Tiembla la luz en el umbral cuando estás en vena (trataré de ondear mi bandera)
Buscando un arma más precisa (hasta que todo te encaje) caminando hacia el Puerto de Santa María. Ahora no hay lugar donde puedas estar suficientemente lejos. Mal, cuando salías a por todas …
Necesito entrar en los sueños de alguien [si pienso en ti como en ninguna te quedarías con la duda también]
Y tu decias ey!
Nadie podrá con nosotros
Yo te decía ya sabes, ya sabes, ya sabes como el autoestopista de sus sueños. [Pusiste en el crucigrama la P de poema y puñal]
Pero (disculpad mi osadia) ser valiente no es sólo cuestion de suerte. La vida te lleva por caminos raros así que consultamos los mapas.
Carne de aceituna de un olivo en la carretera. Seguimos el camino de una mirada que sabía decir más que cualquier epístola mezclada con whisky. Robé cuchillos, abracé el huracán.
Era un día en el mundo y no me resignaba al sabor del siguiente.
Les hablaba de la necesidad de los viajes, pero no sólo de los geográficos. Me refiero también a los mentales. Sentarse a rememorar el camino, aprender de lo que nos forjó. Tantas veces me lo hice repetir después de que apareciera Ana por Zaragoza para hacerme recobrar la senda: Es la compañía, estúpido
“No somos nadie en un universo muy grande. Si seguimos acercando la lupa, seguimos siendo una mierdecilla dentro de una maquinaria de poderosos en la que no contamos para mucho. Sólo acercando mucho la lupa encontramos el punto de vista adecuado. Los nuestros. Ahí si que somos importantes.”
Acaba Agosto y llega Septiembre, perogrullada que no por dejar de repetirse cada año me produce precisamente alegría. El asunto de los septiembres es que se acaba el paréntesis y vuelve la vida real. Y algunas veces – y esta vez va a ser el caso de nuevo – con cambio de reglas.
El asunto es que las dos personas que más tiraban de mi en Valladolid -cada una desde su parcela – van a seguir existiendo en mi vida pero van a estar más lejos. Y una de las salidas no me la esperaba y el radar indica tocado amenaza de hundido.
Ustedes son gente lista y saben leer entre líneas. Juguemos a ello: A finales de verano hay fichajes, hay directores deportivos, hay tuercebotas y también hay aficionados a la demolición. El sagaz de turno no falta en ninguna ciudad, por lo que se ve. Así que.. ¿qué tal si asumimos que rendirse no es una opción y me echan un vistazo entre vídeos a una historia antigua? …
Esto del periodismo tiene sus cosas y sus crisis…
“No es que piense que me equivoqué haciendo periodismo. Está claro que esto me gusta, soy un esclavo de la información, soy incapaz de no estar mirando qué ha pasado a cada momento. Pertenezco mucho más a ese mundo que al de vendedor de chucherías. Pero esto se trata de un conjunto, y me apetecería dedicarle más tiempo a la vida y menos al trabajo. Manejar un poquito más de dinero, un poquito más de tiempo. Las dos cosas a ser posible, una de ellas al menos.”
Pero aquí seguimos. Servidor tenía un miedo terrible al entrar en Pucela (ya saben aquello de Lady Valladolid y demás epitafios). Y no es cuestión de regalar el piropo: Valladolid está muy lejos de ser para mi lo que es Zaragoza. Es una ciudad de pocos aliados, aunque los que lo son (habría de decir las que lo son) son irrepetibles. Demonios, me va a faltar algo en el día a día.
Seguimos porque este trabajo ofrece cada día algo diferente. Aunque haya que sobrevivir a la fauna y sus envidias, quedan las sonrisas, las historias y las gentes. Además, estar loco o echar dos cervezas por encima de la cuenta se mira con cariño. Forma parte del paisaje que no se debe perder.
