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Go easy…

* De Benedetti (recordado gracias a La rosa).

Mi táctica es
mirarte. Aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos

mi estrategia es
en cambio más profunda y más simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé con qué pretexto
por fin me necesites

La voluntad humana es más fuerte de lo que pensábamos..

Las ratas, nuestras amigas las ratas. Yo era pequeñito la primera vez que ví la escena y algo más mayor cuando la ví por segunda vez. Aguanta bien el revisionado la serie, a pesar de la evolución de los efectos especiales.

Donovan era el reportero perfecto. Audaz, valeroso…se colaba con su cámara por los revocecos más inverosimiles sin ser detectado por los instintos arácnidos…o reptilianos…

Para ser un lagarto, tenía su aquel la Daiana. Ahora Diana se ha convertido en Ana a secas. Sí, por fin tenemos remake…

- ¡Negro! Y ahora qué hacemos sin Perdidos, ¿co?
- No temas, Legen – wait por it – Darío. Te traigo el primer video de V Visitantes...

No creo que vuelvan aquellos momentos con Willy y otros míticos personajes pero habrá que dar una oportunidad a la historia.

Y ahora la gran pregunta…

¿Y si ante una catástrofe fueras el único superviviente? ¿Y si fueras…. El último aragonés vivo?

Feliz y nutritivo fin de semana…

(Nota al pie: buscad el video de Fiebre Maldini sobre la Recopa del Zaragoza. Dejo este enlace, a ver si aguanta. Magnífico)

Keep moving forward

¡Alerta! ¡No hay ningún spoiler! Puedes leer tranquilo.

Un compañero de universidad con cierto parecido a Lenny Kravitz lo tenía muy claro. Él era proamericano. Y en plena guerra de Irak, ir con esa verdad por delante era bastante incómodo. Pero él era genuino…y al que no le gustara que no llevara rizos.

No es que fuera belicista, aunque daba bastante guerra. Lo que mi buen compañero decía no tenía que ver con la política y los ejércitos. Se refería a que había una gran hipocresía con el odio a lo yanki. Estaba yo hoy pensando esto porque si ha habido una semana en la que los norteamericanos hayan dominado mi vida, ha sido ésta. Mis horarios no laborales se han adaptado al calendario de series. ¿Cuando sale Perdidos? ¿Y House? ¿Qué demonios es ese final de Fringe?

¡Ay, The States! ¿Qué sería de nosotros sin vuestros guionistas? Sólo nos quedarían los libracos, masculló el Negro. Libro traidorl…

Si ya es Eurovisión la cosa está clara…se acerca el verano y el parón neuronal. Menos mal que Florentino nos tendrá entretenidos con los fichajes para la próxima temporada. En cuanto a los fichajes televisivos, ya vamos conociendo algunos. El remake de V está en marcha y con prota rubia conocida.

Y otra prota bastante conocida se pasará a Flash Forward, que tiene buena pinta


Lo voy consiguiendo…hablar de series sin destripar finales (y eso que sigo en shock con Fringe y Lost)…¡Pa quedarse gurrumio!

Por suerte para esta próxima sequia nos queda Muchachada…en sus archivos históricos.

Colores y orgullo

“Negro…Negro. Despierta, Negro. Eh, aquí, hola: Huesca, 23 kilómetros. Despierta”

Miré a mi derecha y asentí. 23 kilómetros para Huesca, sí. Pero lo que no sabía calcular era cuántos llevaría conduciendo como un autómata, tomando curvas y activando el limpia sin gastar muchas neuronas en el empeño. Le había pedido a Moneo poder llevar la furgoneta para quitarme la mala rabia del descenso del CAI. Ella a cambio se había ofrecido a hacerme compañía hasta El Alcoraz, a donde tenía que ir para recoger a mi compañero Manzanares.

Una hora y media antes, el tiempo había ido más despacio. Green le había pasado la bola a Quinteros. A siete segundos de la gloria o del fracaso, un trencilla con mala leche decidió parar el partido y señalar falta en ataque. Un minuto después volvía a pitar en contra.

El Príncipe Felipe se venía abajo a gritos mientras Moneo y servidor corríamos hacía vestuarios. Queríamos grabar lo que allí pudiera pasar, era lo planeado si el desenlace no era bueno. Allí estaban los murcianos, dando brincos y empujándose. Algún responsable de casa se dirigía al colegiado preguntando por su familia. Quinteros estaba fuera de sí. Mi cabeza estaba en standby. Moneo grababa.

