Donde habita el Rey Loui
Una niña rubia, qué carajo pinta ahí la niña rubia. Aparta de ahí, que va a volver a convertirse. ¡Aparta! ¡Ya!
“No intentes hacerte el héroe, Rubén, no sabes. Soy inmortal y muto cada vez que me matas”
Le escabeché contra el suelo y lo que en su momento fue una mariposa letal se convirtió en cincuenta pequeñas piezas de – a saber por qué efecto – una babosa deslenguada. Saqué un cuchillo y lo partí con rabia en pequeñas piezas mientras lo separaba por toda la cocina para que tardara más en regenerarse. La niña rubia cogía trocitos y los reunía divertida cuando sólo me quedaban los gritos de angustia.
“¿Cómo era, ¡¡cómo era!!? ¿Cómo se destruía al maldito terminator en la pelí?”
Demasiadas películas, dije al ver el portatil al lado de mi cabeza en la almohada…
y lo encendí otra vez…




Agitaron el fresnel