No es una historia elegante pero tampoco lo fue seguir viajando sin ti y menos aún verte reír en tus destinos. Escudriñando mi ausencia en el brillo de tus ojos.
Es verdad que murieron los momentos adecuados. Lo que quedara de sintonía acabó perdiendo la frecuencia. Hay impulsos que se sienten (“y punto” decías) pero los kamikazes enamorados no llevan cinturón de seguridad. No juegan con red, no permiten anclas en su afinidad.
Cielito, he venido a beber y a escribir. A jugarme el cuello a que lo que alguna vez tuvimos ya no renacerá. P del poema y puñal del que ya no rellenaremos las cuadriculas. La curiosidad no fue suficiente para vencer la losa del miedo. Las manos del destino pusieron cervezas donde hubo certezas.
¿Quién se acordaría mejor? Espina clavada – thorn in my side – de recuerdo de cuando tu brillo no necesitaba de intérpretes o subtitulos.
Quedados ahí, de consuelo en el mundo de los sueños.
Verán, yo siempre he odiado a esos tipos o señoras a los que llueva, truene o barnice la vida siempre les va mal. ¿Qué tal te va? Pues mira…mal. Es que no sabes la que tengo. Uff, si estuvieras en mi lugar. Todo lo malo me pasa a mi. ¿Y tú? Claro, tu siempre estás bien. Ojalá tenga algún día tu suerte porque hay que ver la que tengo.
De cómo nos robaron la ilusión.
Me he cansado. Sigo respondiendo “bien” pero miento. Miento como un bellaco y además como un bellaco tonto. No estamos bien. No hablo de mi ni de usted ni del vecino. Hablo en general. No estamos bien y vamos a peor y lo triste es que nos hemos acostumbrado a mirar para otra parte, a asumirlo como inevitable, a tragar porque al fin y al cabo tenemos para un plato de lentejas. Hoy he vuelto a decir “bien” y me he sentido tonto conmigo mismo. Miro a mi alrededor y he perdido compañeros. Pienso en otros antiguos lugares y también han caído como moscas. Hoy mismo los compañeros de Avila Digital, a los que mando un abrazo. Y nadie dijo nada porque temió ser el siguiente. Yo lo temo. Yo he estado a punto de ser el siguiente y puedo serlo en cualquier momento. No estamos bien, no. Trabajamos más que antes por menos dinero que antes, la vida además es más cara y las desigualdades aún más patentes. Inyectamos e inyectamos dinero como si el problema fuera ese. El problema no es que hubiera poco dinero, es que lo tienen diez compañías y sus subalternos. El problema es que un tipo cobra en una empresa lo mismo que 1000 trabajadores juntos y primero echan a los trabajadores. El problema es que el Rey está desnudo y sólo le pagamos operaciones de estética. Que no, que lo que hay que hacer es cambiar de sastre. Desastre.
Por eso les decía que el otro día en el coche no encontraba la canción. Porque no estamos bien y me he cansado de repetir el manido “y que nos quedemos como estamos”. Nos han anestesiado. Necesito un Tarque para continuar
¿Dónde está la revolución? se la llevó el viento hermano …como una flor.
Y de repente al cruzar el Pisuerga me vino un pensamiento a la mente. Ya no estamos en el mundo de McNulty sino en la consecuencia del mismo. Si no han visto “The Wire”…lean el enlace anterior y vean la serie para entenderlo. Si lo han visto me entienden. El jorobado David Simon hizo un retrato perfecto de la sociedad de la burbuja, la que vivió permitiendo a los políticos ir preparando el desastre.
Pero es que Simon lo ha vuelto a hacer. Lo está haciendo otra vez y no tantos están viendo “Treme”. Es la serie del pensamiento rumiante. La pelea ahora está entre ser Creighton Bernette o Davis McAlary. Ambos saben que nada volverá a ser como antes. El segundo sin embargo intenta olvidarlo. Retiene a los que se marchan, sigue bailando, sigue intentando que no se pierda el espíritu. El primero… (un más que espléndido John Goodman) acaba perdiendo la fe. Ve que nada es lo que fue y que no lo volverá a ser. No es auténtico. Es mentira. Fake. Falso. Y nadie trabaja para cambiarlo. Se han acomodado. El final de la primera temporada es por ello un auténtico golpe al riñon. Hay que ver Treme aunque sea lenta. Es otro golpe a las costillas. Directo al mentón.
