Sin tu calor
No era mi mejor día ni mi mejor época, pero todo cambio. Una descarga que te coloca de nuevo en el mundo para decirte que tienes algo que hacer.
2006, finales de Octubre. El teatro se llenó de gente. Tocaron sus canciones. Leyeron sus poesías.
Javier Galán era diferente. Y me dije: rubencito, tienes el testigo. Hay que hacer un trabajo y hay que hacerlo muy bien. Y es que vi que era yo ahora el que hacía algo similar a lo que fue su trabajo y no lo hacía como lo hacía él. Pensé que si yo me muriera mañana, no me recordarían tantas personas. Vale que yo no escribo poesias, ni música. Como mucho – pensé – leerían mis escritos y mis emails. Algo falla, muchacho.
Asi que me encerré en mi cuarto esa noche, con algo para beber. Tres de la mañana y escalofríos.
“Hay personas que miran al mundo y le sacan los colores. Hay personas que nos hacen ser mejores. Hay personas que provocan que nos miremos los unos a los otros y nos abracemos. Aplaudamos. Recordemos. Nos emocionemos y finalmente sonriamos.”
Y con la magnífica edición y realización de Oscar González Pato, pudimos firmar este trabajo que ahora comparto en Trapseia. Espero que os guste y que sirva para rellenar un pequeño trozo de un gran vacío.
“ La música y la poesía eran la manera de desnudar su alma. Desde muy joven disfrutó e hizo disfrutar a sus amigos. Ninguno quiso perderse el homenaje, participar en su recuerdo…cantarle sus canciones, recitar sus poesías. Javier estaba allí
(…)
No hay título en el mundo que sea superior al de amigo. Asi nos gustaría a todos que nos recordaran. Muchas personas reunidas hablando de que siempre estuvimos ahí, que les arrancamos una emoción , una sonrisa. Un día emotivo, pero no triste, porque no es triste cu ando hemos dejado tanto para recordar. Ser hermana o ser primo de una persona que te demuestran que fue tan querida, te hace estar acompañado en tu soledad que se convierte en orgullo y en deseo de recompensar y recordar y preservar el legado de quien sólo se fue a soñar.”
Para Javier Galán.
Y para Manuel Galán, por lo vivido y por vivir. Por las emociones.








Agitaron el fresnel