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Con Felurian acostada bajo el manto de Selene

(Pidiendo permiso a Kaguya)

Luna
Por Nick. K.

 

La luna sobria,

galante y majestuosa

custodia Valladolid

desde su altiva atalaya.

Es

la noche

de los gatos.

* Porque aunque cada vez esté más caro conducir hay cosas que no se pueden pagar…como recorrer kilómetros de noche, con la música atronando en el coche, mirando la luna asomar tras el horizonte y así evocar (y esquivar en cierto modo) el temor de un hombre sabio. 

El cable de al lado

No, no es que me haya olvidado del blog aunque entre políticas y visitas a hospitales la vida vaya recortando minutos. Al final – en esta sociedad del cable – dependemos de un leak. Y a servidor la filtración le ha llegado con el adaptador del portátil que ha decidido acabar su jornada laboral. Stop sin go. Desde entonces, hará una semana, entre envíos y mensajerías todavía no ha llegado el repuesto.

Por otra parte, la parte buena de los vaivenes es pillarse el coche, viajar, mirar la luna desde el espejo y entregarse a un cd a fuego y carretera lenta…para redescubrir (en uno de mis más viejos albumes) un temazo que siempre había dado a skip y que ahora recobró toda su intención mientras cruzaba moteles y los coches se perdían camino del club Jamaica

“En un lugar cualquiera,
en una secundaria carretera provincial,
la luz en la ventana
brillando con el ruido de camiones al pasar.

Y en la recepción hay un nombre falso,
nadie en el mundo sabe dónde estoy…”

En la búsqueda de licántropos entre señales de prohibido y tijeras de inauguración se me ocurrió alguna ideita nueva para la que os pediré colaboración. Volveremos pronto

Los siete melódicos picos

Uno de mis amores platónicos me escribió una vez desde la Pérfida Albión diciendo que sus compañeros de habitáculo los escuchaban sin parar y eso le hacía acordarse de mi. Como para no tenerle cariño al grupeto.

Aun así he de confesar que mi aturdamiento estereofónico tardó en fructificar. Los tenía desde hace años, en uno de esos encargos masivos a la mula. Moraban en un par de cds de los de viajar lejos. Pero ante el acorde desconocido solía ser implacable en el shuffle y siempre acababa pasando a la siguiente.

Todo cambió junto al oso y al madroño. Mejor dicho…todo cambió al intentar esquivar la capital de dichos elementos. Volvía de Zaragoza, de la primera entrevista de trabajo. Iba contento y con tiempo y decidí evitar autopistas, caravanas, peajes. Me metí por todos los pueblos desconocidos…por donde se graba Gran Hermano y por ahí. Recorriendo pueblos, agotando gasolina, descubriendo parajes que hacen las delicias de los intrépidos domingueros. No me hagáis buscar por donde caía ninguno. Los reinos de Perico Delgado son amplios y preciosos.

Había tiempo, ya digo. Ahí perdido, tomando curvas cerradas y apoteósicas, decidí que había que darle una oportunidad a Superman

A vista de pájaro (con ruedas) aquellos territorios eran magníficos. Había turistoides y panfiloides (servidor mismamente). Algún miedica no pasaba de 20. Yo era Raikonnen, más rápido y seguramente más idiota a la vez. Me defenderé, tampoco corría mucho. Aquellos sitios me encandilaban… pensé en llevar allí a la primera novia que me echara.

El destino me persigue, pero yo soy más rápido. Total, que pensé que Maybe Tomorrow

Tras perseguir todo instinto inadecuado, acabe encontrándome. Aquello era Navacerrada y ladera abajo estarían mis viejas tierras segovianas. Al atravesar La Granja llamó la matriarca familiar. La cena estaba hecha y no entendían por qué no terminaba de llegar.

Ahora todo está trufado de radares, pero por aquel entonces aquello estaba más despejado. Llegué en un cuarto de hora largo. Al cruzar las murallas ya sabía que the bartender and the thief are lovers.

