Vuelvo a casa para hablarles de un vuelo de España a Irlanda que me dejó zambullido en un viaje interior a ninguna y a todas las partes a la vez. Fue como una película de dos horas recreada en mi cabeza mientras paladeaba la cuidada edición del nuevo e imprescindible libro de Pablo Garcinuño, “Así no vamos a ninguna parte”.

Lo ponía por Twitter al poco de empezar a leer los primeros capítulos: “Ojala pudiera patentar párrafos enteros y poder decir que son míos”. Creo que ahí me di cuenta de que la envidia, cuando es sana y especialmente intensa, se llama admiración.

Seguramente alguna de las líneas que desliza por sus historias, seguramente alguno de los párrafos que nos ha regalado Pablo en esta obra, sean de lo más delicioso que se haya publicado este año en español.

Exagerao, pensaran: “Como cuida a sus amigos este tunante”.  Adulador, repetirán: “Este pasa por ‘Los 4 palos’ a regalar los oídos a uno de sus viejos compañeros de chanzas, de when they were young.

Se lo trataré de explicar…. (continúa en Los 4 Palos)

Costumbrismo mágico
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