Archivo: Trapisondas
Antes de partirse
En esos meses de paro en los que me propuse de todo menos bajar los brazos, una de las aventuras que emprendí fue probar a hacer unos haikus. Y complicarme aún más…intentar unirlos en una historia inconexa pero conectada con lo que presentarlos a algún premio, por si hubiera salido algo salvable. No ha sido así, aquí tenéis los ganadores de dicho concurso.
En cualquier caso, por si resultara salvable…he aquí estos haikus del rocío.
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Fuiste naranja
muestra de inconsciencia
estío frugal.
Danza reglada
compás del retenido
el amanecer.
Alba y mimbre
lazada imprudente
trazando dudar.
Entre una mezcla
soplando anodino
tocando final.
Fresco derrumbe
tocando la arcilla
nunca flotará.
Hueco prendido
de noche un rocío
destino final.
“Con su espuma se forró el corazón. Anoche era de piedra y al alba era de mimbre. Que se dobla antes que partirse. Que se dobla antes de partirse, de partirse…”
Que qué pasaba
de Venus la noche fue
que tú pasabas.
Sobre este mundo insensato
Vayan ustedes a saber cuántas veces le habré robado títulos a Ariel Rot para este blog. Pero es que el tipo es certero. No tiene la mejor voz ni arrasará el Billboard, pero es el estilo, la clase, la elegancia y el puñal certero. Y escuché “La Huesuda” y Arito me cantó que..
“No quiero ser prisionero - De este mundo insensato - Yo conocí el terciopelo
Ahora váyanse a la mierda un rato”
Amén, querido Rot.
Hace ya un añico nació mi sobrina. Y cuando estaba a punto de asomar la cabeza, escribí uno de esos artículos a los que me gusta volver de vez en cuando, para ver si cumplí las promesas mentales que me había hecho. Lo que venía a decir – aquel entonces de 2012 – es que mi pequeña merecía un país con otras conversaciones. Ha pasado un año y las historias felices siguen en recesión:
“Nos quedan los niños y los recién enamorados, pienso. Qué difícil es encontrar un optimista en estos tiempos y estas calles. Nos quedan los niños y los recién enamorados: los últimos reyes sonrientes de este libro de la selva. La esperanza enredada en los matojos de la interminable crisis.” —–> (Entero en “Once upon a time” – Los 4 Palos).
Y como no terminamos de salir de este interminable agujero, he pensado que hoy es un buen día para volver a cantarle a La Luna. Siempre ha sido uno de los motivos recurrentes de este blog mirar a la bella Selene. Y uno de los últimos comentarios que han aterrizado por aquí provienen precisamente de un blog que incorpora ese nombre…
Luna y comentarios, no había que dejar escapar esa pista. Acabé en noches y crepúsculos (lectura recomendada). Y recordé una pequeña travesura que escribí mientras conducía – de ahí la travesura – al ver a nuestro satélite majestuoso aparecer entre los páramos de Castilla. Lo titulé, kvothianamente, “Con Felurian acostada bajo el manto de Selene”.
Dicho lo cual, retrocedamos a cuando eramos pequeños y monigotes, y hagámonos unas risas con el señor Reyes.
Voy terminando por hoy. He vuelto a picar a @djunquera el esquivo para que vuelva a las teclas. Él es así, tiene un don pero solo lo cultiva a rachas. Hace 5 años nos dejó aquí una perlita llamada “Jódete, Gallage”. Es bueno recordarlo.
Días después, no sé si consecuencia del texto anterior, tuve una pesadilla tonta. Aquél fue el primer sueño que convertí en escritura, una medida que he vuelto a hacer varias veces desde entonces. Me gusta fiarme de ese cerebro dormido, creador de mundos extraordinarios. Ya os publicaré alguna aventura más como aquella, que están por ahí presentadas a premios diversos, sin demasiado éxito. Pero esa, la primerica rara, breve y selvática, se llamó “Donde habita el Rey Loui”.
Y finalizo ya de verdad: de aquí a algo más de un mes, el 22 de Junio si no hay cambio de fecha, daré una charla en Ávila. Sobre literatura y vida y guisante y obra. Y como hay que aprender de los grandes, que son los que han vivido y saben de esto, termino como empecé…citando a Ariel Rot en esta espléndida entrevista en la que cada línea vale la lectura…
“Creo que tengo un disco duro cargado de situaciones, de emociones, de una vida intensa y hay cosas de las que me olvido y que de repente vuelven y las tengo muy presentes. Cosas que han desaparecido pero de las que, sin más, me acuerdo perfectamente: de una situación, de una ruptura, de hacer la maleta, de esperar ese taxi. Cosas muy duras, pero muy poéticas también, y simplemente tengo que usar casi ese método de actor de volver a recordar ese momento. Así surgen.”
