Dios nos odia a todos. No lo digo yo, lo dice mi actual filósofo de cabecera. El malvado quimérico me lo ha inyectado en vena durante Julio y Agosto “Tienes que verlo: Es bueniísimo”. No vuelves a salir a la calle igual desde que lo pruebas.
Nuestras vidas son más aburridas que las de Hank Moody (creo, supongo) pero su visión irónica, destructiva e implacable y a la vez tierna y frágil te van calando. El único tipo capaz de desprender una clase infinita desde su coche sucio, destartalado y sin un faro. Siempre al borde del pitilo.
Un sujeto de envidiable talento y consecuente lógico destalento. Viajando de California a Extremadura, y valga el recurso, parecería que Duchovny estuviera viviendo su particular “Bribriblibli“…
Veo en Film Affinity que no llega al seis de media. Yo he puesto un 9 planetario. Me habrá pillado en madrugada blanda. La tenía guardada desde antes de la mudanza… no sé si por recomendación de alguien o como parte de mi viaje por la filmografía de Cusack. En cualquier caso ahí estaba, esperando su momento.
Hace dos horas me tejí otra vez la trampa. Me la puse para unos minutos, para echarle una invitación al sueño. Pero cuando te tienes acostumbrado a apurar todos los luceros del alba, el cerebro no entiende de futuros madrugones.
Título astronómico. Me encantó el inicio. Me chifló la continuación. Se me pasó volando. Y no sólo no me dormí sino que me tuve que poner a escribir esto. El cabrón del despertador amenaza con sonar en menos de tres horas.
Debe ser algo marciano estar delante de una pantalla escribiendo algo que no leerá nadie hasta el día siguiente. Mañana (hoy) me perseguirán las legañas a la velocidad de la luz. Pero no importa. Han sido dos horas fantásticas. Me acuesto con una sonrisa un poquito mayor de la que lucía al despertar.
Lo supe desde que vi la caja moviéndose. Sí, soy muy flojico, pero eso es lo que me enganchó. Adivino la fórmula que hay detrás del guión: niño raro con problemas, hombre viudo con un espacio que rellenar. Ok, infalible. Y además, el otro día en el tren también me puse lloricoso con una peli de Richard Gere sobre un perro fiel que esperaba a su amo día tras día. Sin dudarlo.
Lo admito. Pero el Niño de Marte está soberbio en su actuación. Y ya es un hecho que no puedo dormir, eso está claro. He caído atrapado por ese condenado marciano sin antenas: su cinturón de gravedad, su polaroid, su mirada curiosa. Su defensa de lo suyo…también sin dudarlo. Será que con los años me fío cada vez más de los niños y de los perros y menos de todo lo demás.
De vuelta a mi noche de insomnio miro la luna que tengo enfrente de la cama. Echa luz cuando llega la oscuridad. Por la ventana La Seo me mira vigilante mientras doy vueltas imaginarias a la habitación. Busco a un Hobbes o al peluche rojo. Pensando en brindar por todos los pequeños Calvin que viven en su pequeño mundo de fantasía. Esos geniales bajitos que saben lo que de verdad importa en esta vida: la sonrisa, una ilusión.
Si pudiera elegir como acabar esta historia estaría a lomos del gran bichejo de la historia interminable. Gritando a las nubes que el mundo de fantasía no se rinde. En la mía, al menos, mañana no suena el despertador.
Dichoso Morfeo llevando otra vez esas m&m de colores.
Al principio nos asustó. Tenía un aire a Expediente X, pero sin la osadía de Mulder ni la complicidad de Scully. Temblabas al ver a Peter y temer que en cualquier momento saltara Dawson por una ventana. Incluso esa primeriza historia de amor inmortal, algo fantasmagórica, no daba buenas vibraciones.
Pero la tele ya nos advertía desde su catódica sabiduría: había que darle una oportunidad a Abrams. Tal vez la historia de los Bishop pudiera dar el salto a algo grande. Y lo dio, no me pregunten cuando…sería a mitad de la primera temporada. Poco a poco se empezó a entrever el trasfondo. Más allá de los monstruos de cada semana habría una mitología, una conspiración como eje conductor. Y si era lo que parecía, sonaba fenómenal: una guerra, experimentos mentales, moral discutible. Aquello empezaba a pintar bien.
