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Archivo para Martes, 3 de Junio de 2008

La almohada no habla

Martes, 3 de Junio de 2008 2 comentarios

Pero estoy seguro de que dentro de cinco horas me dirá que debería pasar más tiempo con ella. Realmente seré yo el que se lo esté diciendo a la cama porque – como decía al principio – una butterfly pillow no habla. Y más si no es de la teletienda.

Lo peor de los viajes es ponerse al día al volver. Sobre todo si eres un dgenerado como un servidor, que hasta que no tiene controlado al mundo no se acuesta. Como si mi repaso a los favoritos del Firefox sirviera para arreglar algo.

Todo lo anterior y lo que ahora os escribiré me ha llevado a evocar una serie de pensamientos (recuerdos de cosas escritas, escuchadas y leídas) que intentaré resumir rápido, que el sueño aprieta y ya ven…aquí ando echando un vistazo al recinto propio.

Primero al llegar a casa me he dado una vuelta por viejos pensamientos para encontrar momentos con sensaciones parecidas. No lo llamo “jet lag” ni “sindrome post-vacacional”, aunque algo lleva de ambas cosas y de vuelta a empezar….

Poco antes de ver las murallas en el horizonte, un C4 se me metía en el carril. Se ha llevado un buen susto al verme aparecer más allá de lo que supongo un punto negro en su retrovisor. Yo he bajado el pedal de la velocidad que llevaba y que no adjunto por si acaso y recordaba lo que al llegar a casa he buscado:

“Eres el más grande, tu tiempo ha llegado. Te sientes como ese estereotipo de película: la música alta, el acelerador a tope, born to be wild.

Un accidente al lado de la carretera te hace bajar la velocidad. Pero sólo un par de minutos, eso sí.

(…)

La primera vez que sufres un ataque a tu ego es la primera vez que te pones malo en el colegio. Tienes siete años, seis, ocho, el mundo siempre ha girado en torno a ti. Tu madre te lleva al médico y te quedas alucinado. Hay gente por la calle, comprando el pan, tomando café, con bolsas. Tú que pensabas que hasta las 12 nadie salía al recreo.

Luego creces, ves el mundo, te da miedo. Te haces rebelde, te dejas coleta, patillas, pantalones rotos, déjame en paz sí lo que tú digas.

Y te construyes tu realidad, te haces fuerte en el castillo. Hasta que el castillo se desmorona, una chica, un grano, un ridículo. Un problema que te queda grande…”


[ Entero aquí ]

De todos modos, esos pensamientos empezaron a formarse antes, llamémoslo punto segundo.

Con el tiempo ya sonando a maldito final de lunes vi en el Museu Maritim de Barcelona una maqueta de un barco inglés de la Batalla de Trafalgar. Creo que era del propio HMS Victory.

Y es que he aprovechado estos días para leer “Cabo Trafalgar” de Reverte… asi que enfrente de dicho navío le conté a mi cuñado la historieta de por qué había que ciscarse en el Formidable y demás amigos de la retirada deshonrosa. Haciendo honor y brindando por los auténticos Marrajo que allí realmente hubiera.

“…ajeno a todo, entre docenas de plomazos que pasan zumbando, ziaaang, ziaaang, y él sube, y sube, y requetesube, una mano, un pie, otra mano, otro pie, entrecortado el aliento, los pulmones en carne viva y los ojos desorbitados por el esfuerzo, blasfemando y jiñándose a gritos en cuanto albergan el cielo y la tierra, cagoendiezycagoentodo, sin mirar abajo, ni al mar, ni al paisaje desolador de la batalla…”


( Aquí entero y ojo: este link es un tremendo spoiler de la novela)

y es que(tercero) todo se completa con el viaje en el último taxi que pillamos en Bcn. Iba regateando por las Ramblas a infinitos sujetos que me ofrecían cerveza pensando en la Pérfida Albión, y finalmente me metí en la avispa con ruedas dándole vueltas a que Joe iba a coger algo que estuve justo a punto de atreverme a hacer (no te lo había contado, lo hago ahora, era para esta misma convocatoria pero me eché atrás)

….por entonces ya empezaba a pensar en mi sonrisa del mediocre que desembocaría en la relectura del punto uno. Todavía tenía las imagenes en mente provocadas por la lectura de Trafalgar…cuando me dí cuenta de que el taxista había interpretado mi caradedisgustomirandoalmar por tener puesto radioéxitosdesuputamadre. Entonces, el amable conductor cambió de dial y reconocí la sintonía al instante.

Era un Pasaje de la Historia (un recuerdo que emitían). Y aunque no era exactamente el que ahora os voy a enlazar, me acordé de lo que un día que acababa como éste me recomendó Guimansán. Me dijo algo así como “¿Cónoces la historia de Blas de Lezo?” y me pasó este enlace. “Tienes su pasaje de la historia por la red si quieres”.

Es lo malo de que dentro de cinco horas sean las siete de la mañana de un martes con sabor a lunes. Que te hace recordar. Que no quieres bajar la persiana y sí seguir despierto, ser rico y poder viajar, dormir, trasnochar.

Y lo del mediocre y que querría saber escribir más corto. Y ya puestos, que gilipollas no se muere ni uno y Cebri ya nos dejó.

Al menos me acostaré evocando, con sueño e infeliz ¿como una perdiz? una historia narrada por el maestro manchego. A la mar porque habrá que batirse, imagino.

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Dedicado a la memoria de Juan Antonio Cebrián.