Cuatro de la mañana. Un hombre tentado a la idea de dejarse en manos del destino y a la vez temiendo que esa gilipollez se convierta en la peor elección de su vida.
Cuando mola escribir esas cosas. Cuando uno no tiene fuerzas de mentir sino sólo de darle a la tecla sin parar. Dando vueltas por callejones, Rafa Pons a tope en el coche evitando a unos locales con ganas de hacerle soplar.
Una cabeza debajo de una espada de Damocles. En el otro lado de la balanza lo desconocido. De fracaso en fracaso hasta la derrota final. Mirando la senda. Una vez ofreciéndole variantes a desechar…más vale lo regulero conocido que lo tal vez positivo (seguramente negativo) por conocer. Otras veces (las menos)ofreciendo alguna buena posibilidad que tal vez acepte. Y también de vez en cuando, la vida jugando una de sus malas pasadas otorgando disyuntivas de mal o peor.
Ahí se encuadra. Brindando por un 2008 que lo cambiara todo. Brindando el arte de brindar e imagina que de tanto chocar copas, quejarse de lo ajetreado del año iba a sonar a un “tú lo quisiste”. Sí y no.
Buscando un cambio, no estar sólo por las noches. Una llamada a destiempo. Quistes desquistados. Pero lo de los deseos es jodido, y a veces el que atiende los recados hace una mala transmisión y el que reparte las cartas para que las juguemos ofrece unas bazas de puta madre.
“Sólo tienes que coger mi mano…pero te da miedo, siempre te ha dado”.
Sigues jugando.
Apareció la canguro. Pánico, terror. En sus años de niño las cuidadoras eran viejas infernales de entre 40 y 60 años y no jovenzuelas de buen ver. Mirada pícara, con ganas de vigilarte el sueño.
Fueron Calamaro y Rot a gritarle al oído aquello de “la mujer de un amigo, me ha dicho algo al oído, y yo no sé que cara pondré cuando me vuelva a encontrar con él “. En fin, que habría que confiar en el carajo del 2012 de los mayas. Camino del cuerno sin África.
Destino alguna parte. Sin jodida idea del destino de la vida. Pero el show must go on.


