Tres días después se dio cuenta de que no dormía bien… noches de gatos, de pingüinos, de secretos y de puertas de atrás. Que te quiten lo bailao si estamos locos por vivir...
Alrededor de Gredos siempre pasan historias (sin respetar las señales, suspendido en la cornisa) que le dan sentido a este viaje alrededor del sol. Los mejores fines de semana tienen esos ingredientes: amigos, carretera, buena música, letras, música, entrelazos.

Esta vez no habrá crónica del concierto por aquí (sí la habrá por otro sitio)… Así empezó la tarde, cerrando esos flecos del proyectillo que si todo va bien arrancará esta semana. Parloteaba con Willy sobre ello cuando apareció Calamaro rodeado de unos gorilas que apenas dejaban respirar a quien osara hacerse una foto con el argentino.
Nosotros seguimos haciendo el mono y bajamos a por camisetas…nuestras angelitos se habían encariñado de ese sabina paseante. El vendedor reconoció mi camiseta de Ariel (“esa la diseñé yo y no hay muchas”, me dijo) y hablamos de giras pasadas y presentes ( el que no baila está muerto). “Os espera conciertazo” nos adelantó.
Con la bandera argentina en ristre esperamos la aparición del salmón, que cuando se dedica a cantar y no a hablar de política…todavía retiene genialidad.
Pero faltaba Sabina. Su banda, su actitud, sus canciones, sus poemas…no hay otro como él. Además cumplió con lo que yo soñaba: que nos regalara la perla. La perla es esa historia de la que ya os he hablado alguna vez por aquí… Un genio que se retira en un bar a escribir unas letras, un argentino que le roba el papel y se escribe unas notas. Un Sabina que unido a un Calamaro de la época Rodríguez dio a luz esa canción imbatible llamada todavía una canción de amor
Para todos aquellos que desafían al imposible y pelean cada duda – y los quizás – por robarle otro encuentro furtivo a los labios más urgentes
Le prometí a una caraguapa que tendría su “Contigo” guardado para escucharlo. Cuatro minutos de grandes verdades…que no subo por aquí por si los teddys. Eso ya es un tesoro que guardaré para siempre bajo siete candados.
En definitiva…que como acerté a escribir por el Facebook en cuanto pillé 3G…
“Calamaro grande como siempre… pero Sabina es Dios”.
Pues que le vamos a hacer…ha vuelto a ganar el hijo de Nostradamus… el sediento Fher que pueden vislumbrar a su izquierda junto a sus principales valedores (el villarato y el ocultismo).

Mecachis, uno también tenía que tener su minuto de gloria. Aquí pecamos primero de pardillos (era nuestra primera participación) y luego ya llegó el pique colosal. Las puntuaciones no han sido muy altas…pero entre nosotros ha sido glorioso el intercambio de puñetazos hasta la última jornada.