Yo sólo miraba…

El Itunes asegura que me he pasado la mitad del 2010 así, just looking. Pero todavía me queda mucho Stereophonics por delante. A decade in the sun, por lo menos

Cuando Marzo marea

Me quedé con la copla porque me pareció algo acertado y que no todo el mundo entiende cuando te descubren leyendo (“Oh, cielos”) el periódico (“Oh, diantres”) deportivo (“Oh, sacrilegio”) en Internet (“¡moderno, provocador!”) tranquilamente. Era en una charla en el Marca con Santi Segurola… un chico al parecer joven preguntaba que qué es lo que destacaría del ejercicio del periodismo deportivo: “Son los que están trabajando cuando los demás están en su tiempo de ocio”. Algo así contestó. No somos la única profesión que trabaja a deshoras, pero la definición me pareció brillante.

Me acordaba de ello cuando al aterrizar en Ávila mi sister me preguntaba de dónde sacábamos ganas para salir por ahí y viajar 3 días seguidos cuando luego tendríamos otras 11 jornadas continuadas de trabajo. Era fácil, hay que quitarse el moho aunque luego el cansancio castigue. Lo haces o acabas podrido y cedido al sillón. Viviendo para trabajar y no trabajando para vivir.

Por eso y para evitar eso el miércoles cogí el coche y lo llevé lejos de la policía fiscal recaudatoria bellochiana…a hora y pico del Ebro, donde las rectas pierden sus líneas y los árboles toman el poder…

Becquer no era idiota

…ni Machado un ganapán

Hacía tiempo que no hacía kilómetros y kilómetros sin encontrar nada ni nadie, aunque me dicen que por la noche son habituales los animalejos diversos. El entorno era fantástico, de esos que te pones a pensar en caballeros, espadas y batallas fronterizas. Cogí al amigo Jota en su morada y nos fuimos camino de Soria City, con sorpresas por el camino…

by the way

…dónde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar…

En Soria descubrimos un macro aldany y una ciudad pequeñita pero coqueta. Nos dimos un par de paseos como los que le gustan a Jósatres… de arriba a abajo y de izquierda a derecha. Me invitaron a volver en fiestas, pero yo sólo quería ir al río. Nos fuimos al Duero, nos perdimos un poco, hicimos tiempos con unos cafeses y cogimos dirección Almazán para ver al Glorioso. Me había invitado mi amigo Gori Silva a ver el partido y nos hizo sufrir. Al final se logró la victoria y pude saludar al crack “Piru” y hacerme una foto con el megacrack Jorgito

En Almazán

Ojos abiertos o te dribla el 7 del Adaja

Se nos hacía de noche, tenía que despedirme del mejor escudero fiel de esta historia y volver a Zaragoza. Un día de trabajo y otra vez carretera y manta para ir a visitar al otro Jorgito, el de las músicas. Antes tocaba parada y fonda en Madrid y visita veloz a las mejores sidras y pinchos de la capitol. Que íbamos bien enseñados se demostró en que coincidimos en las barras con Cañete y Jauregui. Establecimos la mezcolanza: desde Galicia hasta México, de Valencia a Zamora. Llovía, llovía y llovía. El tiempo pasaba veloz y nos fuimos a buscar el Sol.

He buscado una foto que lo resumiera todo. Creo que la encontré

all night long

Odio a los velocirraptor que me gritan “Fuiiiiiste”

Y por fin llegamos a Las Ávilas. Recluté al camarada Guimansán para que nos enseñara la ciudad. Paseamos la Muralla, San Vicente, Catedral, La Santa….y también la cremallera y el horrendificio de Moneo, claro…

Aunque he tenido dos secciones de historia con él en la radio (y las tengo guardadas), el camarada nos descubrió cosas que yo no recordaba o me sonaban totalmente nuevas. No hay nada como un buen guía para disfrutar una bonita ciudad. Y encima le ha salido trabajo, doble satisfacción

Indy Guim

¿Extra en Indiana Jones V?

Iniciamos el cañeo y se nos fueron sumando efectivos: Jósatres, Patata, Fur… la siguiente parada era el concierto y un genial reencuentro que ya escribimos por aquí

Tras disfrutar/sufrir de la resaca de todo esto, llegó el fin de semana y por fin conseguí algo de tiempo para colocar pensamientos. Empecé a dibujar estas letras mientras Kutxi me volvía años después para acompañarme en los viajes entre zanjas y semáforos.

