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Archivo para Miércoles, 11 de Noviembre de 2009

Los viejos vicios nunca mueren

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 16 comentarios

Nos quedamos consternados. ” ¿Que Steven, qué? Tío, no me digas eso. ¿No te he dicho mil veces que una de las cosas que tengo que hacer antes de morir es ver un concierto de Aerosmith?” El cámara de Torrero me miraba desgarrado mientras se retorcía por dentro de sus pirateras entrañas. Nadie a nuestro alrededor parecía lo suficientemente trastornado por la noticia.

- A ella ni la mires, que ni conocía Stairway to heaven.

Noviembre en Zaragoza es lluvioso. Nos montamos al coche con Rivaldi de testigo. El cuerpo pedía Aerosmith pero el de Torrero no gusta de mezclar pelos largos con tardes de limpiaparabrisas. La batería de Ulrich gritaba que la memoria todavía recuerda. Enfrente el coche de los pijos paseaba su enorme A por María Agustín. Nosotros no tendremos dolby surround pero para entonces ya llevábamos un rato bañando los oídos en la lluvia de noviembre

Me aposté 12 minutos desde el canal al Pedro Sancho. El piloto ganó al jugarse la caña a que serían 20.

- “La sociedad secreta de las 4 G vendrá en mi auxilio, querido Faro”

- ¿La cuála?

- El siniestro club de las Cuatro Gotas. En cuanto caen cuatro gotas salen en manada: ¡10 a Independencia! ¡10 a César Augusto! ¡Otros 20 coches a la rotonda de Plaza Europa! ¡Y que ninguno se aparte aunque le piten!

Esa me la apunto, Calavera

- Ja, ja, ja. Seguro que son los impulsores del tranvía.

- No hagas bromas Faro. Son muy poderosos. Y cada vez más sofisticados, míralos: ahora ya tienen hasta una flota de autobuses.

Fue entonces cuando abrimos la ventanilla. El cd cambió de pista.

“Creo que ya tengo el título que necesitas. No des más vueltas. Mick Jagger siempre tendrá tu respuesta”

“Old habits die hard
and old soldiers just fade away
old habits die hard
harder than november rain”

Llegamos por fin a Paseo Cuéllar. Servidor le contaba a Rivaldi la historieta de Guillet y Stainze. El piloto lo completó con un par de pinceladas sobre Sting con los Straits.

- ¿En serio has visto a Sting?
- Sí, pero estaba más pendiente de la morena de delante, la verdad. Me pegaba unos buenos pisotones.

Llegamos a cubierto. Llovía, llovía y llovía. Pero esa tarde le pusimos rock a cada semáforo en rojo bajo el agua de noviembre.

Dedicado a la memoria de Juan Antonio Cebrián.