Pues nada, que habrá que seguir viviendo y coleccionado instantes…
Livin’ la vida matrix
[ Aviso: alertafriki/idadeolla ]
Cuando Descartes dijo aquello de “Pienso, luego existo” es porque no había visto la película Matrix. Después de haber visto la saga unas cuantas veces, yo cada vez me quedo más picueto. Y no os cuento ná si encima te da por leer alguna explicación metafísica-psicológica del invento y acabas llegando a la pregunta básica:
“¿Preferirías la verdad o vivir en la Matrix?”
No vayamos de valientes, sabiendo lo que hay… a saber qué pastilla le cogeríamos a Morfeo. Es hora de desmontar a Descartes:
“Pienso, luego a la mejor soy un programa informático o una inteligencia artificial compleja de bytes”
Que no es que yo me haya vuelto un poco más loco de lo normal, que eso se da por supuesto. Que hay más gente con la mosca detrás de la oreja, tanto como para hacer un estudio y todo. Vean:
“Crean un test para averiguar si el Universo es (o no) una simulación informática”
Y yo subo la apuesta… ¿Es mejor creer en Dios o vivir en La Matrix? Al menos esto último siempre garantiza que entraremos en reboot.
Pues nada, que ahí les dejo la pregunta y el enlace. Y aprovecho para recuperar y enlazar otras idas de olla en sentido semejante y complementario. Por ejemplo, ya conté por aquí que pienso que “El Edén es un paseito” porque “pongamos que hay muchos universos y si son paralelos ni te cuento. Es decir, montones y porrones de gentes a cascoporro. Con sus perritos y gatitos, iguanitas e iguanitos. Habría además que despertar a los criogenizados, a los hombres bicentenarios y a los robots. ¿Cómo colocamos todo eso? ¿Habrá plan general de ordenación urbana en el infierno?”
Y luego está el tema de si el progreso traerá la inmortalidad, y con ello el aburrimiento…
“Nanorobots sustituirán nuestras células sanguíneas y funcionarán miles de veces más efectivamente. Si queremos ir a un modo virtual, los nanorobots apagarán las señales del cerebro y nos llevaran a donde queramos ir. El sexo virtual será algo muy común.” (Not fast enough).
¿Usted que piensa, Ramírez?
El caso es que ya les he demostrado otras veces que me gustan este tipo de temas; la ciencia ficción, los expedientes X y los viajes intergalácticos. Aún confío en que #parientasintwitter un día ceda a subirse a la Battlestar…
“Si conviertes lo virtual en algo muy real, los límites del sentido de la vida (y de la muerte) saltan por los aires. Jugamos entonces a ser dioses, capaces de asegurarnos que estaremos ahí para siempre en un matrix creado por nosotros mismos. Y entonces nuestra vida real, la que creemos que así lo es, carece de sentido.”
…y acabe conociendo a Serge. Yo al menos quiero mi holoband, las gaficas más rechulonas.
Y por no salir de ese mundo y seguir viendo naves ardiendo más allá de Orión…finalizo mi recopilatorio de entradas viejas con esta respuesta de Lu:
“En el caso de los androides, tengo claro que sí. Ponga un androide en su vida, oiga.
Así que resumiendo: mientras estén limpitos y resulten mentalmente estimulantes, androides y animales inteligentes serán bienvenidos. Aunque según lo escriba me esté arrepintiendo”
( ¿Te enamorarías de un robot? )
Visto todo lo cual… ¿Dan ganas o no dan ganas de vivir en Matrix?
Zas, en toda la matrix.
Entre instantáneas
* Este fin de semana, dando un vistazo al Reader, vi 2 fotos de amigos que me gustaron especialmente. Se me grabaron. Ellos no lo saben, ahora lo verán, pero entre una y otra me pareció que podía haber una historia común. Éste es mi pequeño homenaje…
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Pura.
Era pura curiosidad la que sentía al asomarse al ventanuco y fijar su mirada en el viejo banco del abuelo.
Vale, suponía que no era de su abuelo, pero ella siempre lo había visto así. Porque en realidad era todo suyo, con su boina, un bastón y siempre un libro. Con sus cambios de posición cuando el asiento se volvía incómodo con el paso de los minutos. Y, sin embargo, con su eterna y leal fidelidad al mismo, cada tarde de frío, hielo o calor.
Escenario de tanta historia, la piedra echa en falta al abuelo. Ella, de momento, dejará allí su pequeña flor. Quizá algún día se atreva a abrirle un libro, desafiar al sol, ocupar el viejo asiento. Mientras tanto, se promete, vigilará todo desde el ventanuco.
Como ser único. Sin boina. Y sin miedo.
“Confesaré, ha vuelto aquella fiebre de siempre. Tras la ventana, desnudaba a la mitad de la gente..”
Pura.


















