(“I hope you’re with someone who makes you feel that this life is the night” – Blur)

Decía Homer que la cerveza era la causa y la solución de todos los problemas de la vida. Le compro la sentencia, pero le subo la apuesta. Brindo por la mujer como causa principal de acabar en la cerveza que a su vez es causa y solución de todos los problemas de la vida. Directa o indirectamente, en su estilo, también ellas causan y solucionan nuestros buenos y malos ratos.

Por aquel entonces no me quitaba la cara de soñador que no cata realidades hasta que recibí una colleja necesaria…

“No pienses en ella, que estará en otros brazos. Y no te olvides: mal de muchos, alegría de uno”.

Amigo, te dije que utilizaría tu sentencia. Salimos a comernos el mundo y nos llenamos de dentelladas. Besamos otros labios, visitamos otras camas y descubrimos que nuestros límites, fallos, lealtades y deslealtades estaban más allá de lo que imaginábamos. Abrimos nuevas dimensiones y kilómetros, perdimos el contacto o, al revés, sentimos que algunos lazos nunca se desenredarían. Vivimos y perdimos como nunca.

Clavo quita clavo y unos labios suplantan a otros. Nada parece más real que un beso donde hubo otros, y cuando estás de sequía recuperar ese momento te hace preguntar por qué no lo buscaste más a menudo.

– Tío, le falta fantasía. Ese toque de las inolvidables para mirarla como a un cuadro frágil.

* Estás de la chingada, huevón. Déjate de mierdas. Dedícate a platicar menos y a follar más.

El juego vuelve y continua. Ésta no es una historia de ganadores pero tampoco una de pardillos, al menos no a tiempo completo. La aureola de santo se quedó en alguna noche oscura.

Podría jugar a no reconocerlo pero lo cierto es que I love this game.

[Sigue en 12. La fe perdida]

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