Monthly Archives: octubre 2009

Otoño en vena

…Y otros son más tristes que una despedida en la estación…

Siempre vi las sombras del tren al pasar. Me acostumbré al tranquilizador traqueteo del talgo más o menos siempre puntual a su cita con la medianoche. Primero junto a la fuente que ahora se ha convertido en un simple grifo. Después más arriba, junto a la caseta en la que siempre nos gustaba imaginar que había algo más que unos perros ladradores. Luego más tarde ya arriba en esos pisos antiguos que son iguales en todas las ciudades.

Recuerdo que el abuelo nos llevaba a las peñas y jugábamos al escondite, partíamos ramas, cruzábamos de un lado a otro la vía corriendo. Nos refugiabamos del ferrocarril que podía tumbarte con el viento. Puedo jurar que ahí me dejé un par de dientes.

Luego llegaron las obras y las máquinas y un obrero nos pilló aquella tarde en la que pensé que todavía podía ser ese un buen sitio en el que jugar a perder la adolescencia.

Y acabé más abajo que nunca pero de nuevo junto a la vía. Más allá de la fuente, más allá de las rocas que ibamos a visitar. Ahora ya todo es cemento, grúas y multitud de casas vacías. El nuevo perro sólo ladra a fantasmas.

Me cambié de ciudad y ya no siento las sombras del primer tren de la mañana. Va bajo tierra, pero la telaraña sigue ahí. No la quito, no hace nada, sólo ocupa su rincón. Será eso…que servidor también creció cerca de las vías.

A mi, maestro, también me alegra más escuchar un Quique que un dueto con Marta Sánchez. Y llegas justo a tiempo…el lunes me pilló con la hora cambiada y ahora te tengo puesto…


“Esa canción me suena”, dijiste para tí sin saber encontrar la respuesta…

en vena.

El anatema febril (dos de dos)

(Viene de El anatema febril – uno de dos- )

Aprovechando el encuentro le invité a una copa, le ofrecí alguna raya y a cambio ella me ofreció su cuerpo…que rechacé sin apenas mirarla. Me despedí y me siguió. ¡Tanto se había echado a perder que no tenía ni dónde pasar la noche! Acabó en mi casa pero no la toqué. Le dejé la cama y me largué al sofá. Y vino a mí, desnuda, con las costillas evidentes y el cuerpo tembloroso. Intentó besarme y la aparté, la odié e incluso me dio asco. Empezó a llorar y gritó y me reprochó cosas que jamás había vivido conmigo. Era absurdo intentar hacerle razonar.

De repente, se levantó y desapareció para volver con una pistola en la mano. Pensé que me mataría pero no era eso lo que quería. Me suplicó que fuera yo quién la salvara, que ella no era capaz. El tacto del arma era frío, podría decir que hasta me provocó una erección. Me clavó sus ojos inexpresivos e imploró un último beso. Se le di, como uno más, uno de tantos, tantos como dejaron de importar. No me di cuenta de que aquel beso incluía una promesa oculta, inseparable y completamente terrible.

Bang.

La salvé y yo me condené para siempre. Y ahora que yo tampoco tengo pupilas y que no soy ya ni la sombra de mí mismo… sólo busco a alguien que sea capaz de salvarme a mí.

Pero no hay nadie tan estúpido.

* Por El Principio del Fin.

El anatema febril (uno de dos)

Ejerzo hoy sólo de editor de una escritora castellana (algo mestiza) que me regala relatos de cuando en cuando. Éste me gustó demasiado, lo subiré en dos partes. Dice así…

Ella me gustaba porque era muy puta y me atrevería a decir que algo bisexual. No me importó nunca mientras fuera mi novia o lo más parecido a una que un tipo como yo podría llegar a tener. Follábamos mucho y hablábamos poco hasta que todo cambió. Comenzamos a hablar y el tiempo que no lo hacíamos nos aburríamos como ostras. A veces salíamos juntos y nos emborrachábamos esperando desinhibirnos para en casa deshacer la cama de la pasión. Pero en cambio, discutíamos siempre hasta que nos dormíamos. Y a la mañana siguiente era cualquier día de la semana sin nada de especial.

Tanto tiempo juntos para acabar así. Ella ya no era ella. Quizá no lo fue nunca. Tan sólo un juguete roto usado tanto por mí como por todos aquellos que se la beneficiaron algún día. Y por todas. Algunos minutos trataba de recordar aquellos instantes en los que la había querido de verdad y me jodía darme cuenta de que había demasiados. Tantos como momentos quería olvidarla.

Un día la eché a patadas y no es ninguna metáfora. No fue la primera vez que lo hice pero en esta ocasión no volvió. Algo que debió haber hecho antes de anclarme el daño al pecho permitiendo que me ahogara lentamente. No borraría las cosas que le hice, si algunas que le dije. Algunas veces me gustaría arrancarme su cara de pena cuando volvía drogada y con olor evidente a sexo. Ajeno. Quizás a veces, me gustaría borrarme sus huellas. Y también, borrar mi puño en la pared de enfrente.

