Archivo

Archivo para la categoría ‘A bordo de Serenity’

Lost 2.0

Sábado, 30 de Enero de 2010 15 comentarios

Vuelve Perdidos, nos tendrá locos unos meses más y luego pasará a la historia. A mi modo de ver, es la serie que simboliza una nueva era. Con Perdidos surgieron los foros masivos de opinión, de teorías, de spoilers…ya habría habido algo antes, pero no de la dimensión que adquirió con Lost.

Por ejemplo, revisitando esas páginas antiguas de las que les hablaba en la anterior actualización… he releído algunos textos de los grupos de MSN que teníamos: el grupo de la clase, el grupo del viaje a Rota… ya había un primer acercamiento a los foros, a la comunicación que se ha venido a llamar web 2.0 y etc…pero todavía no era lo que es ahora.

Los encargados de Perdidos le sacaron una tremenda rentabilidad a todo esto. Han sabido jugar con las inquietudes de sus seguidores, han creado diversiones paralelas (Lost Experience y demás)…en definitiva, han sabido ver la importancia que iba a tener Internet en su éxito.

Ahora viene la prueba final: Vuelve Perdidos con Facebook como parte de la vida cotidiana de casi todos. Hasta la anterior temporada eramos más o eramos menos los que podíamos andar por las redes, pero ahora tiene Facebook hasta el perro de la vecina. Va a pasar lo que ya pasó un poquito con la finale de Dexter…que como entres antes de haber visto el capítulo te vas a encontrar comentarios y seguro que algún spoiler. De hecho todavía no ha llegado el primer capítulo y le he visto a Lola en el Face un enlace a un primer trocito de capítulo.

Termino el rollo. Lo que quiero decir es que para evitar sorpresas…el día de capítulo no apareceré por el blog, ni facebook ni ná hasta haberlo visto. Les invito a sumarse a esta iniciativa si no quieren llevarse sorpresas.

Sería interesante saber cuántos accesos habrá a Facebook durante el capítulo y luego después del mismo. Seguro que hay un boom de comentarios. Lo mismo en el Twitter.

Acabe como acabe y nos guste o no el final…viva Perdidos y la madre que los parió.

Pd: Pero para 2.0…el Pc Fútbol 2.0. Eso sí que era grande, quicir.

Si le hicieran caso, la serie se llamaría 12

Martes, 5 de Enero de 2010 9 comentarios

Caigan sobre mi todas las pestes porcinas del mundo y un centenar de patadas voladoras, pero…en fin…sí…uno es de los que creen que Chuck Norris lleva un pijama de Jack Bauer. Todo empezó en aquellos años de mi gallego favorito por Ávila. Además de repeinarnos, nos pusimos a ver V (la vieja), 24, Perdidos… Aquello supuso el germen de mi transformación en “Tiempo de ocio – Tiempo de series” man. Y eso que todavía Ben10 no había llegado a mi vida.

El gran Jack, estirado ya más que el queso philadelphia, regresa el día 18. Se aprieta el calendario de series. Leí hace algún tiempo que los discos de Sabina se iban turnando, uno bueno – uno malo – uno bueno – uno malo… Y me he puesto a comprobar si pasaba lo mismo con las temporadas de 24.

La primera está bien, con buen final…pero yo me enganché en la segunda. Con ganas de votar a David Palmer…de los pocos que harían honor al título de esta actualización.

Vi cinco temporadas de tirón. Yo con subtítulos y el gallego esperando a que lo emitieran en castellano, lo que dificultaba nuestra comunicación entre temporadas. La tercera creo que fue flojita, o no me gustó demasiado. La cuarta me hizo coger manía a Audrey Raines… pero entonces llegó la quinta, que me chifló. Pon un Aaron Pierce en tu vida.

Desde entonces ha habido dos temporadas y una cosa intermedia: Redemption, que es curiosamente lo que más me ha gustado desde entonces. Porque la sexta no estuvo mal…pero en Tom Lennox yo sólo veía a Bizcochito: ¡Poughkeepsie!.

