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Pistola pineal
No se puede decir la verdad, no toda. Vivimos entre verdades no dichas, tejemos nuestras redes sobre inconsistencias mecánicas. Todos los esquemas que ordenan la cabeza aparecen erróneos. Vida en slow motion. Descodificación de lo cotidiano.
Motas de la gran carcajada cósmica. Actores de apariencia sin ritmo ni elegancia.
Pide un deseo.
Quiero que caiga una droga del cielo, puro veneno,
que haga del mundo un lugar más ameno.
Y respirar, que entre bien dentro solo con respirar.
[If I had a gun...]
Despertó sobresaltado y en un instante sintió envejecer más que el resto de días de su vida. Salió a caminar y anduvo sin más. Descubrió mil errores allá donde fue pisando. Pronto – sabía – se le empezaría a notar.
No, no se puede decir la verdad. No toda.
El carrusel
Hoy le cedemos los bártulos de la escritura a @manzaniano. La historia dice así…
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EL CARRUSEL
Colgaban de su cara restos de algodón de azúcar. Había decidido invitarla sólo para que estuviera un rato callada. De penas y zozobras está cargado el mundo, me dije, como para que me venga ésta ahora con la lista del Mercadona. Le digo que mejor me recite la de Schindler, y me contesta que en su piso no tienen ascensor.
Sí, estamos paseando por las ferias pero todavía no nos hemos montado en ninguna atracción. Le propongo la cueva del terror para fomentar el contacto físico. Pero ella, todavía con restos de algodón de azúcar en la cara, dice que es más de carrusel. ¿Y no prefieres “Tiempo de Juego? Por supuesto, no ha entendido la broma.
Total, que ahí me tienen, saludando a una mujer de 28 años montada en uno de esos caballos de madera que suben y bajan en el tiovivo. Su cara refleja la más profunda de las felicidades porque ella no sabe lo que es la prima de riesgo, desconoce a Maquiavelo y su “Divina Comedia” y no ha visto un solo minuto de “La Guerra de las Galaxias” o “Indiana Jones”.
Por lo menos la chupa bien, me engaño.
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* Y ahora…tráenos más maradonas, cuentista.
Y darle la vuelta al calcetín
El plan de viaje me atraía: Cuatro o cinco horas de coche y un disco nuevo para estrenar. De eso que el tiempo pasa despacito y puedes ir pensando en princesas que te encuentras en los labios cuando besas. A todo chillido. Los gastos de recuperar a cuatro ruedas me han hecho cambiar de prioridades…pero es que hay cosas imbatibles como el poder conducir mientras escuchas Desarraigo a todo volumen
Dice mi sobrino que tengo más canitas. Creo que ahora alguna menos: hay encuentros que rejuvenecen. Camino de 28 primaveras hay viajes que merecen la pena cuando te vas dejando los sentimientos por fuera. Esto de sobrevivir merece la pena por los buenos ratos en compañía y en eso – percweet mediante – Zaragoza es imbatible. Guitarras, tragos, amigos…enemigas…. y amigas.
Vacaciones…esos días en los que hay tiempo para lo que nunca hay tiempo. A pesar de la lluvia hubo tiempo para visitar las tiendas de campaña en el Pilar y en Teruel o hacerse un recorrido por un paseo Independencia con arte en las baldosas. Vale, también cayeron algunos vicios.
Era importante cerrar este ciclo de un semestre extraño con unos cuantos excesos y la ganancia de algun kilito. Pucela todavía no es Zaragoza y no sé si alguna vez lo será. No es fácil encontrar los buenos aliados, los grandes ratos, el humor de unos y otros… No me extenderé más que eso ya lo escribí. Sé que he cogido el camino que tenía que coger pero parece que volver al Ebro de cuando en cuando va a tener que ser obligado. Será verdad que uno sale de ahí maño para siempre.
Y luego había que pasar por Ávila… En fin, que voy a tener que dejar de conocer gente estupenda porque creo que ahora necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones.