Unos meses después me la encontré en la calle. Seguía drogándose, seguía siendo muy puta y evidentemente también seguía siendo bisexual. Todos me decían que se había echado a perder. Yo rezaba para no sentirme culpable por haberla echado a perder. Tenía los labios agrietados, se le habían borrado las pupilas, estaba tan delgada como el papel de fumar con el que se liaba los porros y la nariz le sangraba casi de forma constante como la luna sale cada noche y el sol nace de madrugada…

(continúa aquí)

Al otro lado del canal

Pelo largo al viento en toda su extensión. Si los patos distinguen colores – aunque sea en tonalidades de grises – seguro que miran de reojo a un flequillo tan extraño. Cruza el canal con su maleta, menos veces ahora que antes. Se le nubla la sonrisa y alimenta alguna preocupacion. Luce un look agresivo pero desprende amabilidad.

El camino no fue fácil, fueron más bajos que altos. Ir a toda pastilla al final no sirvió de mucho. Cogerá otra vez el autobús al amanecer con uno de sus pañuelos al cuello. Sonrierá si le preguntas qué tal le va. Tal vez se pruebe un peinado nuevo.

Callado, tímido, seguiré observando su día a día más allá del perenne camión de reparto. Intentando descifrar el sentido de cada calada, la mirada que acaba en calma más profunda que su penúltima colilla.

Me gustaba provocarle alguna sonrisa, conspirar alguna artimaña para alargar la puesta de colores a la tarde. Tal vez nunca sepa que sin ella la tarde ya no pincela la misma cantidad de hoyuelos.

Sweet home 30 metros

La culpa es de todos por poner los instrumentos a mi alcance. Mi casero por dejar una manta tan calentita y colorida. Mi tía por regalarme unos pantalones deportivos que llegan a la espinilla y son comodísimos. JC por montar el Komando y uniformarnos con esas medias tan calentitas para ahora que aprieta el cierzo. Y vale… servidor también… por pensar que las chanclas son una buena opción cuando estás relajado en casa. Pero entonces mi cuñado apretó el botón de disparar foto -click – y desde entonces tengo una misión: formatearle el ordenador. Y todos los usbs y cds que le encuentre a él y mi hermana. Esa foto no debería salir a la luz…

Al ver la foto (y descubrirme en parecido look) he recordado que tenía que tirar la basura. Me he deshecho de la manta y he bajado al portal. Son unos metros sin importancia así que así he salido a la calle: pantalón corto, medias, chanclas…y pañuelo al cuello para taparlo de vientos. Guapísimo. De Armani lo menos.

Del bar de enfrente, al que nunca he entrado porque lo reservo para un día especial, ha salido un hombre. Me ha mirado y ha dudado si seguir andando o regresar a la melodía Chicago que salía de la taberna. Yo, mientras tanto, he optado por regresar a mis dulces 30 metros…

Tienen razón mis compañeras de chapa y pintura: soy un dejao. Pero no me negarán ustedes que no suena bien eso de luz tenue, mantita y un buen libro (del club de Juliet, por ejemplo).

Estaba pensando en buenas historias, después de que Don Pelusa me reclamara que le explicara una foto mía junto a un barco de Nelson. Y he recordado que hay una bastante desconocida que seguro que quedaría revertianamente estupenda… indaguen a Carlos de Amésquita.

Aunque para historia buena…la que les robo a los amigos de El Chamizo


Greatest Story Ever Told – Watch more Funny Videos

De algo increíble a algo…increíble…¡¡button!!

LIGA ESTRAPIA F1 V EDICIÓN

1. Calatorao Brutal Car 14886 871 BUT BAR Bra Bra Tot
2. Macabbi de Levantar 14804 892 BAR RAI Bra Bra Tot
3. Esteagua de Bucarest Racing Team 14659 902 HAM VET RBR RBR Mob
4. Fórmula Otal 14644 893 VET HAM RBR Bra Tot
5. Good Lap Fernando 14368 824 VET ALO RBR RBR Tot
6. Mokersport 14171 908 VET BUT RBR RBR Tot
7. La Vara F1 Team 14088 1000 WEB VET RBR RBR Tot
8. Verracos voladores 12872 824 VET ALO RBR RBR Tot
9. Fernanditos Elmicos 12820 696 VET ALO Fer Bra Tot
10. International_Joe 11425 668 HAM RAI Fer McL She
11. Zanetti Racing Team 11058 900 WEB BUT Bra Bra Mob
12. Karabanchel Racing Team 10406 654 BUT BUE Bra Wil Cas

Queda una jornada. ¿Seguirá valiendo la estrategia conservadora del gallina? ¿Se dejará Alonso…bigot…? ¿Le dedicará un gol ¡¡¡Petkovic!!! a Karthikeyan Kobayashi?

En todo caso, en honor del ganador de la Albión, un buen hallazgo de más allá de la Mancha…

Pd: Fin familiar de Pilares: El pequeño dartacán quería su particular globo de Bob Esponja como los centenares de niños que abarrotaban Paseo Independencia. 5 euros me parecía un robo mayúsculo y no accedí. Minutos más tarde acabé comprando una pistolilla de pompas de jabón…los padrinos somos débiles. En cualquier caso, ese no es el tema final. Veo hoy en Heraldo a un Bob Esponja en el techo de la basílica. Era lógico que acabara pasando…yo ví un Sonic que corrió el mismo destino. Los globos – sobre todo en manos de los niños – tienden a subir.

Al menos el erizo no llevaba chancletas.

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