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Más malo que un dolor de

Está claro que esto de los blogs ha cambiado. Hace un lustro eramos cuatro frikis, luego vino el boom, ahora volvemos a ser siete frikis…tres de los cuatro de antes, tres que se engancharon después y uno que se acaba de meter en el rollo. La gente no comenta como antaño, ahora hay redes sociales e infinitas plataformas para ello. Recuerdo cuando Jósatres me pidió por primera vez que pusiera el apartado “Me gusta” aquí por Trapseia. Era un modo de decirme que había cosas que colgaba que no me comentaba pero que le gustaban. Lo recalco porque – por ejemplo – mi texto preferido del año anterior sólo tuvo 2 comentarios. Aquello me quitó un poquito de moral.

Pero miro ahora…lo de Quique tiene 7 comentarios, 2 de ellos míos. Ok. Pero resulta que desde entonces ha habido casi 500 ips distintas que han entrado a este blog. Y lo que es muy reconfortante… 37 “Me gusta”. Mola, mola mucho. Parecerá una chorrada…pero saber que hay gente ahí (y no sólo robots de yahoo y google) es una vitamina importante.

Escribo esto antes de colgar lo siguiente…que será una frikadita. Hoy me llamaron friki en el curro y tuve que contestar que era algo que no descartaba. A estas alturas disimular lo nuestro no queda demasiado sincero. Pero en fin…que me iré unos días otra vez a Ávila, por una historia dental y de juicio. Metidos en cirugias…toquemos madera… tal vez… no vuelva. Pero por si todo fuera bien (y aparte de la frikadita que subiré entre mañana y pasado) os propongo un juego. ¿A-ha?

Los que llevamos inventos como éste, solemos tener ideas guardadas. Borradores, que se llaman. Se trata de que digáis por aquí cuál es el que más os motiva. Prometo cerrar ese tema antes de final de mes. Estos son los títulos de los textos que a día de hoy (algunos desde hace mucho tiempo) tengo a medías:

- El Edén es un paseito (breve reflexión sobre la vida y sueño)

. Las noches del saltones, parte 1 (acumulación de viejas fotos élmicas)

- La torta y el nombre maldito (historía de amoríos, amistades y chupitos segovianos)

- Madera de six feet (un adolescente que descubre que su muerte huele a pino)

- Hollín en tu televisor (escenas míticas de cine)

- El día de la punzada (primer descubrimiento de que era eso del amor)

Luego hay otro trío de temitas que me costará un horror completar pero que también tengo en mente…

- De trenes, parones y conciertos (chicas, railes, opciones)

- La vida es una barca (amoríos, fetichismos y 11s de septiembres)

- Lusos e ilusos (historias de un chaval, un portugués, autostop, y media maratón. Ésta me llevaría un tiempo, no me la votéis si no lo veis estrictamente necesario)

Pues eso, que el siguiente post al siguiente irá por mayoría, sin trucos (no como los Premios Trapseia, que están más trucados que el Planeta). Ahí dejo las 9 opciones. Aunque hay una décima…dejar que la vida dicte lo que tenga que ser lo siguiente… Alguna de esas u otra cosa nueva.

¡Voten, melenudos!

Pero hay días más grandes todavía

“He oído que van a prohibir follar en los coches…Yo no tendría discografía”

Quique González había comenzado pletórico, sólo, dispuesto a ejercer de único parapeto, de rompeolas de la noche. Arrancó pidiendo ver salir el sol, se marcó un polvo en el aire, solicitó permiso para aterrizar.

Mi genio del asiento de al lado lo tenía claro también:

“Yo prefiero pagar la multa que pagar por ello”

El Kid por fin en Ávila…tocaba ponerse el mejor peinado. La tarde merecía unas cañas y tapas con Marazu. El charlatán musiquero me había cambiado la entrada por una trampa: “Vamos juntos y así salgo en tu historia”. Es decir… me obligaba a sacar lápiz y papel.

Fuimos tan dvinos que no medimos los vinos… y al empezar el concierto el apañero se meaba y no de la risa. Yo también llevaba la carcajada suelta…pero el artista de la ciudad del viento no me dejó levantar. Por no faltar no faltaba ni una rubiaza al lado. Aunque no hubo tiempo para parpadeos, sólo podíamos mirar al frente.

