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No sabe mucho de nada…

…pero me recomienda canciones.

…pero me levanta el ánimo cuando le necesito.

…pero me escribe cuentos mientras hablamos en clase.

…pero se mete con gracia con mi nulidad increpatoria.

…pero es el compañero perfecto para coger el coche e irse al sur.

…pero ha estado presente en lo bueno y en lo malo.

…pero tiene el toque diferente de hacer sonar lo mismo que ofrecen otros…con muy diferente prisma.

…pero competimos por el cariño de nuestras respectivas familias.

Porque él también es mi familia, es mi amigo y siempre disfruto de su presencia, de su lectura, de su escritura, de sus consejos, de su vitalidad, de su alegría, de su forma de ser.

Porque llevo meses metiéndole prisa para que hiciera realidad su vuelta al arrabal. Sus crónicas diferentes. Ha llegado el momento.

El adalid de la estulticia ha vuelto.

Jódete Gallage

Atrás quedaba la Gran Manzana, pudriéndose en el espejo del retrovisor. Para que Arthur Gallage fuera otra vez libre, sólo hací­a falta una llamada, el resto lo harían esos millones de razones que guardaba en una bolsa en el maletero.

El sol, cómo un gran huevo naranja, se freía en lontanza. Arthur pisó un poco más el acelerador y se sintió escapar de sus problemas. Su Cadillac azul relinchaba con cada octano de gasolina.

Arthur encendió la radio, la voz rasgada de Dylan, le respondió entre interferencias de frecuencia modulada. Se caló las gafas de sol, para que todo fuera perfecto, sólo faltaba la dichosa llamada.

Avistando búfalos

¿Qué coño pasaba con Layla? Arthur miró impaciente al teléfono móvil que descansaba en el asiento junto al mapa de California y una pistola de nueve milí­metros que todaví­a eructaba humo. El coche devoraba kilómetros.

El sol bajó el telón estrellado, pero Layla no llamaba. Agotado, Arthur sucumbió a los neones de un motel llamado Pennsylvania.

Pasaría allí­ la noche, esperando a su chica y saciando de alguna forma su deseo, si ésta no llegaba.

Su corazón repiqueteaba, una habitación número 208 cochambrosa y cuarenta pavos que volaban. Arthur se lanzó a la cama, una luz de gas verde iluminaba la estancia. Los gritos y jadeos del otro lado del tabique, afirmaban que alguien se divertí­a en la habitación 207.

Y llegó…Ring…silencio…Ring…clic…

- ¿Diga? ¿Layla joder, eres tú?
- Tenemos a tu putita pendejo – el auricular devolvió una voz pétrea.
- Si, jódete Gallage……… piiiiii… clic

Arthur no lloró, únicamente cogió su pistola. Con frialdad y precisión quitó el seguro y apuntó sin miramientos. Con dos tiros los jadeos de la habitación contigua se tornaron en gritos y después silencio. Luego, allí,­ sólo Arthur comenzó a gozarse, pensando en lo que harí­a con esos miles de billetes verdes.

(By Deivid)

Procastinaré con los giralunas

Crueldad intolerable.

Ya me lo dijo alguien que bien le quiere porque bien se le parece:


“Mi primo, me reitero, un lilas. Y lo más cojonudo de todo es que encima las vuelve locas. Yo no entiendo nada”

Hoy no toca hacer profesión del elogio, pero sí del recuerdo. Para lo otro tendría que pasar horas rodeado de sol y sombra y no procede a estas alturas de semana.

Colocar tres cajas llenas de libros, notas y recuerdos puede ser más eterno de lo que parece. Para mi compañera de piso mi tardanza es algo intolerable e inexplicable. Sin embargo, creo que el haberme llevado en su útero le hace un poco blanda a la hora de acabar con mi procastinación. Así, mientras ella coloca un libro aquí y otro allá, yo subo una caja arriba, la abro y paro. Cojo unos apuntes, un periódico atrasado. Leo una página, me detengo en otra mientras me increpan “¿pero todavía sigues ahí?”.