Y es que dan verdaderas ganas de que fuera verdad la promicina de los 4400, el cortexiphan de Fringe y en general el petardazo de los mayas. Que la ciencia ficción no lo fuera, que nos sacudieran de verdad de una vez. Boom.
Se nos está poniendo colmillo alatristesco bajo este sol hereje. Dale otra vez Tarque que me quiero emborrachar
Y es que es verdad que el tiempo no te espera, hoy soy aquí solo un extranjero más, un inmigrante del desaliento.
Termina otra semana con otros cuantos amigos abrazando el paro. No hay semana que no recibamos una nueva puya y que no demos un nuevo paso atrás. Conducía ayer por Valladolid sin muchas ganas, cambiando a cada segundo de canción. No encontraba la melodía que me acompañara y no pude parar de cambiar hasta que Sabina vino al rescate. Con el de Úbeda y el volante salieron algunas ideas…que espero desarrollar esta semana por este mismo rincón. Sobre Joaquín, Treme y el mundo que nos espera. De cómo nos robaron la ilusión.
De momento, hoy enlazaré unos cuántos artículos que si los unen…también dan ejemplo de esa sensación. “Monstruos de otros tiempos” ha titulado Pablo esta semana un fenomenal artículo: “Tiene algo de fósil o, mejor dicho, de esqueleto de dinosaurio. De esos que se colocan en las naves centrales de los museos para recrear grandiosos seres de otros tiempos”.
Y volviendo a nuestros tiempos, atiendan al “Principio de Pepe”: “En toda estructura, un trepa asciende hasta encontrarse con otro más cabrón que él”
La idea es de Supermon que añade… “Aquí uno no asciende por méritos: asciende por una hábil combinación de adulación al superior y puteo al inferior, y si por ventura vierais a compañeros ‘legales’ en puestos elevados, pensad que posiblemente estén ahí porque algún trepa lo ascendió a él en lugar de a otro trepa al que temía como posible rival. Pues el principio de Pepe tiene dos bellos efectos secundarios, el ‘ascenso defensivo’ y el ‘ascenso títere’”. Creo que me suena de algo la idea: Un artículo de los que hay que leer.
Mejor viajemos entonces… al Carnaval, por ejemplo. “Si tuviera que describir al carnaval como un color, lo haría, sin duda alguna, con el amarillo. Pero no ese tipo de amarillo histriónico y fulgurante sino un amarillo real, agrario. Color pajizo, de alpaca. Era el color del que se teñía el horizonte castellano desde la loma de aquel pueblo. Los niños, de 15 años aproximadamente, corrían vestidos de azul hacia lo alto del montículo, junto a la carretera, para otear a lo lejos la posible aparición de un vehículo.” Una bonita historia de 505Gonza.
Y si prefieren una isla desierta… vénganse al islote de Bea: “Cogió la taza de té y la acercó a su boca. Tuvo que retirarla rápidamente porque se quemó la lengua. No le importó. Estaba a un paso de conseguir lo que andaba buscando desde hace meses. Solo faltaba que el teléfono sonara.” Pinchen el anzuelo.
Me van a permitir que le robe el título a una (como es habitual) excelente entrada de Sara R. Gallardo. Enero fue el mes de las tinieblas brumosas y Febrero el de las pocas nieves y los soles engañosos que dan luz pero calentar calientan poco. En mi caso más que ventoso el mes ha venido agotador, con mucho trabajo, lo cual en estos tiempos está bien pero a la vez mal. Lo de 10 lo hacen 7, lo de 7 lo hacen 5, lo de 5 lo hacen 3… hasta que la vasija se rompe. Y eso.