Sube conmigo a la acera, verás la tiritera

Lástima que ya hoy mismo el circo siga en funcionamiento y con ello las prisas y los pocos viajes. Al menos siempre nos quedará Alonso y las ligas trapseia.

…y degustaba sugus sabor tomate

Por más vueltas que le dé al final todo regresa al colombiano. Segundo de carrera nos colgaba del campanario de la universidad. En todo lo alto se encontraba nuestra clase, alejada de casi todo menos de comunicacion, nuestros vecinos de arriba. Era una clase de Porras (que no de porra) y mi trium azul recibía mensajes de una novia nerviosa. Puede que esté mezclando días, pero yo creo que Guti acababa de sentenciar la Intercontinental y los comunicólogos villanos llamaban Loco desde el cristal al bueno de Brogeras.

Salimos al pasillo. El nuevo era un tipo raro con acento neutro, raíces europeas y pasado americano. Vivía en San Lorenzo, mi barrio segoviano. Nos fuimos hacia casa. Le dije que si le apetecía podíamos salir a tomar algo esa noche. Cuando conocí al escriba de Mr.Satán, yo era un jovencito abstemio (sólo minicopas de tequila-lima), ennoviado y estudioso.

Ahora… soy mejor, aunque envidio aquel pelo. Fueron tiempos felices para unos cuantos…

Calle La Hoya
Con Big Boss y Deivid

Colombia es uno de esos tipos necesarios en la vida para crecer. Con él llegó la revolución. Las líneas de la vida se ajustaron para muchos y se gestó el grupete irrompible que ahora, seis años después, marchó a Málaga antes de verle partir de nuevo a sus Américas.

Con él saqué por última vez mi vena de escritor para perpetrar un sangriento y poco original corto llamado “Mi padre me decía” que afortunadamente nunca llegará a ser ni story-board (hoy lo releí, compadre).

Después de andar con el comando por el sur, revelé las fotos que tenía pendientes. Actualicé mis corchos de fotos importantes y colgué allí a los diez mosqueteros que se juntaron con Pepe-Hillo en un patio malagueño. Al día siguiente salí hacia Segovia para coger el título universitario, pendiente desde hace tiempo. Haciendo caso a Sabina, había tardado en poder regresar a ese lugar donde había sido feliz

“Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero…”

En el parking de la Sek, ahora IE, sólo había tres obreros. Un bedel, como siempre, correteaba entre los muros. Mortadelo no, el otro. No supe si saludarle…para él hemos sido muchas caras aunque para nosotros haya sido siempre el mismo único mostacho.

Reprografía ahora es reprographic center, toma ya. Se les olvidó la advertencia: “The place where you will lose your time”. Y entonces entré al patio y me acordé hasta de Urdaci fumándose un pitillo antes de una conferencia. Me entró tanta morriña que no tuve más remedio que llamar al gallego. Su “Señorrrr, qué te cuentas” me llevó a otra foto que busqué nada más llegar a casa

Falta Javi García
Pon un Gayoso en tu vida

Aparqué en la puerta de la Ser, paseé por la Calle Real, fui hasta La Colonial.. y no estaba Vio sirviendo cafés. Me acordé de JC (que sigue siendo imprescindible) y mandé un mensaje a la pizzera que siempre me hizo recordar las palabras de mi madre

“Tan del Real Ávila que eres y acabarás trayéndome una segoviana a casa”.

Ahí dejé otra vez a la Dama de las Catedrales, a un acueducto lleno de espejos y un barrio de San Lorenzo en fiestas…a las que esta vez no podremos ir. Mi antigua casa seguía vigilando al Ciguiñuela.

Y aunque parezca lo contrario…después de haber nadado desnudos en el mar, haber vuelto a Castilla y visitado Segovia y tras haber rastreado fotos olvidadas y trastocado recuerdos (casi) intocables…es cuando noté las pilas cargadas otra vez.

..
.

Pero para eso fue necesario un sobrino y un libro del que os hablaré mañana.

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