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Con quien me tropecé, que trucos aprendí

Que conste que el orgullo de selenita viene de antiguo. Recuerdo ser un moco (una cosa pequeñaja) y estar una noche en La Vega granadina contando estrellas fugaces. Mi familia paterna tenía allí un cortijo al que ibamos cada verano y en el que malconviviamos una docena y pico de seres y moquitos. Nos bañábamos en una diminuta piscina, comíamos a la brasa y por la noche… buscábamos estrellas.

Un día pregunté por los cometas y acabé llorando. No recordaba haber visto nunca al más mágico: “El cometa Halley”. Y ya entonces me sonaba difícil que mis padres aguantaran 70 años más para ver todos juntos la siguiente pasada.

Me acordaba hoy de esto mientras buscaba respuestas en la ventana. La habitación sonaba a pasacalles aunque estaba vacía…

Me faltaba el cigarro (o la pajita) de Lucky Luke. Estaba sin ideas… para un intercambio de misivas. Desde hace unos años mantengo un ida y vuelta de canciones con una excompañera de similares gustos musicales. Desde siempre intenté ryanizar sus oídos aunque creo que nunca terminé de convencerla del todo. Hace poco me volvió a recordar que me tocaba descubrir grupo nuevo. Lo siento, blueeyes, pero llevo un mes sin salir de Ryan. Aunque a veces le ponga los cuernos con Cester (nada es igual desde que le escuchas versionar Oh Darling).

Pero sigo en estado Ryan. Me da cada cierto tiempo, se convierte en mi vicodina de tardes, noches y madrugadas. Esta vez la estancia en el hotel Adams va para largo. Me encierro buscando ideas (buenas y malas) para evitar seguir en la apatía de quedarme sin improvisaciones.

No puedo recomendarte nada nuevo porque lo dejé, me dejé. Cause I give up

“Well there’s something about her that’s cold
Blowing through the trees leaving me raw
The words come out and I get confused
I get shattered like a light bulb in an October Moon…”

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Interlude:

En la liga de las estrellas, victoria semanal para Diego Armando..

1. Esteagua de Bucarest Racing Team 4100 (1041)
2. Good Lap Fernando 3970 (1016)
3. Formula Otal 3945 (1087)
4. Macabbi de Levantar 3820 (920)
5. CALATORAO BRUTAL CAR 3790 (1035)
6- Mokersport 3603 (964)
7. LA VARA F1 TEAM 3513 (952)
8. Verracos voladores 3309 (822)
9. Fernanditos Elmicos 3272 (639)
10. Karabanchel Racing Team 2980 (647)
11. International_Joe 2966 (501)
12. zanetti 1122 (555)

Me fallaste, Rosberg…

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Y final

En aquellos viajes a Granada había una serie de paradas obligadas: Getafe, Despeñaperros, Jaén antes de “la carretera de la muerte”. Había un arbol con una hamaca a la derecha, en mitad de la desierta mancha. Y largos camiones de mercancias. Los preferidos de mi padre eran los de gorrinos:

“Hijo, sonríe al consejo de ministros”. Hoy sonrío irónico.

Un Josh Lyman para las europeas

“Estoy aquí para decirles que la esperanza es real. En una vida llena de problemas, en un mundo cargado de retos, esa esperanza es real. La esperanza es la que nos da el coraje para afrontar esos retos. Vivimos en tiempos cínicos, lo sé, pero la esperanza no es motivo de debate“.

Otra de genios. Tras ver el último frakkin’ especial de Galactica me quedaba dar el finiquito a El Ala Oeste. Ahora viraré a The Wire y Los Soprano para hacer así caso a mis recomendadores oficiales. Espero encontrar ahí lo que estas otras dos series me han dado. Momentos imborrables como el del episodio “Dos Catedrales” (del que ya hablé) que por maravilloso no se me olvidará nunca. Al igual que ciertas melodías que siempre uniré al recuerdo de capítulos y sensaciones

“There must be some way out of here (…)
There’s too much confusion, I can’t get no relief
Businessmen, they drink my wine, plowmen dig my earth,
None of them along the line know what any of it is worth.”

Sin Tigh, Anders y cia deambulando por Galáctica, nunca habría disfrutado tanto esta canción. O no habría gozado “Brothers in arms” sin pensar en Charlie Young saliendo a cubrir al imprescindible Jed Bartlet.