Iba yo con la carusa pensando en echarme una siesta cuando de repente vi moverse rápidos y coordinados en mi dirección a un grupo de chavales de un colegio. Temí lo peor para la integridad de mi coche. Fue una falsa alarma… realmente lo que habían preparado era una performance. Al llegar a su altura me asaltaron cuales vendedores de pañuelos con unos carteles con la leyenda “Dame argo. Por favó, dame argo”.
Comprendo que alguno lea esto y considere que los chavales no tenían gracia porque se reían de una situación social dramática. Lo entiendo. Pero mi reacción fue reírme a pata suelta, también un poco de mi mismo. Ellos estaban risueños y encantados, todavía inocentes. Al ver que me lo tomaba bien… se gustaron un poco más y completaron su actuación. Qué quieren que les diga… esa lección de teatro de calle improvisado me puso de buen humor. Todavía queda gente en el planeta dispuesto a tomarse esto de la vida con alegría. ¡Que les dure mucho!
Premios 2012
Pero así no, hoygan
Hay nuevo consejo de ministros en marcha y por lo tanto una amplia posibilidad de encontrar candidatos a los próximos Trapseia 2012. Y va de repente el ministro Wert (aka #wertnodoyuna) y se marca un speech ¡en 5 idiomas! ¡Lo contrario al premio Esperanto! ¡Éste quiere hundirme el negocio! ¿Alguien tiene algún candidato al premio Esperanto?
Porque para el premio bocachancla ya tenemos otro nomineé. Gerard Piqué se marca un Waka-Chancla con su “La liga se le hará muy larga al Madrid”. Correcto… Larga y tediosa. Esta situación me permite además recomendar vivamente que sigan en Twitter a Eau de Pep / Llourinho. Ahí se juega la verdadera liga.
Antes de continuar…no se pierdan a este fenómeno. Y encima se da un aire a Zuckerberg. ¡3 puntos!
¿Una limonada?
Francia mediante, he estado pensando en proponer a los guiñoles gabachos a alguna categoría…y creo que pueden encajar en la de “Mundos de Yupi”. Yo es que se la tengo guardada desde lo de Villenueve en Trafalgar a los cabrullos de los Allons enfants… Y precisamente otro rompefresas es el último nominado del día: Michel Platini por decir lo siguiente “Es el líder deportivo más existoso de todo el mundo y de la galaxia”. Y no se refería a Camps sino a Ángel Villar. Aham.
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Cerrando el asunto… ¿Alguien tiene algún beso del año en 2012 o todavía es pronto? De momento como historia de amor me quedo con el capítulo “Chase” de House. Amigos…muy pronto echaremos de menos a House como ya echamos de menos la Superpop.
Para arreglar la cuestión de la perdida del Dr. Gregorio…tengo pensado contratar a Sherlock. El siempre recomendable Zangolcine escribe muy bien de esa serie. ¿Alguien más la ha visto?
“Algo no va bien en lo de Jorge” me advertía en un mensaje la geniuda de Ana Vázquez. Su inquietud era también la mía por aquellos entonces, otoño tardío. No sabía bien qué había pasado pero por lo que twitteaba el barbas estaba claro que el camino se había torcido.
El negocio ha cambiado para todos y en el mundo de la música más que en ningún sitio. El problema de la vida es que cuesta dinero. Los euros no dan la felicidad pero facilitan según qué cuestiones. Un asunto puede parecer encaminado y de repente virar. Para sobrevivir hay que reinventarse y ubicarse, buscar un sitio y encontrar la posición. Y los giros, en estos tiempos que corren, tienden a ser empellones que te echan la rodilla a tierra.
¿Cómo levantarse tras un nuevo golpe? ¿Hacia dónde dirigirse y con quién como apoyo? Ésta vez, aunque tal vez haya sido la más dura, es la que personalmente menos me preocupé. Aunque Jorge peque mil veces de pesimista y de no morder en el sitio correcto, su camino sólo puede encontrar ya la dirección del escenario. Esa misma franqueza que le hace vulnerable ante las realidades del negocio le convierte en gigante en el envío de emociones. Pasa el tiempo y aprende y a todo ello hay que sumar un entorno firme que no le deja caer aunque se empeñe.
