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Todo lo que espero del 2011

“No existe una manera fácil de decirlo, así que simplemente lo diré. He conocido a alguien. Fue una casualidad, yo no lo estaba buscando, no lo planeé, fue una tormenta perfecta. Ella dijo una cosa, yo dije otra, cuando me di cuenta quería pasar el resto de mi vida en mitad de aquella conversación. Ahora tengo la sensación en mis entrañas de que puede ser ella… está completamente chiflada … de una forma que me hace sonreír… extremadamente neurótica y exige un mantenimiento exhaustivo.

Ella eres tú, Karen. Esa es la buena noticia. La mala es que no sé como estar contigo ahora. Me acojona. Porque si no estoy contigo inmediatamente tengo la sensación de que nos perderemos ahí fuera. Éste es un mundo enorme y malo lleno de vueltas y recovecos y basta con parpadear para que desaparezca el momento… el momento que pudo cambiarlo todo. No sé lo que hay entre nosotros, y no puedo decirte por qué habrías de saltar al vacío por alguien como yo. Pero hueles tan bien… como el hogar, y haces un café excelente. Café, eso también es importante ¿verdad?

Llámame. Infielmente tuyo” (Hank Moody – Californication)

So I found myself in the sun, oh yeah, A hell of a place to end a run, oh yeah…

Se comenta por ahí que no eres el mismo cuando lees un libro u otro, que no es lo mismo estar bajo la influencia de Jaime-Jacobo-Jack Deza que acompañar en su viaje a Tom Builder. Con las series nos pasa un poco igual y para servidor el año descansa ahora mismo en las mentes y acciones de Hank Moody y Donald Draper.

See the cycle I´ve waited for. Así que ¿qué os parece si hablamos en serie?

Moody ha vuelto ¿Dónde lo habíamos dejado?

Cool cat lookin for a kitty

Summer in the city… aquello sonaba extraño. Un verano entero sin pisar la playa ni poder moverse demasiado: trabajo, calor, poca piscina. Ver fotos y fotos de los demás en sus orillas y sus montañas, sus continentes y sus prycas. Una cuesta arriba empinada sin dorsal del Tour de Francia.

Sin embargo, ahora no recuerdo mejor verano. Ha sido el verano de las pequeñas pero más grandes escapadas: un día en Pamplona, un día en Huesca, un día en Madrid, un día en la sierra, un día de remojo. Pequeñas pero intensas experiencias.

Me cambió el rostro y me creció el pelo. Gané tranquilidad mental y tuve al señor Morix para apoyarnos mutuamente. Aquí tengo amigos, pero el vecino ha convertido esto en una aventura de dos hermanos reunidos por la vida para acompañarse en un momento de inminente cambio para ambos. Lo recordaremos siempre: Hank y Rankle.

Sólo un ejemplo…al principio salimos a correr. A mi entonces quince minutos se me hacían eternos el primer día. Al menos pasaban ya dos años sin que hubiera vuelto a tener fuerzas ni ganas para salir a sudar un rato. Y ahora después…resulta que llegué a ganar casi diez kilos en estos meses. Se ve que el estrés acumulado (y ahora expulsado) se me fue a acumular en la cintura. A la vez y sin embargo, salgo ahora a correr 45 minutos y llego como un señor. La vida tiene estas cosas extrañas.

En resumen, que el verano ha sido único y se terminaba para abrir paso a nuevos rumbos. No sabía nada hasta ahora, pero daba igual. Sabía que iba a escribir esto y que iba a subir una foto determinada que reflejaba el verano mejor que todas las líneas anteriores.

Ésta, concretamente:

sanfermines inolvidables

¿Me concede este baile?

Llega Octubre. Mi buen Morix coge el tren camino del sur. Malvado, se suponía que le tenía que abandonar yo a él y no al revés. Prometimos que si el verano acababa con buenas noticias lo celebraríamos con una comidaca en Artxueta. El que esté interesado, que se pase por el Facebú porque…parece que me quedo como mínimo hasta Enero. Zaragoza no me suelta y yo al Ebro le he cogido cariño.

Chica vudú, tenías razón. Oscense, el bar de U2 nos volvió a traer suerte. Julieta…no te libras de mi. Habrá más guerra, takos, sabinas y pañuelos.

Desde un rincón del mundo…

Tengo la lengua tan afilada como tu tacón

“Eso habrá que verlo”

Curiosa peripecia la de los malabaristas del alambre. Llovía afuera y dentro no destacaban los chorros de luz. No habría sido extraño ver a Sam tocándola una y otra vez. Se respiraba ambiente de noche especial, fuerte espuma en la cerveza, brújula y compás recuperando su armonía. A su lado todas sonreían. Se sentían futbolistas de futuro prometedor bajo la atenta mirada de entrenadores que mantuvieran el ojo avizor con la tarjeta por dentro del bolsillo.