Creo que soy el compañero perfecto para no ir de mudanzas.

Entre esas hojas he podido comprobar – entre otras temibles realidades – que mis cuatro años de estudio de alemán se han quedado reducidos a lo que me temía. Todavía sé decir: tortilla de patata, cerveza, quiero, te invito, te apetece, cine, guapa, me llamo. Manuel básico de supervivencia. [Total, que al final con aquella Elena tuve que hablar en inglés...faltabas tú para que no hubiera habido opción]

Pero lo que más tiempo me ha detenido ha sido un cuaderno lleno de apuntes de las clases de cuarto de carrera de los miércoles. De los días que fuimos, me refiero. Y con notas me refiero a chats a boli, pendejadas, relatos de escritura libre, chascharillos, caja de los truenos, programas diabólicos y hasta algún dibujo de Calvin & Hobbes. Aunque ya sabes que yo siempre fui más de Garfield.

Y mientras mi sufrida madre me miraba suplicante para que subiera una caja al piso de arriba, yo no paraba de reir detectando la letra del maldito gafudo con su prosa pedante, adjetivada e ingeniosa sin igual, añadiéndole unas frases y editando algunos versos a una sucesión de poesias que disfrazábamos de supuestos apuntes:

” Oh, lady Marilyn
me has golpeado
como un topo a un balín

Quiero que nuestras almas estén juntas
como si fueran dobles columnas

Voy a dedicarte esta oda
que mi amor te interprete
y luego nos daremos filete

Yo siempre te voy a amar
te lo digo con letra capitular
Me cagaría en la Luna
pero es que como tu no hay ninguna”

La epistolar respuesta amorosa no se hizo esperar…

“Oh baby reticulado
eres más que un corondel
tú eres mi alumno amado
más que cualquier bedel

Del diseño eres maestro
lo tuyo es la autoedición
déjame que te muestro
como ser mi campeón”

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Procastinando. Releyendo. Disfrutando. Iba a escribirle un mensaje ñoño para decirle que le echaba de menos hasta por un simple par de viñetas de comic. Demasiado trabajo para ambos en los últimos meses. Y justo me ha llamado. Desde el concierto al que me invitó y no podía ir. Y con ese toque que le caracteriza, me ha llamado justo en mi canción debilidad.

En la línea de ese roce con lo surrealista que tanto nos gustaba y gusta cultivar, hay una canción aparecida en los últimos meses que merece el calificativo de genialidad.

Es Giraluna de “Sidonie” de ese discazo llamado Costa Azul.


“El giraluna dormía de día huyendo del sol.
El giraluna giraba y miraba de frente a la luna.
El giraluna con pétalos blancos un día escapó.”

- ¿Oyes bien?

- ¡Sobre todo cuando no le cantas al auricular, deivid, joder!

- Una nota nos dejooooooooó, acabaréis en un jarrooooón, ¿dónde estaaaás?

- En un apasionante proceso de procastinación y lavado de dientes

- Nos vemos prontoooo…giraba y miraba de frente a la lunaaaaaaa

Crueldad intolerable. Además…¿me pareció escuchar a una cosa pequeñita de lunares?

Y aquí me ha dejado enfrente de mis teclas y mis letras. Recordando porque le adoro y porque a la vez le recuerdo odioso hasta echando un Risk.

Maldito Deivid de las narices. Me he puesto de cóctel “El lado oscuro” + “La chispa adecuada” + “Todo lo que nos gusta”. Culminado de postre con un poquito de Goñi: Visita a “El dorado” y un recuerdo a “Sara”. Ya sabes: “¿Cómo no va a ser calculadora, si estudia empresariales?”

Ocho días por delante que no terminan de acabar. ¿Dónde está el cambio horario cuando se le necesita? Peyton, Trasordax, servidor… como dijo aquella clothing-girl…ve preparando tres casillas para los despojados de la vida mundana.

/ Hasta la masacra final \
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[ Wikipedia mediante ]

La procrastinación es la acción de procrastinar (del latín procrastinare) es decir, de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Este término proviene del latín pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana).