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El efecto neutrino

¡Un neutrino!
- Toc, toc –
¿Quién es?

Necesitamos gente con quien charlar y reír pero yo le sigo teniendo pánico a tus ojos cuando deciden hablar. Supe desde ese primer fogonazo visual que sólo podíamos ser felices juntos y que si un día veía que ya no me necesitabas, sin esa primera certeza, sería momento de dedicarse a otras cosas.

Te preguntas por qué no quiero verte y rechazo cualquier encuentro. Siempre fuimos polos magnéticos reclamando juntos un mismo centro de gravedad. Estar a tu lado es remover electrones perdidos, declararle la guerra a un rey midas de la velocidad. Sentir que si te toco viajaríamos en el tiempo, tiempo atrás cuando todavía no presentabas compañía en tu anular. Nuestro laboratorio de ideas sigue luciendo brillante como no lo hizo con ninguna. Pero esa fuerza imparable es tan poderosa como dañina, tan seductora como anguila, perceptible pero intocable, siempre a punto de escapar.

Imprecisa y sin fin. Tan distinta a lo que hay por aquí

Y así fue como entraste en mi relatividad para darle sentido a la teoría. Más veloz que un rayo de luz, imparable en la carrera de fotones, protagonista de cada marco que le imagino al futuro. Pero yo quiero lo que tú no quieres. Es decir, yo quiero y tú también quieres pero yo quiero lo que tú no debes.

Lo único bueno de ser pobre es no tener dinero ni para vestirte en mis sueños…

La torta y el nombre maldito

Etiquetaré esta historia como amoríos aunque de amorío solo tuvo el principio. Amor de idealización, de vaya tipa hay en arquitectura. Luego la conocí y fue aún mejor: era lista, simpática, corriente. Corriente como algo bueno, es decir…como si no fuera consciente de que a su paso por la universidad iba enamorando a persianas, leucocitos, amebas, bedeles y transeuntes varios. La llamábamos Superdiosa pero Elenina era (es) genial, a secas. Y además de León, que eso puntúa doble.

Antes de seguir, volvamos atrás. La historia habla de nombres malditos y ese lo es.  Cinco letras que protagonizan con diferentes apellidos mi primera novia, el primer sexo bien hecho, políglotas besos de erasmus y un primer baboom universitario. Un sinvivir el nombrecito de marras.

Hubo una chica imposible en Segovia. Una morena insertada junto a los ojos azules más bonitos que servidor haya visto en vida. Una noche me la presentaron “Él se llama Rubén” – Encantado. “Igualmente, me llamo Elena”. Por aquel entonces yo bebía Eristoff. Pedí dos. Y dos del Kyber, que ya era atrevimiento aquello.

Y luego llegó la prota de esta historia.  Realmente no se acercó ella sino la chica coletitas, una comunicadora audiovisual que ahora es lectora habitual de estas páginas. Un pequeño ser cantabroide estrujadoramente abrazable con el que inicié relaciones… a tortas. Coletitas había apostado con un mexicano que era capaz de ir a un desconocido y darle una torta y un beso. Yo no era un desconocido del todo pero sí un conocido a secas. Hizo su parte, ganó la apuesta y ante mi cara de aceituno sus amigas se me acercaron. Entre ellas la susodicha Superdiosa, ya por entonces un mito universitario inalcanzable. Sonrió, preguntó por la torta y empezó conversación con la frase inevitable

- Hola, me llamo Elena.

“Yo estaba en un estado permanente de shock
y toda la cordura fue a parar a la basura
y el corazón entre las cosas que ya nadie usa…

Luego llegaría la amistad: cientos de cervezas, decenas de machacaos, fue modelo en mis fotos de dicha asignatura en la carrera, protagonista de mil conversaciones de tarde, noche y madrugada, intercambiadora de canciones e historias. Siempre tenía pareja como aquella chica del capítulo de “Cómo conocí a vuestra madre” que al quedarse soltera enseguida le salían pretendientes. Era lógico. No sé si alguna vez tuve alguna oportunidad. Siempre le hice reír, hablamos mil minutos, pero nunca lo vi posible.  ¿Qué iba a hacer un tipo como yo con un chica como ella? ¿Cómo sobrevivir siendo nemo sin flotador en una piscina rodeada de tiburones? Aunque ella nunca actuara como si fuera tan grande, siempre ufana, sencilla y feliz.

De todos modos, nadie me creería. Ninguno de los miembros del comando paleta (esa panda de delincuentes a la que llamo amigos) supo de nuestra conexión fuera de la onda pública. Seamos serios: mis compinches de la uni son buena gente pero en mujeres actuaron siempre como una condena para la civilización. Mantenerlos en la ignorancia en este caso sí fue felicidad. Por historias como ésta, volver a Segovia siempre será especial. Siempre cuesta tanto.

