Son 25 primaveras y nunca había necesitado tanto unas vacaciones. La elefantería de los lunes no te deja mucho tiempo para descansar…y ahora que se me acaba el kitkat lo veo claro: Necesitaba el parón.
Eran finales de julio y la playa nos llamaba. Cogí a Deivid en Plaza de España y el gafudo pronto se puso al mando del Ipod. Despeñaperros nos abrió la puerta de Andalucía mientras me preguntaba qué canción se convertiría en la mitica del viaje.
Uuuh, uuuh…. Muky ¿estos quiénes son?
“Lupe con su figura me hace soñar
y cuando ella me besa me hace temblar
mi amor es Lupe…”
“¿Esto antes? No había nada de nada, mucha menos gente, casi nadie. Y se va construyendo poco a poco, no te creas”
Lo responsable sería no hablar demasiado de lo maravillosa perrifláutica y paradisiaca que resulta la esquinita de Almería. A ver si no habla nadie de ello y año tras año se sigue manteniendo la magia que queda.
Nuestra rutina diaria incluía agua, periódicos y declaraciones galácticas. Kaká fue nuestro referente en las aguas aunque a la hora de llenar el buche eramos más de Zidane. De Las Salinas a Rodalquilar encontramos calitas tranquilas y bellos parajes en los que degustar nuestros spanish-bocata con arenisca.
“¡Ru! Saca los hielos, amarillo en inglés” clamaba el gafudo en venganza por mis chistes malos. Eran los terrenos de Rober, Román, Micho y los demás. El camping no era un hotel de cinco estrellas pero nos otorgaba la compañía de nuestro nuevo felino amigo que nunca se perdía nuestros festines
“¿Sabes lo nuevo de Macaco? Muuuvin, en el trabajo me hacen moobbing”. El intercambio de golpes era más duro que pegarle tragos a un Ricard. Advertencia, achtung: si bajáis por el sur y se os aparece una francesa de ojos claros no le hagáis caso: ese mejunje no cae nada bien.
De playa en playa, la otra gran compañía musical nos la puso un grupete cálido y con sabor a otra vida más plácida: Parpadeo.
“Y cuando las cosas del alma
no se toman tan en serio,
y los mundos se reducen
a cuestiones de dinero
¡la vida pierde el sentío,
y pierde los argumentos!”
Y como ya empieza a ser tradicional en cada viaje veraniego…había que dejar un recuerdo para la ardilla. Como si los midiclorianos nos guiaran, nuestros pasos encontraron la calle Faro y allí el agujero de gusano para encontrar la fuerza.
Y entre medias de tanta confusión, apareció el ansiado futbolín
¡Ah sí, también estuvimos en Málaga! Para no ofender a nadie, diré que la limpieza era mejorable. Lo mejor de nuestra estancia por allí fue la presencia de un ganador de Premio Trapseia: El amigo Jacko nos perseguía con Billy Jean sonando en cada pub y chiringuito. Reconoceremos, eso sí, que fuimos algo malos mientras proyectaban por pantalla una de sus mejores actuaciones…
Cerquita de Marbella nos pusimos en manos del mayor villano conocido hasta la fecha: El Mono de los Platillos (o cómo convertir un inocente juego de naipes en una actividad prohibida por la OMS).
Al paso por Pozo de los Frailes, ya de vuelta, me puse tontorrón:
“Jo, Deiv.. cuando deje de ver señales de Cala de Los Toros y vea Cala…Torao, algo habrá cambiado”
Pero todavía quedaba otro paso previo…



Twitter: brittlelittle
jajaja, qué majo el ptraksja gafudo!