Un científico chiflado y perdido, que poco a poco se va encontrando y dejando interesantes perlas…ese hombre esconde algo. La rubia detective gana presencia y atractivo (sí, también morbo) a cada minuto. Joshua Jackson te empieza a convencer. Pero de repente te das cuenta de que siempre hay un calvo por ahí. Y que esos tipos de Massive Dynamic tienen pinta de ser malos, muy malos….tanto como para preguntarte qué carajos tendrá el bueno de Broyles con Nina Sharp. ¿Es que no aprendió nada este hombre en The Wire? Ya está, consumado, la serie te enganchó.
—–> Este texto es un extracto de una colaboración que tenía prometida. Está completo en “Aquí sólo se habla de series” <--------
Pasan los años, las ciudades, los trabajos. Pasan por tanto muchas caras, sobre todo en un gremio como el nuestro condenado al movimiento perpetuo. Pero no todas dejan huella y casi ninguna lleva ya sello personal. Dani sí.
Poco a poco fui recopilando anécdotas suyas para un día poder volcarlas en este rincón. Y es que cada viaje con él es una invitación a algo grande: una conversación, unas risas, una sentencia verdadera. Filosofía de vida de quién ha mamado vida desde siempre. Verdad de la calle sin tonterías ni medias vueltas. Verdad de la auténtica.
Un hombre con el rocknroll tatuado en su pellejo. Ya le reconoces las trazas en una vieja fotografía, seguramente en una calle de Torrero. El pequeño granuja posa orgulloso ante su bici. Ahora ese maldito bastardo ha pateado ya varios conciertos y su baby-sobrino es ahora el que pasea por el canal enfundado en una camiseta de los Rolling.
Un tipo fiel a sus ideas, ajeno a las modas y las giliflautadas. Y tan sencillo a la vez como para detenerse siempre en el mismo semáforo del Portillo, buscar al mendigo, hablar con él y premiarle con un pequeño trofeo. Siempre presumió además de tener en sus haberes a la joven Natalie Portman: “Sí, Rubén, es de esas tías que no me importaría volver a tirármela”. Y yo me lo creo.
De los que te dicen Bon Jovi en vez de Buenos Días. De los que ven a un grupito de raros y te corrige con maestría: “¿Esos modernos? que va…¡no ves que tienen toda la pinta de saberse las canciones de los Proclaimers!”
Tiene perfil clásico, de intocable de Eliott Ness. O más bien de compinche necesario de Tony Soprano. Hijo bastardo de Al Pacino, tiene una lista de cosas que hacer antes de endiñarla: ir a dublin, pescar en el lago ness, tomarse un tequila en México, vivir en londres… y ver cine, mucho cine.
Me hizo prometerle que si él cae antes me haré responsable de que en su funeral suene el Local Hero de Mark Knopler. Y algo importante también, que la música se oiga desde un Jet
Hace poco me dijo que el mundo se iba a la mierda: Aerosmith amenazaba con separarse, se retiran los scorpions, Sandra Bullock ganaba un Oscar… ¡primer tío que ganaba un oscar a la mejor actriz!
Él sigue defendiendo hasta la muerte la música en formato original, nada de emepetreses. Me miró consternado cuando le hablé de un futuro de personas enganchadas a teléfonos que realmente eran ordenadores. Pero pensé que el mundo seguía mereciendo la pena mientras hubiera gente que no renuncia a sus ideas.
Volveremos a jugar a John Cusack para nominar a las cinco eternas. No nos hará falta rascar mucho para volver a encontrarnos en nuestra música, nuestras mujeres, nuestra vida.
Es el último auténtico. Un estilo de persona que no creerías que pudiera seguir sobreviviendo. Pero la vida, ya lo ven, siempre reserva un hueco a lo genuino. Por si Zaragoza no me suelta, amigo, brindo por encontrarnos de nuevo aunque sea con micros ajenos sonando a five hundred miles..
Agitaron el fresnel