Aunque aquello parezca la prehistoria, no hace tanto tiempo que un coche azul esperaba a la salida de una estación de tren con una cinta de cassete de Guns’n'Roses. Llevaba el pelo más largo y una cordobesa en el asiento de al lado. Atravesamos la Cuesta de los Hoyos, compramos un Martini que sabía a diablos y juntamos a parte de la cuadrilla.
Un chico con cuernecitos (de maléfico) acompañaba la fotografía. Salimos por ahí a buscar la zona vertical. Todavía no nos habíamos juntado con los otros elementos de belcebú. Pero como ya dije no hace mucho, a veces el caos ejecuta el orden para que lo que tenga que pasar pase.
Y nos juntamos, nos conocimos y ya acumulamos unas cuantas ciudades en las que satisfacer el apetito por la destrucción
La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.