Un viaje a Asturias: guitarras, cajones, perderse en el pueblo. Vitaminas para la ubicación neuronal.
Nos citamos en casa del superhéroe David Pollo. Desde que entró 2012 teníamos pendiente juntarnos todos y contarnos buenas nuevas. Porque el grito siempre vuelve y por fin había buenas noticias. No lográbamos coincidir desde entonces pero tras salir la entrevista en el Diario de Ávila decidimos que ya tocaba. Una reunión de las nuestras… una entrevista sin las rigideces del formato prensa. Sin la potencia de salir en el Diario – claro está – pero sin limitaciones de espacio ni leyes escritas.
El asunto pintaba bien. Unas palabras de Billy Villegas me habían devuelto la sonrisa… y verle en el escenario de nuevo con Basilio lo había confirmado. Carrocería nueva, fieles acompañantes, dirección correcta: seguir peleando
Nos sentamos. Cervezas Ambar. Un libro de filosofía con Freud sobre la mesa. El grito de Homer en la pared. Un gato negro.. ¡y de nombre Agapito!
“¿Sabes Ru que mi primera canción fue de gatos negros? Te podría cantar el estribillo…no, no, no. Deja” decía Jorge instantes antes de pisarle la cola al bueno de Agapito. No es bueno jugársela con gatos negros. Al rato el felino se revolvió y decidió meter garra en el brazo del cantante. Empate a 1 en el corral.
Comienza la charla y Teresa corrige si sale alguna palabra malsonante. Teresa lo puntualiza todo: es el yang, la cara b, la alternativa necesaria, el omega que trae el equilibrio. Con sangre de artistas, la señorita Bangsgaard es optimismo en la frente. Si Jorge protesta ella pinta una flor. Le corrige, le encamina, dulce pero firme. La mezcla vasco/danesa me enseña unos dibujos que formarán parte del diseño artístico del futuro album. Son geniales. “A “Piru” también le he metido en el proyecto, ya lo verás”.
Confirma Jorge que entra a grabar ya mismo y que espera poder tener el disco en Abril con 12 o 13 canciones. “Desde que uso el iPad no puedo parar quieto. Ahora grabo 17 canciones en vez de una. Experimento con algo más que una guitarra, no dejo de tocar cosas”
Pollo pone una grabación casera. “¿Verdad que suena a Tim Christensen?” dice Teresa. Y algo sí, bastante sí. El mono, es decir el barbas, ciertamente no ha parado quieto. “Hay que sacar las canciones ya, los “grandes éxitos”, tenemos que salir ya con ello.” Lo que no puedo asegurar es a qué sonarán ahora pero prometer promete
“Busca recursos, plantea historias” dice Marazu de Jorge García que se encargará de la batería. El resto de acompañantes son camaradas conocidos, el profeSefo Barragán, el antes mencionado Billy Villegas… y Basilio Martí. No se entiende a Jorge sin Basi y así sigue siendo. La serenidad de ese teclado a su vera invita a pensar que este año (por fin, ya sí, de una jorobada vez) vamos a disfrutar de un gran disco.
Salimos hacia los Sotanillos. La discusión se centra en torno a las vías de promoción, la web, el spotify. Hablamos del buen estado de la creación musical abulense (los imprescindibles Triolocría, Los Pedales). Pedimos una de hierbas a la salud de Freud y de los cuernos vikingos y charlamos un rato del amor. Del amor como admiración y de sentir orgullo de quien tienes al lado. Reconocemos que ya no somos lo que fuimos pero que nos gusta más quienes somos ahora.
Y confiesa Jorge entonces un último sueño: “Quiero ahorrar para un capricho. Una bici de trial. Algo para evadirme y perderme tranquilamente”. Un viaje al que también nos apuntamos