Me pregunto a veces si a la sombra del horrendificio de Moneo la gente se sigue intercambiando cromos como hacía yo en tiempos a orillas del Teto. Entre el minihospital y el chapapote con ventanas tal vez se haya perdido esa magia.
El día que mejor manejé mis comercios fue una mañana de los 90 en la que intercambié una foto dedicada de mi primo por un gran poster de Mijatovic. El temible Moker era entonces una figura del automovilismo casi tan grande como lo es ahora de la Xbox. Desde siempre había ido a visitarle con veneración para disputarnos un pcfutbol, menearle en un ajedrez o picarnos al Speed Haste. Partidas y horas que se alargaban en las que el enano respondón (menda) intentaba ganar a su primo el de los karts (lerendo).
Yo le escuchaba en la radio cuando Emilio Martín le entrevistaba en Venero Claro y cuando con los años fui yo el que pasó por las ondas, él ya no andaba por ahí para pasar por mis micrófonos. Pisé el Jarama sí, pero sólo para verlo. Nunca monté en un kart…hasta este fin de semana.

La historia la cuenta mejor mi torpona arpona compañera. Carretera y manta hasta Alcañiz para meternos en 13 karts y pasar una mañana con los seguidores de Play Zaragoza.
He de decirte primo que saqué casta para con el 1 ir a marcar un tiempo digno…y que una vez perdido el miedo me acabé picando bastante con la coleta veloz número 13. Se te echó de menos por ahí para comprobar si sigues en forma o si has perdido tanto como en el Pro cuando juegas sin Adriano… En cualquier caso, éste es el resultado de lo allí sucedido…
Como me temía ya sólo puedo pensar en volver allí a echar la siguiente. Y esta vez, Darius Maximus Meridius, te quitaré la pole… (además de ganarte en la Liga Estrapía de F1)



