Punset, pero en esto no te podré hacer caso: Habrá que dormir poco.

Marzo, qué movido vienes. Marzo, qué ganas te tengo.

Risas y lasaña

Un año más la suerte pasó cerca pero esquió un par de estaciones más allá. Es decir, que el quinto premio se lo quedó mi amigo el de la tienda de esquí…que encima me ganó el último partido de Pro de penalti. Cuando el Ente aprieta ahoga pero bien.

Hasta aquí el lloriqueo. Lo cierto es que tocó la lotería de empresa…y gané 100 euros. Un billete verde que al cobrarlo me quemaba en el bolsillo. Necesitaba gastarlo en algo y la Fnac me miraba amarilla y cameladora. Entré y vi el cómic sonriente y apetitoso. A eso he dedicado mis últimos días…a leer Garfield. Creo que ya van 3 repasos completos. Tanto éxito ha tenido que he acabado desempolvado el de Mafalda. Viva el comic…y qué abandonado lo tenía.

Recuerdo que en mi primer blog (ahora ocupado por fuerzas malignas) era obligada la presencia diaria de una mujer de buen siscar ver y una viñetita de garfield… perfecta para días como el de mañana.

Pero bueno, después de un fin de semana durete toca darle de nuevo a la maquinaria. Para ir engrasando, os dejo una recomendación que me lanza Guimansán. Ya suena lo nuevo de Los Madison:

Soldados

Más vicios. Descrubo en Espoiler que vuelve Bradley Whitford. Code 58, a eso le llamo yo un buen inicio de año.

De momento, lo mejor que he visto en 2010 ha sido Sherlock Holmes. Me ha encantado y suscribo lo que comentan en PIFIA. Disfrute como un marranico en una charca y encima sale Rachel Mc Adams, hoygan. Que si fuera yo un tiburón gigante, ya la pegaba un buen mordisco, ya.

Y yendo un rato a las estrellas, me ha gustado la historieta ésta de Aldrin. Yo me pido plaza. Además, esta semana me ha descubierto el gran Paquito la mejor frase de la historia. Y tiene su tiempo. Pero es que es una frase cósmica. En honor a ella – por insuperable – desde ahora mismo el próximo “Premio Trapseia a la Mejor Frase” pasará a llamarse “Premio Monteserrín a la mejor frase” .

Juzguen ustedes:

Me despido no sin antes desearles una buena semana. Cuidado en la frontera, a veces pasan cosas extraordinarias.

El martes o el miércoles les escribo algo. Como exclamaría el gato…antes de aquello dedicaré algo de tiempo a estar secundando mociones

A cuidarse.