Perdimos los papeles con “Me agarraste”. Ahí si sale Drexler nos hubieramos sentido Leonor Watling soñando oníricos de Almodovar. Con Kamikazes Enamorados intuímos que se avecinaba una genialidad: No hay vía libre y Ávila aplaude. Estaba claro que el pájaro sabía cómo volar o que los madrileños habían colapsado los trenes.

Sonic en cada poro de la piel mientras reclamábamos un amor que no cueste trabajo. Ahí la vecina de atrás no pudo más y entonó su “Te quiero”. El auditorio ríe, tiembla la luz, le digo a Marazu que vaya preparando unos mojitos.

A esas alturas ya sabía que acabaríamos en el Lola. La vecina de atrás se reía de veras mientras bailaba bajo la lluvia.

En esos momentos me siento un anciano con barba y una única luz alrededor levitando en el vacío, más no-presente que el tipo de Ghost. Adivino que no era el único…a esas alturas Quique y compañía ya eran alfareros del sentimiento y mediums de lo inalcanzable.

El primer orgasmo llegó con Vidas Cruzadas. Estaba claro: a este tipo si le das un metro te hace un descosío. Y el día en Ávila estalló por fin

No os lo había dicho, pero con “Te lo dije” la morena de la fila 11 y la cámara en la mano ya era nuestra pequeña Dirty Victoria Secret. Fantaseo con darnos 400 gramos de Daiquiri Blues por Zaragoza. El mundo empieza a girar en un sentido absurdo y Marazu señala el ambiente, la atmósfera increíble. A mi me recuerda a otro día también ahí, una panda de genios en crecimiento.

Y entonces llegó otro milagro. Con Salitre, el mar trajo olas de “Riesgo y altura” y se hizo el silencio absoluto. Algo que debe de ser tan difícil de conseguir como una ovación. Con los bises, miramos a nuestra izquierda y se nos hizo una hoguera en el corazón. Nos descubrimos metidos en un rocknroll en el Hotel Tú Cama.

Quique González en Ávila

Foto cortesía de Chica Vudú

Llegaron las ovaciones y se acumularon las sensaciones. “Necesito una gestoría sentimental”, me decía el barbas. Caras de satisfacción por doquier: Rous Petty, el cabrón de Pablo…me faltaba Decapi – de viaje – al que intenté cazar por teléfono.

Nos juntamos con Chica Vudú y fuimos camino de un bar en el que poder cantar Lo Siento, Frank. Como una vez contaba Calamaro de otro genio, alguien agarró un bolígrafo y un papel. Sobra decir que no era yo, pero tengo otras habilidades…tocaba ayudar a sacar gotelé de las paredes del corazón. Era el momento de ejercer como susodicha gestoría sentimental. No siempre es tarde, aunque arda y quema. No siempre los cobardes tienen que cumplir la condena.

Porque hay vidas que dejas cruzadas y que en una noche a cara de perro te sueltan dos ladridos. Habíamos pasado del Vudú al Buda y el trabajo parecía cumplido. Dos miradas confrontadas junto a una columna. Todo salía según lo previsto (Stop)

Me fui a por mi coche prestado consciente ya de que la siguiente palabra a Grande en el diccionario es Quique González

La luna hasta tu cama

Cuando me cambié al insti de al lado de mi casa, no me hacían mucho caso. Tuvo que pasar un curso para que entrara otro chico nuevo y acabara mi aislamiento. Era un vaquero rarito, con un punto de genio pero a menudo excedido. Vamos, que nos empezamos a sentar juntos. Como eramos un par de inadaptados, cada uno en su esfera, nos marchábamos en el descanso en vez de quedarnos con la algarabía en el patio o alrededores. Íbamos a su casa, donde él se preparaba un desayuno a la americana (con pimentón, que para algo es abulense) y allí me contaba sus importantes desvaríos y aconteceres. Yo permanecía callado (era un importante pimpín) y solía preguntarle por la música que iba poniendo en su minicadena. El que suscribe no tenía ni idea de nada, pero escuchaba. Y así es cómo empecé a escuchar Tequila y Los Rodríguez y Calamaro y Ariel Rot.