Ya sabía yo que éste iba a ser uno de esos domingos que si no escribia algo la cama se iba a convertir en un laberinto de vueltas. Mañana sonará el implacable despertador para recordarme que hey men… tal vez elegí una vida equivocada. Pero con tanta caballería…creo que me apetece ver otro capitulito más de Juego de Tronos…
El rigor de una azotea (Toda la verdad)
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Dinamita. Que cuando no está me quedo descuadrado y que cuando acumula muchos minutos sin estar ahí de repente me retorna emociones en forma de boomerang para hacerme recordar el vacío de un espacio que no es tan fácil de rellenar si lo intento con pinceles y brocha barata. Porque las cascadas de emociones sólo nos las generan las personas que son nuestro torrente de estabilidad.
Causa y efecto: intensa y extraña circulación sanguínea que otras veces llamo "el escalofrío de las certezas" pero esta vez me revolotea en los huesos que unen la palma de la mano con los dedos. Ya imaginaba que la estabilidad le iba a llevar a la madurez. Una intuición que ahora es certeza y que se asoma a mi pantalla con una belleza contundente.
Al final lo que todo esto significa es que tengo que volver a Zaragoza para veros. Que no suelto el Pilar porque se me vienen abajo los cimientos.
Otro regalo de escritura femenina para esta página...Anawy que es mentirosa, mentirosa cuando empieza como empieza...
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No es por nada, pero creo que se me ha olvidado escribir. Estoy seca
He sentido la sangre correr entre mis dedos. Densa. Cálida. Y he vuelto a descubrir que el arte nunca nace de la felicidad. No recuerdo muy bien la secuencia de los hechos porque nosotros somos así. Tan pronto nos estamos comiendo a besos como deseamos matarnos. Y a veces abrimos silencios en canal en el cielo de lo nuestro. De los que se sienten bien.
Se me ha secado la arteria literaria y la hemorragia es demasiado intensa como para pararla. Amanecer para mí es despertar de no haber dormido y darme cuenta de que preferiría estar soñando. Y entonces construyo atmósferas de realidad en las que el deseo es factible y puedo abordarte en cualquier parte, seducirte, desnudarte y follarte como si nunca fuera a poder volverlo a hacer. Y en ese instante puedo sentir tu sudor en mi piel y absorberlo para hacerlo mío, y llenarme de ti por fuera y por dentro, abarcándote con las piernas, los brazos y toda la piel.
Hacértelo ahí mismo. Sin más. Un polvo rápido, violento, sucio y apasionado. Contra la pared. Sin desvestirnos ni nada. Sólo por relajarme.
Y otras veces, te tengo cerca y me apetece estar tranquila, saberte a mi lado y apoyar mi cabeza en tu tripa para oírte hacer la digestión. Y putearte cuando sé que sólo quieres ver la tele y yo me aburro. Y te busco las cosquillas, o los huecos que conozco de tu cuerpo y que te hacen saltar como una rana y ponerte a la defensiva. Porque sé que te pones tenso y que me haces caso y ya no me aburro. También me gusta morderte, donde pillo. Y entonces, a veces te enfadas porque te hago daño y no controlo mi fuerza, y no comprendes que sólo soy un cachorrillo asustado que sólo quiere que le quieran. Y entonces, muy a menudo, me quieres.
Deja que te diga, nena,
que lo nuestro no es equitativo,
todas las noches que estoy contigo
tú eres quien come, yo soy comido…
Y te miro pilla, y entonces puede que te suplique por un beso, pero por uno largo, y pongo cara de buena para que empiece el principio del fin. Un deseo puro e inagotable. Violento y sutil. Estremecedor. Y cae la ropa alrededor mientras colonizamos el espacio en el que hayamos ido a caer. Todo al descubierto y en carne viva para que me escueza cuando me eches sal en las heridas para cicatrizármelas a base de eso que sé que es amor y que antes sólo imaginaba.
Esto es sólo lo más íntimo porque lo más visible de lo invisible se siente y se palpa sin necesidad de nada más. En una mirada, un gesto, un momento, un paseo, una sonrisa, una llamada, un saber que existes y que sabemos superarnos día a día
Y lo cierto es que sé vivir sin ti pero sabiendo que estás en algún lugar y que aunque sea un segundo al día, cuando no estás, me piensas.
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Y así Rubén – aunque no supo nunca bailar y mucho menos un tango – pensó que sería suicida no confirmar que en todo el año nada, absolutamente nada, le había hecho gozar y doler tanto. Walter, nos han bailado en la alfombra las frases que siempre envidiamos escribir y sentir.
Y la mano se me durmió (y dice que no se acostumbra a escribir solita…sin esa cabeza)