He estado un par de años atrapado muchas tardes y noches junto a los pasillos de la Casa Blanca, imaginando y deseando que la realidad fuera así y yo estuviera dentro de ellla. Escribiendo tan bien como Sam Seaborn, siendo tan ágil en la respuesta como CJ Cregg, convertido en un negociador implacable como Leo Mc Garry o en un ser pensativo, clarividente y mordaz como Toby Ziegler. Y saber ligar con Amy Gardner al estilo de Josh Lyman. Siempre quise ser Josh Lyman y ahora sé que no tendría agallas ni la más mínima preparación.

Entre a un debate pensando en votar a Santos y al final la vena complejines me hizo dudar sobre si no debería pasarme a Vinick.

Y mientras en la vida real nada es lo que debería ser. ¿Y quién se preocupa de los próximos cinco años?, diría Lyman. Aquí el que no se alía con compañías extravagantes prefiere rechazar la democracia interna. Y en la acera de siempre me resisto a pensar en otro homenaje al Gatopardo y Lampedusa. Como alguna vez le leí a Judas… espero ver algo interesante por algún lado: programa, programa y programa. Reformas. Ya. Ahora. Read more »

¡A ver qué cartas nos reparte la piel!

Cuando cumplió su promesa y me llamó para tomar unas cañas, no cogí el teléfono. Ella todavía era de las de enseñar ombligo y poseía una belleza retorcida cual lagartija. En vulgo cristiano, me recordaba a mi catalana perdición.

Ya no eran aquellos días en los que cruzaba el río y veíamos parejas follar. Las palomas en la quinta se negaban a volar… pero estaba vago, en pijama y con patucos. Empezaba a hacer frío por mi recién estrenado nuevo barrio y ya me sentía como un enano sin becerro de oro.

Su misión era la de echarme polvos. No mágicos sino más bien de los necesarios para salir en pantalla. Hoy, mientras accedía a otra sesión de pinturines, ponía cara de soñador que no cata realidades y recibí una colleja necesaria… “No pienses en ella, que estará en otros brazos. Y no te olvides: Mal de muchos, alegría de uno”. Amigo, te dije que utilizaría tu sentencia. (Yo lo siento pero tengo alma de crupier)

“Siempre acabo triste y sólo… amaneciendo.
Ni me quejo ni me alegro, eso es lo que tengo:
Mi bandera, el fracaso, mi patria, un casino.
Quedan fichas y algún Almax, a ver si me animo.
Ven, Fortuna, ven, ven, ven. Pero recuerda que…”

Y así – canción mediante – atravesar el muro de la angustia de sentir que no encuentras la melodía adecuada para cambiar de rostro ante la vida. Diez docenas de euros después y tras varias centenas de ocasiones en las que me acordé de su familia entera, recuperé mi coche y sus dos espejos. Aparqué, trabajé, regresé y le reconocí un nuevo rasguño en su parte derecha. Otro cabreo amenazó con pelearse un hueco entre mis leucocitos pero ya era tarde: la ternura y la canallesca del buen Rafita me habían cambiado el ánimo. Supongo que en algo habrá intervenido también el viernes.

En definitiva – y a pesar de sus rasguños y de mis ganas de ponerle en ebay – el shuffle del mp3 fue sabio y me reservó otro viraje, esta vez hacía Quique González. Entonces me acorde de otra buena amiga, la cometortillas del patio. Ésta va para darle más buen sabor al cambio de sentido..

“¿Sigo la estela de un cometa,
o sigo mi instinto animal?
Soy el peor enemigo que me podía encontrar
tengo un pañuelo y un cuchillo
en el camino de vuelta a casa
mañana volveré vacío

Crónica de una semana que comenzó con una hora de sueño y transcurrió con sueño a cada hora. Final, intersección, hora de tirar el muro y pasarse al atrio (me esperan en mi Berlín Est)

Neither of you really help me to sleep anymore…

Una idea atropellaba a otra, la otra a la primera, la segunda a la tercera. Cerré el periódico para intentar detener la tormenta mental, centrarme sólo en una cosa y llevarla hasta el final…pero me daba miedo. Fue entonces cuando descubrí que todo el vagón estaba dormido. El niño de atrás había dejado de repetir aquella palabra sin sentido, su madre dormitaba con él apoyado en el hombro. La pareja de al lado se regalaba mutuos cosconazos. Vaya parrafito, lo sé. El paisaje a la altura de El Escorial es muy evocador…

Un año después no era El Escorial sino Villacastín. No era un tren sino mi coche. Y lo peor de todo, no había misteriosas montañas con puertas al infierno sino el infierno de tener tras la puerta un atasco de 20 kilómetros. Mi cara lucía un inquietante aspecto a lo Kad Merad camino de los Ch’tis y juraría que la Guardia Civil me sonreía al pasar.