Un par de años después yo ya había ido consiguiendo ¡de la biblioteca! todos los discos de Los Rodríguez. Al son del Boogie de los Piratas me acerqué a una tienda de discos (eran otros tiempos). Compré Cenizas en el Aire (que hoy sigue siendo un discazo) y con el clavicordio de Felicidad sonando en el discman me dispuse a esperar a mi señora novia en su instituto. Eran otros tiempos definitivamente

Ese verano, en una piscina y con otros protagonistas…

“Pero ¿qué carajo escuchas, Rubén?”

“Ariel Rot”

“Ya estás con tus mierdas”

“¿Y tú?”

“Joder, pues cosas normales. La de “Hace calor” ”

Otro par de fechas después, estábamos en Salamanca viendo a los maestros en acción. Pero esa historia ya la conté

Al que no conocía demasidao todavía era a Quique González…pero luego pude verlo aquí en Zaragoza. Ha pasado el tiempo y el milagro ha sucedido. Por fin iban Quique y Ariel a Ávila…pero la maldición continúa y no puedo ir: Ariel me sigue esquivando.

El que no se libra es Quique…ya tengo internet en casa maña y unos días libres por delante, así que me encaminaré en unas horas hacia la capital del imperio. Reencuentros, tapitas, pitufos…y algún concierto. Hay partida.

Nos vemos por las casetas… y por los tweets, que como dice Manza es donde está ahora la diversión.

Como un pavo oyendo una pandereta

Que no haya españoles…pase. Se cambia el nombre al señor romano, Rome se convierte en Madrid y tirando. Pero…¿dónde está mi amigo Kublai?

Como era previsible, la vida se ha ido. El insomnio ha vuelto

Pd: Nosotros Sí tenemos Carrefour….

Cool cat lookin for a kitty

Summer in the city… aquello sonaba extraño. Un verano entero sin pisar la playa ni poder moverse demasiado: trabajo, calor, poca piscina. Ver fotos y fotos de los demás en sus orillas y sus montañas, sus continentes y sus prycas. Una cuesta arriba empinada sin dorsal del Tour de Francia.

Sin embargo, ahora no recuerdo mejor verano. Ha sido el verano de las pequeñas pero más grandes escapadas: un día en Pamplona, un día en Huesca, un día en Madrid, un día en la sierra, un día de remojo. Pequeñas pero intensas experiencias.

Me cambió el rostro y me creció el pelo. Gané tranquilidad mental y tuve al señor Morix para apoyarnos mutuamente. Aquí tengo amigos, pero el vecino ha convertido esto en una aventura de dos hermanos reunidos por la vida para acompañarse en un momento de inminente cambio para ambos. Lo recordaremos siempre: Hank y Rankle.

Sólo un ejemplo…al principio salimos a correr. A mi entonces quince minutos se me hacían eternos el primer día. Al menos pasaban ya dos años sin que hubiera vuelto a tener fuerzas ni ganas para salir a sudar un rato. Y ahora después…resulta que llegué a ganar casi diez kilos en estos meses. Se ve que el estrés acumulado (y ahora expulsado) se me fue a acumular en la cintura. A la vez y sin embargo, salgo ahora a correr 45 minutos y llego como un señor. La vida tiene estas cosas extrañas.

En resumen, que el verano ha sido único y se terminaba para abrir paso a nuevos rumbos. No sabía nada hasta ahora, pero daba igual. Sabía que iba a escribir esto y que iba a subir una foto determinada que reflejaba el verano mejor que todas las líneas anteriores.

Ésta, concretamente:

sanfermines inolvidables

¿Me concede este baile?

Llega Octubre. Mi buen Morix coge el tren camino del sur. Malvado, se suponía que le tenía que abandonar yo a él y no al revés. Prometimos que si el verano acababa con buenas noticias lo celebraríamos con una comidaca en Artxueta. El que esté interesado, que se pase por el Facebú porque…parece que me quedo como mínimo hasta Enero. Zaragoza no me suelta y yo al Ebro le he cogido cariño.

Chica vudú, tenías razón. Oscense, el bar de U2 nos volvió a traer suerte. Julieta…no te libras de mi. Habrá más guerra, takos, sabinas y pañuelos.

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