La mitad de los espejos mentían: Se dejaban la voz en risas sueltas, bebiendo sus lágrimas de la ansiedad. Tenía que haber truco. Como me dijo un tipo de Almería, son los problemas de tener una cara que no le importa a nadie.

He dicho que llovía, sí. Lo que no he dicho es que sufrían, pero no de espíritu.

¿Dónde vas tan rápido?

Al bar de enfrente, a ver al camarero para que me baile un poco el agua

Si es cuestión de bailar aguas, yo puedo ser esta noche tu profesor de fama

Lo sé, lo sé.

Chuik. Chuik. Pituca se fue, pero sonreía.

[ Para Morix, por unos tiempos que siempre recordaremos. ]

Hastío y estío

Fue un primer gran desengaño. Una puñalada trapera de la persona a la que yo llamaba hermana. Y un tono conciliador en aquél al que yo llamaba primo que me hizo desconfiar de ellos durante el resto del día. Esa barrabasada no podía ser verdad. El Comesaña ese, por favor. Se iba a acercar a lustrar los zapatos a De la Calva y Arcusa, vamos… ni de lejos. Y digo lo de los zapatos porque por aquél momento mi gran revelación eran los zapatos nuevos.

Hablamos del 92 o así: los dibujos de Cobi, Curro y la Expo y etc. Con nueve añitos me iba yo al pinchadiscos, ponía la agujita con esmero y me entregaba al Dúo Dinámico. Eran los mejores, de manera incontestable. Si hasta hacían pelis con Marisol. Imbatibles. A veces me gustaba más el alto y otras veces más el bajo, pero daba igual. Esos tíos tenían swing.

Meses después, verano en Granada. Yo me echaba batallas en el ajedrez clásico de mi tía, mi hermana cotilleaba con las primas. El marido de la mayor venía de vez en cuando a vacilarme: “Witschge es muy bueno. Ya verás qué pareja hace con Laudrup y Stoichkov” [ Lo hacía para picarme y ahora el destino le ha traído en gracia un hijo culé ]

El asunto es que a mí el marido de la mayor me daba mucho respeto. Era un tipo sabio, con una barbaza imponente. Trabajaba en la Renfe y eso de los trenes también mola. Por eso no pude soportar que le dijera que sí a mi hermanita cuando ésta cuchicheó…

“Amistades Peligrosas es el mejor grupo del mundo”

Hasta ahí podíamos llegar

Mi padre era mucho del Dúo Dinámico (creo que mi madre más) pero eso del rock (sobre todo lo que iba llegando nuevo) no le motivaba más de la cuenta. El era más de Jorge Sepúlveda

Pero sí que le gustaba uno en especial. Uno de su tierra. Me señaló un cartel en un puente sobre el Genil.

“Miguel Ríos. Ese tipo tiene buena voz, canta bien…y alguna canción te sonará de tu Dúo Dinámico”.

Sin darme cuenta me iba acercando poco a poco hacia Elvis

Han pasado estíos desde entonces. Para mi el verano muchas veces ha sido aburrimiento, éste no. No ha habido vacaciones, pero ha habido un morador cercano que ha dejado buena compañía, muchas risas y lecciones. El curro ha dejado grandes nuevas experiencias. Los viajes han sido más cortos pero muy intensos.

Eso se acaba, los años empiezan en Septiembre. Tal vez aquí se retrase eso un poco a Pilares. Anyway…yo no sé qué será de mí de aquí a un mes, pero sé que ha merecido la pena todo este baile de verano.

Han pasado los años. El rock sigue. La cárcel … nos acecha, piratas malandrines.

…Y Hank Moody es su profeta

Dios nos odia a todos. No lo digo yo, lo dice mi actual filósofo de cabecera. El malvado quimérico me lo ha inyectado en vena durante Julio y Agosto “Tienes que verlo: Es bueniísimo”. No vuelves a salir a la calle igual desde que lo pruebas.

Nuestras vidas son más aburridas que las de Hank Moody (creo, supongo) pero su visión irónica, destructiva e implacable y a la vez tierna y frágil te van calando. El único tipo capaz de desprender una clase infinita desde su coche sucio, destartalado y sin un faro. Siempre al borde del pitilo.

Un sujeto de envidiable talento y consecuente lógico destalento. Viajando de California a Extremadura, y valga el recurso, parecería que Duchovny estuviera viviendo su particular “Bribriblibli“…

(sigue en Aquí sólo se habla de series)