El informe ha salido satisfactorio:
Las murallas siguen en su lugar cuando encaras los Cuatro Postes aunque ahora en su lado norte veas …¿un pájaro? ¿Un avión? ¿El Increible Hulk? No, una estrella verde ignominiosa aderezada con una no menos práctica y colosal cristalera millonaria. El minihospital sigue junto al horrendificio y la medula vallespinal sigue luciendo un cuadricular espinete en su centro. Todo sigue en su sitio, sí…

…también la nieve que no se quiso perder la Semana Santa, lo cuál me llevó al sofá y éste a Howard Hawks. De semejante combinación sólo podía surgir un potente enamoramiento primaveral: Paula Prentiss, te amo. (Video: spoiler alert)


El retorno a Zaragoza me devolvió a dos de mis principales placeres cotidianos: desarrollar mi paciencia en los semáforos y buscar rendijas en las que aparcar. Una semana más me dejé las pegatinas en casa.

Todo después de haber sido el peor de la semana en nuestra Liga de F1. Aunque peor sería estar en Qatar y que te llueva o pegarse un buen castañazo y no precisamente con un kart…

Liga Estrapía F1 V Edición

1. Esteagua de Bucarest Racing Team 2161 (1047)
2. Macabbi de Levantar 2000 (971)
3. Fórmula Otal 1943 (914)
4. Fernanditos Elmicos 1889 (693)
5. Good Lap Fernando 1875 (1012)
6. International_Joe 1809 (840)
7. Mokersport 1794 (968)
8. La Vara F1 Team 1770 (812)
9. Calatorao Brutal Car 1741 (1073)
10. Karabanchel Racing Team 1617 (743)
11. Verracos voladores 1600 (744)
12. Zanetti 0 (0)

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En fin, será mejor que tengáis cuidado. Nunca sabes lo que te puedes encontrar tras la esquina, quién carajo te estará vigilando o cómo demonios estarán trazando sus maquiavélicos planes.

Porsiaca (que se dice) yo iría preparando el sable láser. O al menos ensayaría el arte de lo rápido para ver si es aplicable a los lunes…


Tal vez por eso voy volando de choque neuronal en choque neuronal, sabiendo como terminará esto o aquello, fingiendo no saberlo, no queriendo forzar la cabeza puesto que encontraría respuestas que no me gustarían. O tal vez me mintiera y buscaría respuestas malas y seguiría en la cobardía y no en la catarsis. O al revés, buscaría respuestas de catarsis y no de cobardías y me animaría a llegar a casa y escribir este texto y convertirlo en testamento o rúbrica. Lo escribes, lo cumples. Tal vez necesite coger otro tren para seguir con la historia…

A falta de raíles de momento os dejo. He quedado con la paciente de la celda tres para someterla a una sesión de ciencia fringe…

Y todo lo demás también

Ha tenido que ser fuera de sus dominios, pero ahora lo sé con certeza. Ella me necesita – a su modo me quiere – pero no se atreve, no debe. Eso significa que muy probablemente no haya nada, que la veré vestida de novia. Que tal vez esto no hubiera nunca funcionado. Pero hoy he sabido y estoy seguro que desde hoy ella también lo sabe, que si yo no soy feliz ella tampoco lo será. Que tendrá la espina clavada para siempre. Que ese tipo, ése, no le hará más feliz de lo que le haría yo. Desde hoy, si quedaba alguna duda, ella lo sabe. Desde esta noche (y pervivirán seguro mis dudas) estoy convencido de que yo le haría más feliz y de que ella lo sabe.

Y por eso escribo a estas horas (camino de las 5) con esa sensación que sólo se tiene a veces, la sensación de la verdad.

No hubo nada de espectacular en esta noche. Nada, pero a la vez todo. No me ha dicho que me quiera. No me ha hablado a medio centímetro de mi boca. No hubo una confesión al oído. Nada de eso. Pero se lo noté.

Esas complicidades y miradas de soslayo, esas risas con cruces de ojos que no necesitan de subtitulos. Ese ella y yo juntos. Apoyando su cara en mi cara en una especie de beso no dado. De contacto permitido no permitido.

Y bien es cierto que extrañamente había jugado yo más que ella a hacer que no pasaba nada. Aunque al final me zafé de sus manos abogadas. Ya para entonces ella se me había ido de las mías.

Avería, sin redención.

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