Desconfío de los años que no son bisiestos. Ya de inicio son mentirosos porque están durando algo menos de lo que deberían. Al menos los múltiplos de cuatro te regalan más horas y con ello más tiempo, lo que tanto nos falta en este mundo de locos.
Esta ojeriza al nuevo año tiene que ver con las caras tristes que he ido observando estos días. Por cada nuevo cruce de caminos y de amores se han separado y engullido varios más. Por cada nuevo trabajo se han extinguido o amenazan con hacerlo muchos otros.
Ya no aguantan ni las barras a las que robábamos centímetros mientras crecíamos. Aquellos bares en los que comía sandwiches de huevo cuando apareció el Canal +. Metáfora futbolística porque el nuevo año es como el nuevo Barça: te gana en casa y te gana fuera. De goleada.
Tal vez esta ojeriza al joven 2009 sólo tenga que ver con que cada año soy más viejo y mis circunstancias también crecen junto a sus problemas. O tal vez porque me llené de conceptos para intentar posteriormente ordenarlos. Esperando la llamada de la almohada, el insomnio de la intranquilidad que me hacía volver a las teclas para ordenarme por dentro.
Supervivencia e improvisaciones, y es que es mejor que pare el tren para comprobar que todo va bien (“Acostumbrado a escapar de la realidad perdi el sentido del camino“). Quizá todo sea porque una amiga de las que te iluminan el día hoy me ha llorado o porque sé que otra lo andaba haciendo también no muy lejos.
Puede ser que la Navidad me haya dado tiempo por fin para reflexionar sobre las realidades de los que me importan. Y los caminos no van bien, más tropiezos que trapecios. Persiguiendo los sueños incorrectos, esperando ser alquilados por un amor que nos cambie de rompeolas.
Lo que era mágico ahora es trágico, Marazu (me) dixit. Pero el tren de la vida sigue electrificando sus vías. Acabado ya el tiempo de las irrealidades hay que volver a la batalla. Para ello os traigo unos recortables descubiertos gracias a un hombre en la treintena perplejo con el mundo.
Es mi voz de la esperanza en estos inicios de 2009. Uno, lo reconozco, a veces se enamora de voces.
Zahara nos abre sus ventanas con vistas a un jardín. Si mi último domingo fue astromántico ahora sé que llega el turno para la carrera y la photofinish.
“Mis anclajes no pararon tus instintos,
ni los tuyos, mis quejidos.
Y dejo correr mis tuercas
y que hormigas me retuerzan”
Y con todo ello me aferro a nuevos sueños, nuevas voces, nuevos compromisos. Nuevos olores.
“Flotar y brillar.
Irradiar, alumbrar…”
Démosle la vuelta al dicho y que la experiencia nos haga optimistas. Os dejo esta voz como mi regalo tardío de Reyes, espero que os guste. (Perplejo, eres necesario con tus cinco letras de amigo)
[ Y en fin... Fulanez...como le decía...necesito un plan. ]