Han pasado los años, regateando a la crisis del ladrillo. Vivió incluso un tiempo en Ávila, ahora se ha casado. Pero uno mira hacia atrás y se sorprende de encontrarla en tantos ratos, tantas conversaciones. Lo que empezó siendo un amorío imposible se trasladó a sólida amistad. Donde hubo mil emoticones de messenger ahora persiste una de mis mejores aliadas en tiempos del maligno Zuckerberg. Pasa el tiempo y la leonesa siempre ha estado en la lista de la gente que siempre quisiste volver a ver. Nunca fue una más ni dejó de serlo. Jamás perdimos ni la fuerza de la conversación ni la de la música compartida.

Porque el nombre maldito también es bendito cuando se sirve para no olvidar.

“Presenté mis querenciales a tu risa y me clavaste una lanza en el costado…”

Sin embargo, ese no es el nombre maldito por antonomasia. Imagino que todos tenemos uno que tiende a aparecerse en cada cornisa. Ahora que no hay ninguna “maldita” en el horizonte confesaré que el mío es Cristina. Hubo un tiempo que había tantas cristinas en la mente de la pandilla que nos pusimos de nombre “los inmaculados caballeros de la cristindad“. Y ninguno se comió un colín, como es natural y caballeresco. Ese “ICC” todavía sobrevive en algún nombre de correo electrónico y eso que todavía no había llegado Juego de Tronos. 

De apellidos malditos si les parece hablamos otro día, que estoy de Rodríguez y ando liado….

 

Impulsos eléctricos

“Los niños a los que llamaron Kevin por Kevin Costner están creciendo y van a exigir UNA EXPLICACIÓN”

Y si se ponen Waterworld ya verás tú el festival. Menos mal que quedáis los buenos y guapos que si no mal sobreviviríamos al retorno de vacaciones ¿no? Arranco post de los de enlacitos con ese genial tweet del siempre recomendable @oscarsenar.

Pero hay más y para ello voy a barrer para casa. Para los que hayáis andado despistados en Agosto, os cuento que por “Los 4 palos” han pasado cosas curiosas. Para empezar, la genialidad de #illonotienetwitter . Si servidor les proponía dar nombre al horrendificio… the Special Juan acababa dejándolo sin premio. Será que no fue de convivencias. Para quedarse congelado, hoygan.

Esto de “Los 4 palos” va a servir para darle fuerza a otra futura historia. Tengo a @__willy ya trabajando en un logo para un programa de radio que vamos a arrancar en 7 días. Le dedicaré una actualización de manera inminente por aquí para darle más fuerza. Sólo os digo que desde la humildad y los pocos medios vamos a intentar hablar de manera desenfadada de nuevas tecnologías. Ese es el punto de partida para entrar en mil temas paralelos. Puedo decir que es un auténtico placer poder confirmar que he engañado al talentoso Pablo Garcinuño para que lleve buena parte del peso de la que será la sección central del programa.

Cierro unos flecos que están pendientes y os daré más detalles en unos días por aquí. En resumen están siendo días de mucho jaleo vital. Paremos un segundo y seguimos…

“Algo que no podré explicar, algo parecido a una descarga, algo parecido a un huracán….
Como un impulso eléctrico…”

Historietas varias

Rápido repaso a enlaces imperdibles de esta reentrada de año.

1. El #imperioabulense en forma.

2. Las placas tectónicas también en forma (sobre islas neonatas)

3. Un vídeo espectacular sobre una de mis pasiones: los planetitas.

Y hablando de planetas os traigo el de los simios. Estoy viendo poco cine este año (tengo pendientes “Super 8″, “Cowboys&Aliens” y alguno más si me recomendáis) pero me anime a ver a los monos. Tenéis una crítica por aquí. Le he puesto un 7 en Filmaffinity. Correcta, se deja ver.

Terminando, lo único bueno de que al norte despertemos del letargo veraniego es que vuelven las series.

Nuevo comienzo, nuevas dimensiones. Olivia siempre.

Vicios ligueros Read more »

Daiquiri iniciático

Tiembla la luz en el umbral cuando estás en vena (trataré de ondear mi bandera)

Buscando un arma más precisa (hasta que todo te encaje) caminando hacia el Puerto de Santa María. Ahora no hay lugar donde puedas estar suficientemente lejos. Mal, cuando salías a por todas …

Necesito entrar en los sueños de alguien [si pienso en ti como en ninguna te quedarías con la duda también]

Y tu decias ey!
Nadie podrá con nosotros

Yo te decía ya sabes, ya sabes, ya sabes como el autoestopista de sus sueños. [Pusiste en el crucigrama la P de poema y puñal]

Pero (disculpad mi osadia) ser valiente no es sólo cuestion de suerte. La vida te lleva por caminos raros así que consultamos los mapas.

Carne de aceituna de un olivo en la carretera. Seguimos el camino de una mirada que sabía decir más que cualquier epístola mezclada con whisky. Robé cuchillos, abracé el huracán.

Era un día en el mundo y no me resignaba al sabor del siguiente.

¿Septiembre? Venía a cambiarle el talón.

