” La calle es un muestrario dantesco de pantorrillas peludas, sandalias infames, camisetas de tirantes bajo las que asoma la pelambrera racial, bodis –o como carajo se escriba- que embuten ombligos rollizos, pantalones ceñidos en torno a ancas descomunales, camisetas fofas con exóticas referencias, zapatillas multicolor fosforito con airbag, bañadores de pata larga que lo mismo sirven para rascarse los huevos mientras cenas en un restaurante , y otros horrores varios “
…y que uno ya no sabe si comprar una bicicleta o un dromedario para ir al trabajo
Cortesía de Illo llega hasta mis manos un temazo que dará que hablar en las terrazas veraniegas. Nada de reguetones ni pacopacos. Llega el rap del gatito
Hoy es el día. Hoy podemos. Pasear por la calle sin abrigo. Sentir la fuerza del viento sin frío ni calor. La camiseta no se pega y el abrigo no se añora. Hoy ya no es invierno y la alergía todavía no ha firmado su contrato con la primavera.
La terraza del cubano Toño ha vuelto a abrir sus puertas. Con su acento sabrosón nos sirve la especialidad de la casa: cerveza con granizado de limón.
Hoy puedo pasear y pasear sin que entre cansancio. Sin confundir espejismos con heladerías. La vida es bella y hoy es un día perfecto.
“Aunque ya no queden sombras
seguiremos avanzando,
el futuro será nuestro
aunque no haya futuro.”
Las faldas se acortan, el piropo se me salta de la cadena. Pero no se preocupen, no hay peligro.
No era mi mejor día ni mi mejor época, pero todo cambió. Una descarga que te coloca de nuevo en el mundo para decirte que tienes algo que hacer.
2006, finales de Octubre. El teatro se llenó de gente. Tocaron sus canciones. Leyeron sus poesías.
Javier Galán era diferente. Y me dije: rubencito, tienes el testigo. Hay que hacer un trabajo y hay que hacerlo muy bien. Y es que vi que era yo ahora el que hacía algo similar a lo que fue su trabajo y no lo hacía como lo hacía él. Pensé que si yo me muriera mañana, no me recordarían tantas personas. Vale que yo no escribo poesias, ni música. Como mucho – pensé – leerían mis escritos y mis emails. Algo falla, muchacho.
Asi que me encerré en mi cuarto esa noche, con algo para beber. Tres de la mañana y escalofríos.
“Hay personas que miran al mundo y le sacan los colores. Hay personas que nos hacen ser mejores. Hay personas que provocan que nos miremos los unos a los otros y nos abracemos. Aplaudamos. Recordemos. Nos emocionemos y finalmente sonriamos.”
Y con la magnífica edición y realización de Oscar González Pato, pudimos firmar este trabajo que ahora comparto en Trapseia. Espero que os guste y que sirva para rellenar un pequeño trozo de un gran vacío.
“ La música y la poesía eran la manera de desnudar su alma. Desde muy joven disfrutó e hizo disfrutar a sus amigos. Ninguno quiso perderse el homenaje, participar en su recuerdo…cantarle sus canciones, recitar sus poesías. Javier estaba allí
(…)
No hay título en el mundo que sea superior al de amigo. Asi nos gustaría a todos que nos recordaran. Muchas personas reunidas hablando de que siempre estuvimos ahí, que les arrancamos una emoción , una sonrisa. Un día emotivo, pero no triste, porque no es triste cu ando hemos dejado tanto para recordar. Ser hermana o ser primo de una persona que te demuestran que fue tan querida, te hace estar acompañado en tu soledad que se convierte en orgullo y en deseo de recompensar y recordar y preservar el legado de quien sólo se fue a soñar.”
Para Javier Galán.
Y para Manuel Galán, por lo vivido y por vivir. Por las emociones.