26 (frases)

No te drogas porque estás drogado, ¿vale? Tal vez se trate de cambiar CSI Miami por CSI Las Vegas, pero la verdad es que no sé un carajo. Aquí se rueda una teleserie y yo sólo soy un secundario que le hace gracia a ratos.

O cambiamos de canal o hacemos peli, pero este escenario se muda ¿sí?. ¿El hombre del saco? Póngame un cargamento de fichitas de casino. Otro triunfo de la factoria Acme-Reir.

No habré sido el jugador más diestro seguramente, pero si no estás dentro no ves bien lo difícil o fácil que ha sido. Es como el ojo de un huracán, pero sin saber si el ojo es grande o si el huracán será solamente un vientecillo. Si el trabajo no tira del carro ni el amor tira del carro te preguntas si no puede haber otro sitio para el carro.

No pensamos lo mismo de noche que de día, y no pensamos lo mismo entre 4 cervezas que entre 4 isostares. El caso es que por más agua que beba o por más calimocho que beba, no me atrevería a decir que siempre tuviera razón el chico del agua. A veces el chico del whisky tiene la razón: menos equilibrio, pero más certero. Y eso lo escribe el del agua.

No por rabia ni dolor sino por cordura. Más Strokes y menos Prozac

La noche y sus inescrutables designios. Otro lindo despertar con sabor a mueble bar. Podrían pasar diez años sin vernos y seguiríamos hablando como si nos hubiéramos visto por la mañana. “No me cuentes historias, tú sólo fóllame”. La resaca del viernes era pinturesca

Sin planes excepto sobrevivir en un gremio cada vez menos idealista y más realista en una realidad que ya no ofrece ninguna seguridad.

Polvoriento, nadería gigantesca, supernova deslucida. Idiota estancado y llorica.

Me puse a escribir, metido en mil canciones de Pearl Jam…

Si caemos, que sea tarde y con una sonrisa. Game over, 26 <—

—> 27.

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El globero retornado

Aunque fue el hombre perplejo el que me metió de lleno en el mundillo, habría que decir que mi idilio con este asunto de las dos ruedas sin motor venía de antiguo. Mi recuerdo más preciado de muy pequeñito era una gorra de Perico Delgado. Salíamos de misa y mis padres decidieron hacerme feliz llevándonos a ver un final de etapa. Segovia en un día que fue muy mítico: Vuelta a España 1989. El villano: Fabio Parra.

Luego, cuando todavía no habían llegado las maquinitas y mi mítica Game Gear, servidor se dedicaba a jugar a chapas y ciclismo. Era un método artesanal: papelitos con nombres. Pero si en las chapas sí que había manera de hacer destacar a los buenos (posición, deformación de la chapa) en los papelitos había que hacer trampa…si era montaña tocaba empujar más a Perico. Si era día de llegada masiva, lo suyo sería trampear un poquito con Abdoujaparov. Me cogía terribles berrinches si se agotaba la edición especial del Marca con los especiales de Tour y Vuelta. Pero terribles, terribles…. un día le hice recorrer a mi padre todos los quioscos de Ávila. Sin éxito.

Tenía todos los cromos de la época. Los míticos Reynolds, Kas, PDM, Kelme. En un encuentro, camino de lo que hoy sería Naturavila, le dije a Ángel Arroyo hasta cuántas pulsaciones tenía en dichos cromos. Se quedó bastante alucinado. Sí, ea un pequeño niño friki al que le gustaba demasiado el ciclismo. Pero el tiempo no pasaba en balde y Perico fue decayendo poco a poco. Aprendí que era hacer la goma. Luego llegaron Induráin, Chava, Olano, las polémicas con J sobre Heras. La sombra del dopaje, Pantani. La mentira llamada Virenque (nunca me cayó bien el ga(ba)cho).

Año 2003, cumplo mi gran sueño de niño. Y a la vez tengo mi primera gran decepción como currela. Intereconomía Segovia, primer verano de prácticas. Me animo a llamar a Perico Delgado. Me coge el teléfono. Le entrevisto. Me gusto, como imagináis…18 minutos de entrevista. Me pongo loco de contento. Al día siguiente se emite…pero a los cinco minutos el técnico se lía un poco y en vez de borrar la línea de emisión…borra el archivo. La entrevista no llegó a sonar entera. Y por supuesto lo perdí. No me atreví a llamar nunca más al gran Perico. Algún día espero volver a cruzarmelo.

Hasta ese momento, mi relación ciclista era a distancia…alguna entrevista, tardes de sofá empujando desde la tele, algún juego de Pc. Pero en aquella modesta radio apareció el globero perplejo. Se labró una amistad y un par de años después me llamó para juntarnos en la prensa de la Vuelta a Segovia.

Las cosas no salieron perfectas pero nos lo curramos mucho. Sin embargo, lo que nunca olvidaré fue el sentir por primera vez una carrera desde dentro. Ir en un coche de la organización de arriba a abajo. Sentir un abanico que se te echa encima del coche. Ver a un corredor escapado, coger referencias a pie de pista. Bajar por primera vez un puerto…eso sí, chiquitito. Luego vendría lo bueno.

Fue otro par de años después, ya en la Vuelta a Ávila. Ese fenómeno taurino llamado Pedro Hernández Vega llevaba el coche de la tele. Aquella vuelta nos dejó buenos momentos…un ciclista que de lento hace que se nos cale el coche en mitad de un puerto. El coche que no arranca en la cuesta. El embrague quemando. La fila de coches por detrás chillando, como es lógico. Salimos del apuro.

