Hay historias que configuran los días…lo que no se ve de un lunes, la presencia de los hijoputas que nunca entran en crisis, las crónicas de estos días de Marzo con frío y viento. El tictac sigue su curso y nos deja momentos inesperados entre medias de nuestras rutinas.
Todo empieza a primera mañana, envuelto en una braga, con un ADN entre las manos y una llave a punto de entrar en la cerradura del curro. El saludo de buenos días me lo dio un viandante, que nada más verme acercarme a la puerta del trabajo me espetó un contundente ” a ver si buscas un trabajo de verdad “. Pues sí que empezaba bien la semana…
Era sólo un inicio. A medio día salimos fuera a grabar un momento. El repartidor del butano dejó su coche un momento junto a la acera. Cogió su bombona y entró a un piso. Nada más cruzar la puerta aparecieron dos policías locales. Pasaron por delante de varios coches en doble fila, vehículos en carga y descarga, motos sobre la acera. Fueron directos al coche del repartidor para ponerle la receta. El butanero se me acerca, me dice que grabe eso, que vea lo que hacen estos señores. 40 euritos de alegría. El resto de infracciones siguieron impunes, el butanero se quedó cabizbajo y volvió a su tarea.
Vuelvo hacia la cámara y se ha montado una pequeña tertulia. El del gimnasio y el dueño del bar hablan con mi entrevistado. Tiene 74 años y me dice que por culpa de esas multas, el de la caldera no quiere subir hasta su casa. Este es el mundo que nos están creado esos valientes hijos de puta, humilladores del trabajador medio.
La tarde sigue, cruzamos el parque. Otra receta. Hay varios coches mal aparcados y un pobre hombre mirando su tartaja móvil, también con su correspondiente papelito rosa. El resto de coches de la fila siguen impunes. Uno de ellos invade la acera y un paso de cebra. Daba igual, iban a por él. Pitufina me avisa: el policía me ha leído el hijo de puta que sale de mi boca. Lo digo otra vez.
Y es que una cosa es que vaya de optimista y otra ir de gilipollas. El grupete de políticos aparcará por la tarde en el garaje, a cubierto. El escolta, el chófer y el asesor darán vueltas esperando a que acabe su mini-mitin. Pero ahí nunca habrá multa.
No pretendo descubrir la pólvora ni llamar a las barricadas. Pero si hay dos tipos de políticos (los que solucionan problemas y los que los crean) ahora mismo estamos cómodamente instalados en los segundos. Pero siempre pagan los mismos y esto tendrá que estallar. Esta casta corrompida no gobierna para sus ciudadanos sino contra ellos. Yo ya he decidido olvidarme del coche y hasta de la bici. Se legisla todo en este país, se busca dinero hasta por respirar. Llega la dictadura de la neolengua con su precuela: el neogilipollismo. Y encima los hijos de puta calzan libreta y van en moto. Ya sabéis donde tengo el mio. Ojala al tocarme el parabrisas os salte una piraña y os muerda con avaricia.
Creo que todavía no cobran por los sueños (ni por la mala gaita). Por si algún día en el futuro leemos esto, así era España en 2010 cuando decidió seguir creciendo en su inopia y cainismo.
(Por lo demás bien, un lunes majete. Buena semana para todos)