De la séptima mejor no decir nada, que está medio recientita y alguno me podría matar. Pero el señor Manzanares (y hasta la niña de Rajoy) podrá convenir conmigo en que se pasaron de frenada. Siempre lo hacen – es 24 – pero esta vez costaba amarrarse el cinturón.

Dicho lo cual estoy deseando volver a escuchar la cuenta atrás…tic…tac…Y es que al final ya se sabe: Jack Bauer saldría de la isla de Perdidos…en 24 horas. [ Estaba yo pensando lo difícil que sería elegir el primetime si uno viviera en los uesea. Menos mal que vivimos en Serranolandia ]

Ay Pequitas, que cerca de volver estás. ¡Dale a la guitarra, amigo Locke, y cambiamos de tercio!

Acabamos de dar los premios Trapseia (bravo por los Darwin, por cierto) y quiero echar un cable desde aquí a los ministros en la persona de Miguel Sebastián. Normalmente suelen ser nominados por sus frases planetarias pero esta vez el Ministro de Industria se merece puntos positivos por puyita y estilazo.

Aunque para estilo el que manejo en casita desde que me han regalado unas prendas térmicas que dan un calorcito rico-rico. El regalo de las navidades, hoygan. Lamento, eso sí, haber quedado de nuevo lejos de la moda…estos calcetines molan demasiado. Y yo que nunca los puse ni en los móviles..

En fin…conmino por último a la humanidad a que alguien cree en el caralibro una página de fans de Spirit: ¡Ánimo, muyayo!

Ustedes sean buenos…y dejen de mirar dónde esconden las cámaras los Reyes, que son Magos aunque no den discursos de Navidad…

Por cierto, enorme “El Listo”. Jolines.

El mundo de McNulty

Domingo, 6 de Septiembre de 2009 5 comentarios

Los buenos acaban la película en torno a una buena mesa. El vaquero baila con la dueña del local (todos sonríen felices) la cámara se aleja y del humo de la chimenea surge el “The end”. La bondad ha triunfado de nuevo sin dobleces, los malos han vuelto a la reserva. Quien dice vaquero dice Mickey con Minnie o dice Doctor Martín con la cuñada Alicia. Lo importante es que se acabó el disturbio.

Pero no, en la verdad no es así. El hombre detrás de la cortina de la droga trapichea con el poder político. Aquí el abogado está enfangado, el político está enfangado, el jefe de policía está atado y para sobrevivir todos necesitan caer en el juego. Por otra parte, el yonki no bajó a ese mundo porque sí. Las escuelas no tienen buena pinta. La decadencia lo impregna todo y sucede así porque al final todo está conectado.

The Wire es la serie que te enseña lo que normalmente prefieres no mirar pero siempre has sabido que estaba detrás de todo. Si estás pensando que esto no va a ninguna parte, aquí te muestran el por qué. Desde el todo a la parte, de la aguja al pajar. Todo unido y todo corrupto. El policía es alcohólico y calculador. El asesino es gay y cariñoso. Si tocas la mierda, te ensucias. El niño se va haciendo mayor y al final la vida que le toca le convierte en el nuevo matador que en apariencia no tiene ni motivos ni escrúpulos.

En la realidad no hay un protagonista, todos lo son. Cada uno complejo y con dobleces.

Rules change. The game remains the same.


Del análisis implacable no se libra nadie, por supuesto tampoco el fantástico mundo del periodismo. Harto de estereotipos, ver este serie te hace sonreir de forma macabra. Sonríes porque es tan crudo como real. Macabro porque lo que cuenta no es bueno.

Pasará el tiempo y seguro que vendrán a mi mente nuevas situaciones y escenas. Hace tiempo que la realidad no la sacamos en los periódicos. Todos saben que el último fichaje o un accidente de coche serán las lecturas más visitadas del día. No importa hurgar en lo que realmente se cuece. Nadie cuenta lo que hay detrás del jefe mafioso. No interesa saber qué hay realmente en el lugar en el que se decide. A nuestra pantalla sólo llega la cara del títere o en su defecto la actuación de Oscar del político o empresario.