Pero me da rabia tener que renunciar a otro eje insustituible. Me da rabia porque ya le dije a las musas que les quería cambiar el talón y tengo también la sana intención de cambiarle las reglas a Octubre. Este año no tirarás más hojas. Tenemos la trinchera preparada en la línea de fuego
“Quién sabe quién nos sustituye, sólo sabemos que se nos sustituye siempre, en todas las ocasiones y en todas las circunstancias y en cualquier desempeño, en el amor, la amistad, en el empleo y en la influencia, en la dominación, y en el odio que también acaba por cansarse de nosotros; en las casas en que habitamos y en las ciudades que nos consienten, en los teléfonos que nos persuaden o nos escuchan pacientes con la risa al oído o con un murmullo de asentimiento, en el juego y en el negocio, en las tiendas y en los despachos, en el paisaje infantil que creíamos sólo nuestro y en las agotadas calles de tanto ver marchitarse, en los restaurantes y en los paseos y en nuestras butacas y en nuestras sábanas, hasta que no queda olor en ellas ni ningún vestigio y se rasgan para hacer tiras o paños, y en nuestros besos se nos sustituye y se cierran al besar los ojos, en los recuerdos y en los pensamientos y en las ensoñaciones y en todas partes, sólo soy como nieve sobre los hombros, resbaladiza y mansa, y la nieve siempre para…”
Caras se van, caras llegan. A todos se nos sustituye pero no tenemos por qué renunciar a los que nos hacen felices…aunque pasen a estar un poquito más lejos. Sin pasos atrás. Habrá que seguir porque lo único que sigue prohibido es rendirse. This is war.
Ya te amenacé: Volvería y te emborracharía y mucho. Y lloraremos y mucho. Primero de tristeza, luego de alegría y al final otro poco de tristeza (y mucho). Probaré mil maneras de retenerte: raptaré tus peluches, precintaré tu ordenador, te ataré a la silla. Eres periodista de las que no quedan casi por ningún sitio: pertinaz, sagaz, independiente. También enfadica, cariñosa, de locura abrazable. Hay que joderse Clarita, me dejas las ondas a cero…pero ésta tenía que ir por ti.
Nuestra historia del verano 2011 dio comienzo al estilo de una buena novela policiaca. Tres sujetos de dudosa reputación girando calles sin respetar direcciones prohibidas, señalando puntos inexistentes, maldiciendo peatones y conductores. Si le quitamos misterio a la escena y le ponemos color confesaré que sólo estoy hablando de tres desesperados buscando aparcamiento por las calles de Huesca. El ansiado hueco finalmente apareció y comenzó entonces un pocosano pero necesario y lindo desenfreno. Ronroneando sanlorenzo pasaron las horas. Por volver a la escena en blanco y negro, recuerdo a mi maño bogartiano asegurar entre katxis que “esa mirada está tipificada en el código penal”. Como tipo de leyes que es no tuve otra que creerle. Estuvo fino también @manzaniano posteriormente cuando resumió la aventura con un “Dos días junto a @trapseia y @SCroquet son una bendición para la mente. Para el físico ya es otra cosa.”
Hubo entonces que hacer click. Porque cuando el destino dibuja un complejo triskel, Coque Malla se pone termonuclear (puede ser).
La idea era perderse en Milán con mi filósofo de referencia. Compartir charlas y no olvidarse el pasaporte. Con Jósatres nunca se sabe dónde te llevarán los kilómetros. Cambiamos su cordura por mi locura para sacarle unas risas y cervezas a la vida. Auscultando serenos minutos al devenir.
Me guardaré un paraje en secreto con la esperanza de que todos los demás también lo hagan y algún día podamos volver con tranquilidad a unas fantásticas cascadas termales que me descubrió la pareja europea.
Lo que sí les recomiendo – aquí unasfotejas – es visitar “Las cinco tierras”. Sin prisas. Da tiempo, es bonito, es un rincón especial. Merece la pena dedicarle una jornada.
Pero estar con Joe trae efectos secundarios…te contagia sus ganas de viajar. Amanecí en Milán, comí en Pucela, merendé en Madrid y anochecimos en Cádiz. Así a ojo debe ser una jartá de kilómetros para menos de 24 horas. Todavía ando recuperando el sueño pero el exceso de tránsito con gusto no pica.
Con el paladín de la estulticia de compañero faltaba redondear el viaje. Dejarse de mosqweeteras y whatsappetonas de cercanía 2.0 y volver al estimulante uno más uno de Cádiz, cerca de los terrenos furgoperfectos donde anochecimos y amanecimos con más salitre que higiene. Que también es necesaria.
Con cara de Hankie y acordes de Alice le pedí a Cadizfornia un check my brain. Siempre al borde de ser sumergidos por la ola. Pinches pájaros pendejos jugando a escritores embelesados entre melodías pizarras y recuerdos a las hermanas Meltrozo. Canícula del verano, vacaciones gatunas.