Viaje de Madrigal a Ávila en un tiempo que se consideraría kamikaze. Adelantamientos de El Barraco a Ávila que ponían la adrenalina a prueba. Una madre (la de servidor) que ante estas historias casi me prohibe volver a salir de casa. Pero no lo podía entender: ese sentimiento te atrapa y sólo quieres estar en la siguiente carrera.

Al día siguiente se subía (y bajaba) Mijares. Salimos de Pajares de Adaja, pueblo ciclista y precioso donde los haya. Conducía Julio Jiménez, lo que llenó de anécdotas la ruta. Todas suculentas y la mayoría que no se podrían contar. Además de ciclista, al relojero siempre le gustaron los coches. Bajábamos los puertos de primera a toda castaña, y sin embargo el ciclista escapado se nos echaba encima. Si hubiera llevado yo ese coche la cosa no habría acabado bien. Dice un compañero que está claro que al gran Espagueti Volador le gustan los rallies y el ciclismo…

Carlos Sastre ganó el Tour. Y en el Adolfo Suárez me pidió que le pasara una foto por correo. “Eh, Rubén, ¿podrás enviarme esa foto?. Un ídolo me llamaba por mi nombre. Creo que leyendo lo anterior se puede entender la emoción que me dio aquello.

No había vuelto a pisar el ciclismo de cerca. Tengo a un campeón olímpico de vecino de enfrente (¡ánimo, Carlos!) y me sigo tragando todas las carreras que puedo. Pero me faltaba aquello de volver a la ruta.

Esta semana lo hice: unos kilómetros en la Baja Aragón y otros cuantos en la de los Pirineos . Eso sí, en llano.

Me he quitado el mono y a la vez ahora quiero más. Me quedo con la anécdota final… uno de los ganadores recibe el beso de la azafata. Le dice algo al oído y la chica se rie…

El ciclista que saca el teléfono. El ciclista que apunta unos números. El ciclista que sonríe. La chica que se ruboriza. Mi compañero que suelta la cámara y me dice…

“No me extraña que gane…se nota que no pierde el tiempo”.

Pues eso, que viva el ciclismo.

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Como cada verano…

…toca cumplir la tradición.

Es decir, recordar que somos feos….

” La calle es un muestrario dantesco de pantorrillas peludas, sandalias infames, camisetas de tirantes bajo las que asoma la pelambrera racial, bodis –o como carajo se escriba- que embuten ombligos rollizos, pantalones ceñidos en torno a ancas descomunales, camisetas fofas con exóticas referencias, zapatillas multicolor fosforito con airbag, bañadores de pata larga que lo mismo sirven para rascarse los huevos mientras cenas en un restaurante , y otros horrores varios “

Así que vaya todo esto dedicado al Decapitado e informo de mi intención de ir próximamente a Huesca, a Ávila y al cine a ver Origen…que tiene una pinta estupenda.

Nos vemos en los bares (…si te quedas en casa te entra la depresión)

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Salvar al soldado Trap

Acaba la semana y termino también de meter algunas nuevas funcionalidades al blog. Ya me diréis si gustan, si se os ocurre alguna mejor, si hay que quitar algo y si en general echais de menos alguna historieta.

En principio iba a cambiar incluso el fondo, pero aunque he visto muchos al final ninguno me gustaba más que el que ya está en uso. Lo que sí he hecho es añadir varias aplicaciones diversas, lo que he podido a mi nivel usuario de informática. Lo más sencillo de ver:

- Posibilidad de enlazar cada entrada directamente a una red social

- Añadido botón “Me gusta” al final de cada entrada

- Comentarios: Posibilidad de citar al estilo twitter

- Comentarios: Posibilidad de que junto a tu comentario se enlace a tu twitter

- Comentarios: Cambio en las imagenes por defecto de los comentarios

- Comentarios: Incorporada en la barra lateral una lista con los comentaristas más activos. De momento en Agosto ninguno…con lo que hay algún gatito en peligro.

- Añadida nube de tags

En general son pequeñas monerías. Si meto alguna más estos días ya os iré diciendo.

Y eso, que espero que vaya gustando. Saaludos

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El cojo eterno

No me voy a engañar, yo también tenía una pequeña crisis de confianza en él. Mantenía el instinto del que nunca hace nada pero no parecía suficiente. Se había lesionado Van der Vaart y el Madrid estaba un poco perdido. El Zaragoza planteaba un partido físico y de mucha entrega. Sin el holandés, los merengues sufrían en la conexión con los puntas. Raúl no terminaba de encajar.

Yo era uno de los afortunados que estaban presenciando un momento histórico. Podía ser la última visita del 7 a Zaragoza, regreso final al lugar del inicio. Lo que no sabíamos es que ese iba a ser también su último partido.

De repente se lesionó. Le estuve siguiendo toda su última jugada, ya no se me olvidará. Primero levantó el brazo pidiendo que se parara el juego, pero algún compañero sacó rápido. Hizo un gesto de rabia pero salió pitando hacia el área. Estaba bastante cojo pero como siempre bastante listo para estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Su último toque en La Liga fue un gol.

No podía haber sido de otra manera. Con 50 años más seguiría marcando más goles que otras estrellitas de medio pelo.

Tenía al lado a un compañero bastante soriano y culé. La afición chillaba con mucha razón, el Zaragoza se jugaba mucho. Pero cuando se retiró el capitán los aplausos ganaron a los silbidos. Era la despedida del más grande. Se agotarán estos días los adjetivos y será merecido. Los acuchilladores se irán batiendo en retirada con el paso de los años. Se agigantará su recuerdo. El campeador, el ejemplo.

Desde hoy muchos somos del Schalke 04

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