This is War

Les hablaba de la necesidad de los viajes, pero no sólo de los geográficos. Me refiero también a los mentales. Sentarse a rememorar el camino, aprender de lo que nos forjó. Tantas veces me lo hice repetir después de que apareciera Ana por Zaragoza para hacerme recobrar la senda: Es la compañía, estúpido

“No somos nadie en un universo muy grande. Si seguimos acercando la lupa, seguimos siendo una mierdecilla dentro de una maquinaria de poderosos en la que no contamos para mucho. Sólo acercando mucho la lupa encontramos el punto de vista adecuado. Los nuestros. Ahí si que somos importantes.”

Acaba Agosto y llega Septiembre, perogrullada que no por dejar de repetirse cada año me produce precisamente alegría. El asunto de los septiembres es que se acaba el paréntesis y vuelve la vida real. Y algunas veces – y esta vez va a ser el caso de nuevo – con cambio de reglas.

El asunto es que las dos personas que más tiraban de mi en Valladolid -cada una desde su parcela – van a seguir existiendo en mi vida pero van a estar más lejos. Y una de las salidas no me la esperaba y el radar indica tocado amenaza de hundido.

Ustedes son gente lista y saben leer entre líneas. Juguemos a ello: A finales de verano hay fichajes, hay directores deportivos, hay tuercebotas y también hay aficionados a la demolición. El sagaz de turno no falta en ninguna ciudad, por lo que se ve. Así que.. ¿qué tal si asumimos que rendirse no es una opción y me echan un vistazo entre vídeos a una historia antigua? …

Esto del periodismo tiene sus cosas y sus crisis…

“No es que piense que me equivoqué haciendo periodismo. Está claro que esto me gusta, soy un esclavo de la información, soy incapaz de no estar mirando qué ha pasado a cada momento. Pertenezco mucho más a ese mundo que al de vendedor de chucherías. Pero esto se trata de un conjunto, y me apetecería dedicarle más tiempo a la vida y menos al trabajo. Manejar un poquito más de dinero, un poquito más de tiempo. Las dos cosas a ser posible, una de ellas al menos.”

Pero aquí seguimos. Servidor tenía un miedo terrible al entrar en Pucela (ya saben aquello de Lady Valladolid y demás epitafios). Y no es cuestión de regalar el piropo: Valladolid está muy lejos de ser para mi lo que es Zaragoza. Es una ciudad de pocos aliados, aunque los que lo son (habría de decir las que lo son) son irrepetibles. Demonios, me va a faltar algo en el día a día.

Seguimos porque este trabajo ofrece cada día algo diferente. Aunque haya que sobrevivir a la fauna y sus envidias, quedan las sonrisas, las historias y las gentes. Además, estar loco o echar dos cervezas por encima de la cuenta se mira con cariño. Forma parte del paisaje que no se debe perder.

Pero me da rabia tener que renunciar a otro eje insustituible. Me da rabia porque ya le dije a las musas que les quería cambiar el talón y tengo también la sana intención de cambiarle las reglas a Octubre. Este año no tirarás más hojas. Tenemos la trinchera preparada en la línea de fuego

Así que toma rocknroll, Otoño. “I got blisters on my fingers!”

* Fiebre (J.M.)

“Quién sabe quién nos sustituye, sólo sabemos que se nos sustituye siempre, en todas las ocasiones y en todas las circunstancias y en cualquier desempeño, en el amor, la amistad, en el empleo y en la influencia, en la dominación, y en el odio que también acaba por cansarse de nosotros; en las casas en que habitamos y en las ciudades que nos consienten, en los teléfonos que nos persuaden o nos escuchan pacientes con la risa al oído o con un murmullo de asentimiento, en el juego y en el negocio, en las tiendas y en los despachos, en el paisaje infantil que creíamos sólo nuestro y en las agotadas calles de tanto ver marchitarse, en los restaurantes y en los paseos y en nuestras butacas y en nuestras sábanas, hasta que no queda olor en ellas ni ningún vestigio y se rasgan para hacer tiras o paños, y en nuestros besos se nos sustituye y se cierran al besar los ojos, en los recuerdos y en los pensamientos y en las ensoñaciones y en todas partes, sólo soy como nieve sobre los hombros, resbaladiza y mansa, y la nieve siempre para…”

Caras se van, caras llegan. A todos se nos sustituye pero no tenemos por qué renunciar a los que nos hacen felices…aunque pasen a estar un poquito más lejos. Sin pasos atrás. Habrá que seguir porque lo único que sigue prohibido es rendirse. This is war.

Ya te amenacé: Volvería y te emborracharía y mucho. Y lloraremos y mucho. Primero de tristeza, luego de alegría y al final otro poco de tristeza (y mucho). Probaré mil maneras de retenerte: raptaré tus peluches, precintaré tu ordenador, te ataré a la silla. Eres periodista de las que no quedan casi por ningún sitio: pertinaz, sagaz, independiente. También enfadica, cariñosa, de locura abrazable. Hay que joderse Clarita, me dejas las ondas a cero…pero ésta tenía que ir por ti.

Ya eres pieza irrompible del club de “los mios“.

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