El anatema febril (uno de dos)

Ejerzo hoy sólo de editor de una escritora castellana (algo mestiza) que me regala relatos de cuando en cuando. Éste me gustó demasiado, lo subiré en dos partes. Dice así…

Ella me gustaba porque era muy puta y me atrevería a decir que algo bisexual. No me importó nunca mientras fuera mi novia o lo más parecido a una que un tipo como yo podría llegar a tener. Follábamos mucho y hablábamos poco hasta que todo cambió. Comenzamos a hablar y el tiempo que no lo hacíamos nos aburríamos como ostras. A veces salíamos juntos y nos emborrachábamos esperando desinhibirnos para en casa deshacer la cama de la pasión. Pero en cambio, discutíamos siempre hasta que nos dormíamos. Y a la mañana siguiente era cualquier día de la semana sin nada de especial.

Tanto tiempo juntos para acabar así. Ella ya no era ella. Quizá no lo fue nunca. Tan sólo un juguete roto usado tanto por mí como por todos aquellos que se la beneficiaron algún día. Y por todas. Algunos minutos trataba de recordar aquellos instantes en los que la había querido de verdad y me jodía darme cuenta de que había demasiados. Tantos como momentos quería olvidarla.

Un día la eché a patadas y no es ninguna metáfora. No fue la primera vez que lo hice pero en esta ocasión no volvió. Algo que debió haber hecho antes de anclarme el daño al pecho permitiendo que me ahogara lentamente. No borraría las cosas que le hice, si algunas que le dije. Algunas veces me gustaría arrancarme su cara de pena cuando volvía drogada y con olor evidente a sexo. Ajeno. Quizás a veces, me gustaría borrarme sus huellas. Y también, borrar mi puño en la pared de enfrente.

Unos meses después me la encontré en la calle. Seguía drogándose, seguía siendo muy puta y evidentemente también seguía siendo bisexual. Todos me decían que se había echado a perder. Yo rezaba para no sentirme culpable por haberla echado a perder. Tenía los labios agrietados, se le habían borrado las pupilas, estaba tan delgada como el papel de fumar con el que se liaba los porros y la nariz le sangraba casi de forma constante como la luna sale cada noche y el sol nace de madrugada…

(continúa aquí)

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  1. :)

    Sobran las palabras para agradecerte las cosas Ru. Lo sabes. Y que lo sepa todo el mundo jiji

  2. jajajajaj

    Tengo q darme x aludida?

  3. Que me pongo celoso. Deja de ser tan critica, que es muy bueno, tonti

  4. Me ha flipado enana. Un poco triste (sombras entre tus luces, supongo). Y a ver si la próxima no la tiene que publicar el zumbón y la publicas tú, tonta.;)

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