Y allí – desde la playa – lo tuvimos claro.
¡A todos fuck you por igual!
“Cuando la cercanía intercambia perfumes las certezas se diluyen”…
En el paladar aún se degustaba la fina mezcolanza. No negaremos tampoco la presencia de un poquito de tequila. El caso es que sucedió. De nuevo junto al mar y de nuevo junto al paladín, al igual que cuando surgió la idea de este blog, decidí que era momento de avanzar un par de notas sobre ese futuro libro que algún día tengo intención de publicar. Os dije que ya tenía nombre. Ahora tiene también inicio y final. Las pilas alcalainas nos activaron.
Porque como decía Blur the life is the night y mientras haya distance left to run (y alguna monedita) hay que combinar gentes, lugares, personas, vivencias y así finalmente encontrarse. Si de ahí finalmente sale un libro (que no una novela) será porque volvimos a Conil.
Nos volvimos de madrugada pensando en un quisiera dormir y no despertar jamás. Aquella noche de caminero acabaría soñando con códigos inalámbricos de una Yumi Ishiyama a la española.
….
Y cuando parecia que volvian las rutinas…@clarasaavedra me dio la puntilla. El año recomenzará en septiembre una vez más. Pero para escribir sobre eso necesito un domingo noche, una cervecita y echarle un rato más de lectura a Marías…
Hoy le cedemos los bártulos de la escritura a @manzaniano. La historia dice así… _____________
EL CARRUSEL
Colgaban de su cara restos de algodón de azúcar. Había decidido invitarla sólo para que estuviera un rato callada. De penas y zozobras está cargado el mundo, me dije, como para que me venga ésta ahora con la lista del Mercadona. Le digo que mejor me recite la de Schindler, y me contesta que en su piso no tienen ascensor.
Sí, estamos paseando por las ferias pero todavía no nos hemos montado en ninguna atracción. Le propongo la cueva del terror para fomentar el contacto físico. Pero ella, todavía con restos de algodón de azúcar en la cara, dice que es más de carrusel. ¿Y no prefieres “Tiempo de Juego? Por supuesto, no ha entendido la broma.
Total, que ahí me tienen, saludando a una mujer de 28 años montada en uno de esos caballos de madera que suben y bajan en el tiovivo. Su cara refleja la más profunda de las felicidades porque ella no sabe lo que es la prima de riesgo, desconoce a Maquiavelo y su “Divina Comedia” y no ha visto un solo minuto de “La Guerra de las Galaxias” o “Indiana Jones”.
Servidor acumula años y sentencias pero hay cosas que no cambian. Y ya, ya sé lo que nos pasará una vez más. Estaremos paseando de noche entre puestos de condenados perroflautas y nos embobaremos con algún simbolito, un triskel, un qué se yo. Querremos ser druidas o al menos tener una pizca del talento de todos esos vendedores de paseo marítimo. Miraremos alrededor, veremos guapas andaluzas y nos preguntaremos qué carajo hacemos por Castilla. No querremos volver y mucho menos reconocer que no tenemos el talento o la valentía suficiente para dejarlo todo e irse al sur de la razón a vivir junto al mar y lejos del bullicio.
Nos contaremos alguna milonga bajo las estrellas y el influjo del vino barato. Pensaremos en faros perdidos y en historias con sabor a salitre, olas y miradas que se pierden en la luna.
Al final nos tendremos que volver pero nada me parece más necesario hoy que hacer clic y bajarme con Deivid a cambiarle la dirección a la brújula. Sin más pretensiones que las de siempre: arrancar sonrisas, contar alguna mentirijilla, tirar el bañador al viento. Comprobar si es verdad que el verano quería dejarme claro que lo que necesito es una buena gaditana
…hi ha un xiringuito amb quatre pins al fons,
tu i jo asseguts a la barra d’un bar,
sona bona música i som davant del mar…
Cuando esto se publique estaremos camino del mar y lejos de los lujos y los enchufes. La gran pregunta será descubrir qué canción se convertirá en el himno de la aventura. Seanme buenos, traeremos fotos y sonidos. Acuérdense de pasarse por Los 4 palos, que les he dejado alguna sorpresilla más para estos días.
Y por último recuerden que como todos los veranos…somos feos