Y no se cuenta porque detrás está el dinero. El poder que conecta a la droga, el ladrillo, el político, el fútbol, el periódico, la televisión, la policía. Todo. Nos quedamos con el maquillaje y – unos más y otros menos – todos jugamos la mentira. Yo juego la mentira.

En definitiva, es duro volver a la realidad cuando te la acaban de presentar sin trampas. Así es The Wire.

Asumir que rendirse no es una opción

Lunes, 29 de Junio de 2009 5 comentarios

“…Y vamos viendo cómo la vida, a medida que va pasando, nos va liando de mala manera, nos va metiendo en problemas y, cuando parece que uno aprende a vivir bajo unas condiciones determinadas, entonces todo da un giro y se desequilibra de nuevo, teniendo que aprender, otra vez, a vivir bajo otras condiciones determinadas.

Tenía razón Vio (suele tenerla) cuando decía que al engancharme a “The Wire” me preguntaría por qué no la había visto antes. Ya lo hago. Baltimore: drogas, policía, vendedores, yonkis, políticos, medios de comunicación. No hay malos ni buenos. No hay visiones maniqueistas. La vida te va líando de mala manera, te va metiendo en problemas, todo se entremezcla y se junta.

Pero la frase que da comienzo a esta entrada no habla de esto, sino (lectura recomendada) de “A dos metros bajo tierra“. Una serie de la que oigo últimamente mucho a pesar de que terminó hace tiempo. Habrá que hacer caso este verano a Casciari y verla.

Y sigo con series. Serían casi las 3 de la mañana del miércoles cuando se me escapó una carcajada que debió oirse en todo el edificio. Era el final del primer o segundo capítulo de Studio 60: El programa había acabado y todo el elenco se felicitaba, se iba de copichuelas…pero en ese momento el guionista del programa Matt Albie (Matthew Perry) se gira y mira el reloj. La cuenta atrás ha comenzado otra vez, tocaba escribir de nuevo.

La rueda gira y gira. Pensaba en todo ello en la ducha, chorreando agua por las orejas. El último lugar donde soñar con escapar de la tiranía del tic-tac. Pensaba en que nada era blanco ni negro. Imaginaba cómo encontrar acomodo en las nuevas realidades inminentes. Recordaba a Deivid advirtiéndome del meneo que le iba a pegar a mi vida. Me sonreía al pensar que de nuevo caería al abismo del minuto a minuto, del tener que volver a mirar el reloj y escribir y producir y seguir con mi workaholism al que pensé que nunca llegaría.

Y mientras seguía con mis planes, la vida sucedía. Sin tiempo para pararse en recuerdos…pero con una dosis de Páez justo a tiempo para darse cuenta de cómo extrañaré a los que se van y los que se quedan.

Esto del medio audiovisual es como el fútbol. Con Junio llegan los descartes y los parches. Tampoco faltan los directores deportivos que guardan las piezas serviles y mantienen las inservibles mientras aniquilan los cimientos. Eso pasa todos los veranos. Alguna aldea gala resiste al invasor, pero son las menos.

Y así salí de la ducha, dispuesto una vez más a atravesar el parque, estornudar un par de veces, esquivar al perro ladrador y comprobar que de nuevo nos habían robado el Marca del buzón. Pensé en los honrados mercenarios y en cómo sobrevivir al juego de La Oca.

El teclado me esperaba otra vez. Sting cantando Fields of Gold y Josh Lyman Danny Tripp llamando a la puerta: It’s not going to be a problem at all



And I like it when she makes me laugh, and I like making her laugh, which isn’t easy to do, so it’s gratifying. She’s undeniably sexy. I like it when she smiles at me, and a couple of other things, but that’s it.

Estamos jodidos.

It’s magick

Martes, 26 de Mayo de 2009 6 comentarios

No sé si tendrá trucos de montaje, edición o sonido. Sólo sé que he estado cuatro minutos con la boca abierta. Creo que se llama belleza a esa sensación

* Gracias Darius una vez más.

Dedicado a la memoria de Juan Antonio Cebrián.