“Ha sido un año difícil, toca aprender de las cosas que hemos fallado y seguir creciendo en la ACB. Sabíamos que ibamos a sufrir hasta el último segundo, eso decíamos, y al final ha sido justo hasta el último segundo pero lo hemos logrado”

Había pasado toda la noche nervioso, no sólo por el partido sino por cómo sería el postpartido. Ésa (pensaba) podría haber sido perfectamente una de las frases de la noche. Pero a cambio tocó escuchar dimisiones, ver caras largas y enfados monumentales. Salió a dar la cara el Bicho Lescano y estaba ausente. Sus ojos reflejaban la misma desolación que he visto en otros deportistas y amigos, con una mirada al infinito que desgarra. Preferirías ser amigo que periodista, preferirías abrazar que tener que preguntar. Matías es uno de sus hombres por los que sólo puedes sentir admiración. Un jugador de esos que llaman “one club man“, gente a la que identificas junto a un escudo: Xavi Hernández, Raúl González, Nacho Solozabal, David Barrufet. Una persona que sufre al lado de unos colores. No creo que me escuchara decirle “ánimo Capi”.

Una persona afable y de la que todo el mundo te habla bien. Siempre educado en las entrevistas. Pronto cogí afecto a su referencia como representante de un equipo al que siempre apetecía ir a ver…gracias también a Arturo Sisó, un jefe de prensa con el que da gusto trabajar (y eso no siempre es habitual).

Junto a Lescano encontrabas también por ejemplo a un fenómeno como DP, la persona que más me ha hecho disfrutar de una entrevista. Un auténtico fenómeno dentro y fuera de la pista. No miento si digo que disfrutaba de sus canastas más que de las de ninguno…además claro de gritar como un poseso con cada triple del enorme Paolo Quinteros. Podría continuar.

En fin, no sé cuánto tiempo durará mi estancia en Zaragoza. Tal vez haya sido este año, sea otro más o me casé aquí y viva junto al Ebro por mucho tiempo. Pero lo que sí ya sé es que esta ciudad habrá cambiado cosas en mí: Aquí me llaman por mi apellido y respondo a esos colores con orgullo. Y con ese mismo orgullo me siento rojillo, unos colores que ya no olvidaré.

Hoy – preparando el programa de mañana – he visto y revisto a cámara lenta el minuto que nos dejó helados. Con la cabeza algo más fría que ayer, he escrito tres minutos de crónica de lo sucedido. La herida duele pero merecemos volver. Por cultura de baloncesto, por la afición. Por las lágrimas del Bicho, por la alegría de DP.

Porque uno es negro pero también rojillo: Aupa CAI, pronto de nuevo en ACB.

Bitter and sweet, tinged with regret

“Debo confesar que no puedo evitar recordaros cada vez que paso por la fuente del Acero. Por cierto, tengo entendido que extraviásteis el lindo amuleto que allí os regalé. Algo imperdonable en tan cumplido galán como vos

Tiruri-ta-ta. Como me sucede con cíclica frecuencia, he vuelto a rendirme a la irresistible atracción de los mitos. Es decir, que llevo unos días revisitando antiguos pasajes de esos que made me feel happy and sad all at the same time. Sí, Galactica también. Por cierto, ya he visto la primera hora de Caprica y tiene una buena pinta muy buena. Además de que quiero esas gafas holográficas o como se llamen…

Ha sido fruto de volver a leer a Deivid y de ahí hablar con él por teléfono y ponernos recordar a Elena Anaya, ergo ver Alatriste y volver a dar un goya honorífico a Nadia de Santiago por hacer la Angélica perfecta. ¡Cuántas veces habré maldecido la tontería de Iñigo de Balboa y cuántas habré repetido sus mismos pasos! Y otra vez de paseo por el rincón del fracasado.

Pero una cosa me ha alegrado la semana. De pequeño pasaba mañanas y tardes enteras esperando varias noticias. La primera, que encontraran por un lado a Antonio Anglés y por otro a Publio Cordón (me quedé con las ganas). Me tenía obsesionado ese tema y rebuscaba en los periódicos entre las noticias de sucesos, por si a alguien se le olvidaba ponerlo entre las noticias principales.

La otra obsesión tenía que ver con la reemisión de ciertas series o películas. No sabía a que hora iba el Correcaminos y lo buscaba a cada hora. Quería volver a ver un documental del espacio que era una delicia. Las tardes de los domingos esperaba cazar a Clint Eastwood escapando de Alcatraz (años después lo conseguí). Pero una obsesión que nunca resolví hasta antes de ayer era la de conocer cuál era la película en la que había visto el acertijo más enrevesado y fascinante que había conocido hasta entonces.

Ahora no recuerdo qué página amiga me ha dado la pista, pero esa película que no había logrado volver a ver era “La princesa prometida”

Y la escena que me había fascinado era la siguiente:



(Aquí la traducción)

Y en fín, que otra semana más he apostado por Rosberg. Asi que Nico…aprieta poco el frenico..

Pd: Esto le encantará a Sheila… Para el que lo buscó en Google: No, aquí no es la página de “Putas en Segovia con blog”, jajaja.

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